La Reina Sofía junto a numerosos miembros de la realeza, en la fastuosa cena por el 80 cumpleaños del rey Carlos Gustavo de Suecia

La noche del 30 de abril al 1 de mayo es la Noche de Walpurgis. En España no tiene gran tradición esta antigua festividad europea que mezcla raíces paganas, simbolismos como el de la fertilidad y toda clase de relatos sobrenaturales. Pero en el centro y el norte de Europa es una noche muy especial dominada por el fuego de las hogueras para ahuyentar a las brujas y los malos espíritus.

 Un banquete de Estado de alta etiqueta culmina una histórica jornada por el jubileo del monarca  

La noche del 30 de abril al 1 de mayo es la Noche de Walpurgis. En España no tiene gran tradición esta antigua festividad europea que mezcla raíces paganas, simbolismos como el de la fertilidad y toda clase de relatos sobrenaturales. Pero en el centro y el norte de Europa es una noche muy especial dominada por el fuego de las hogueras para ahuyentar a las brujas y los malos espíritus.

No sabemos si en el Palacio Real de Estocolmo se encenderá alguna lumbre invocando a Santa Walpurga, pero animación no va a faltar porque acoge el acto central de los fastos por el 80 cumpleaños del rey Carlos XVI Gustavo de Suecia: el banquete de gala, con 400 afortunados invitados a la mesa palaciega. Y, entre ellos, los miembros de la dinastía Bernadotte al completo, así como un buen ramillete de miembros de la realeza y algunos otros dirigentes internacionales.

La Monarquía española está representada en el jubileo este jueves por la Reina Sofía, ante la inexplicada ausencia de Don Felipe y Doña Letizia. Por una cuestión generacional y la vieja amistad que tiene en especial con la reina Silvia, la presencia de la madre del Rey en el país escandinavo era casi obligada. Pero parece una oportunidad perdida el hecho de que no se hayan desplazado también los actuales Reyes, ante una de las citas que reúne a más testas coronadas en mucho tiempo.

Los reyes Felipe y Matilde de los Belgas.
Los reyes Felipe y Matilde de los Belgas.

La lista de asistentes es larga: El rey Felipe y la reina Matilde de los belgas; el rey Federico y la reina María de Dinamarca, junto a la reina Margarita y la princesa Benedicta; la princesa heredera consorte Sofía de Liechtenstein junto a su primogénito, el príncipe Wenzel -que a sus 30 años se estrena en estas lides-; el gran duque Guillermo y la gran duquesa Estefanía de Luxemburgo, jungo al gran duque Enrique; la princesa Beatriz de los Países Bajos -anterior reina-; el rey Harald y la reina Sonia de Noruega junto al príncipe heredero Haakon; el rey Rama X y la reina Suthida de Tailandia; Margarita, Custodia de la Corona de Rumanía y el príncipe Radu; el príncipe Alejandro y la princesa Catalina de Serbia junto a los herederos Felipe y Danica; el duque Francisco de Baviera y su novio, el doctor Thomas Greinwald; el príncipe Huberto de Sajonia-Coburgo-Gotha y la princesa Kelly… También asisten el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, y su esposa Suzanne Innes-Stubb; y la presidenta de Islandia, Halla Tómasdóttir, con su marido Björn Skúlason.

Los miembros del Gobierno sueco, igualmente, ocupan un lugar destacado en el banquete de Estado, con el primer ministro Ulf Kristersson a la cabeza, encargado además de pronunciar un discurso evidentemente elogioso con la figura del rey y su papel desde que asumió el trono hace más de 52 años.

Se trata de una velada de máxima etiqueta, que se traduce en la obligatoriedad del frac para los hombres, o uniforme militar si tienen el rango para poder usarlo, y vestido de noche largo para las damas. Y, como ocurre siempre en estas ocasiones de tanta pompa y exaltación de las tradiciones de la Monarquía, se esperaba a todas las féminas de la realeza con tiaras que tienen tanto significado histórico.

Se celebran los 80 años del soberano sueco. Y, por tanto, tampoco pueden faltar los regalos. Uno de los más destacados ha sido el que el Gobierno le ha entregado, una alfombra textil con más de 300 años, descrita como «historia del sueño sueco y un acierto decorativo del que todos los visitantes del Salón del Reino podrán disfrutar ahora y en el futuro». La alfombra ya ha sido instalada en el podio del Salón del Reino del Palacio Real y ya forma parte de las colecciones reales para disfrute contemplativo de cualquier visitante.

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