El 28 de febrero, cuando comenzaron a caer misiles y drones iraníes en la futurista ciudad de Dubái, se generó un airado debate en las redes sociales sobre si esta guerra suponía la muerte del mayor centro de negocios de Oriente Medio. Para unos, Dubái estaba muerto, ya que la agresión rompía «la burbuja de seguridad y prosperidad» sobre la que se había levantado. El otro bando aseguraba que nada estaba pasando, que los misiles y los drones no suponían ningún peligro y que todo estaba «bajo control». Ambas posturas eran exageradas y estaban defendidas casi siempre por personas que no estaban ni habían estado nunca en el emirato.
El gran centro de negocios de Oriente Próximo recibió cientos de drones y cohetes balísticos, pero no se ha desmoronado. El negocio se reactiva mientras vuelven sus residentes
El 28 de febrero, cuando comenzaron a caer misiles y drones iraníes en la futurista ciudad de Dubái, se generó un airado debate en las redes sociales sobre si esta guerra suponía la muerte del mayor centro de negocios de Oriente Medio. Para unos, Dubái estaba muerto, ya que la agresión rompía «la burbuja de seguridad y prosperidad» sobre la que se había levantado. El otro bando aseguraba que nada estaba pasando, que los misiles y los drones no suponían ningún peligro y que todo estaba «bajo control». Ambas posturas eran exageradas y estaban defendidas casi siempre por personas que no estaban ni habían estado nunca en el emirato.
La realidad, 100 días después del comienzo de la guerra, es que Dubái está recuperándose más rápido de lo esperado en los sectores inmobiliario y de aviación, gracias a su respuesta gubernamental ágil y a una base estructural diversificada. El dato más sólido para apoyar esta afirmación es el que marca el mercado de la vivienda en Dubai, que recuperó su impulso en mayo, con transacciones semanales del Dubai Land Department que superaron regularmente los 14.000 millones de dírhams (3.200 millones de euros), con algunas semanas rozando los 15.000 millones. «El capital no abandonó Dubai, simplemente hizo una pausa», señaló un analista del sector.
Axel Costa, uno de los españoles que se dedican al negocio del real estate en Dubái, asegura que el mercado ha despertado tras los meses de marzo y abril, donde se vivió una parálisis total por la guerra. «A nivel subjetivo, porque aún no tenemos los datos de este mes, ya estamos cerrando ventas a buen ritmo. La percepción es distinta. Antes la gente tenía mucho miedo a los ataques de Irán. Pero el bombardeo con misiles del aeropuerto de Kuwait esta misma semana no ha tenido ningún efecto sobre la percepción de seguridad». Costa afirma que los proyectos inmobiliarios no se han detenido: «Hay más personas queriendo comprar casas en nuevos desarrollos ahora mismo que pisos hay disponibles, incluso teniendo que adelantar una señal».
Francisco Almansa, empresario inmobiliario español en Dubái, afirma: «No me gusta mucho la palabra resiliente, pero es así como se ha comportado el mercado en Dubai. Esperamos un gran efecto rebote cuando la guerra se termine definitivamente, incluyendo el regreso de muchas familias con hijos que se fueron por seguridad. Hay cierto excepticismo todavía a nivel internacional pero también hay cierto mercado bastante activo de los residentes. No ha habido precios de derribo sino más bien lo contrario, hemos visto varias transacciones bastante grandes. Aún así quiero ser cauto. Yo creo que todavía no hay un súper rebote, pero sí tengo una visión positiva del mercado de Dubái».
¿Por qué Dubái no se hundió mientras perdía casi todos sus turistas y el 70% de sus residentes expatriados huían del país? La mayor medida fue el paquete de apoyo económico de 1.000 millones de dírhams (272 millones de dólares) aprobado el 30 de marzo por el jeque Hamdan bin Mohamed, que incluía exención de tasas para todos los establecimientos hoteleros. El Banco Central de los Emiratos Árabes lanzó un paquete de resiliencia de cinco pilares el 17 de marzo para mantener la estabilidad financiera, evitar el endurecimiento de las condiciones crediticias y garantizar que los bancos siguieran prestando a empresas y particulares afectados por la incertidumbre regional.
¿Significa eso que el proyecto económico de Dubái está muy lejos de «morir»? El PIB real de los EAU pasó de 127.000 millones de dólares en 1990 a 462.000 millones en 2024. La economía de Dubái funciona casi exclusivamente gracias a sectores no petrolíferos, con el petróleo representando menos del 2% del PIB. Una combinación de comercio, turismo, inmobiliario de alto valor y servicios financieros, construida sobre un marco regulatorio que imita a Londres y Nueva York, lo ha sustituido. Eso significa que el cierre de Ormuz no golpea directamente los ingresos de Dubái como sí lo hace con Arabia Saudí o Kuwait.
Durante los 40 días de ataques iraníes, el gobierno prometió defender a su población y sus residentes sin represalias ni escaladas. Las fuerzas emiratíes interceptaron 563 misiles y más de 2.256 drones, demostrando una efectividad incluso mayor que la de Israel. Las empresas de alto rendimiento mantuvieron sus operaciones. El mercado se ajustó, pero ha estado lejos de colapsar como muchos anunciaron.
Todavía no es tiempo sin embargo de hablar de recuperación completa mientras Ormuz siga cerrado, los seguros marítimos disparados y la guerra electrónica y de drones haya erosionado la imagen de seguridad absoluta que era el principal activo intangible de la ciudad de los rascacielos.
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