El ‘coloso’ Kulbergs revalida su mandato en Letonia y blinda su política firme frente a Rusia

El primer ministro letón, Andris Kulbergs, seguirá en el poder y con su política firme ante Rusia y favorable a ayudar a Ucrania después de que su Lista Unida, de centro, haya conseguido la mayor victoria en las elecciones parlamentarias desde que Letonia recuperó la independencia en 1991. Con una imponente estatura (mide 1,99 metros, «al menos por las mañanas», según bromeó en septiembre en redes sociales), Kulbergs se convirtió en primer ministro a finales de mayo después de que su predecesora, Evika Silina, dimitiera tras la polémica suscitada por los ataques con drones ucranianos desviados por Rusia hacia su territorio.

 La fractura del voto rusófono muestra un mapa electoral fragmentado ante la presión del Kremlin  

El primer ministro letón, Andris Kulbergs, seguirá en el poder y con su política firme ante Rusia y favorable a ayudar a Ucrania después de que su Lista Unida, de centro, haya conseguido la mayor victoria en las elecciones parlamentarias desde que Letonia recuperó la independencia en 1991. Con una imponente estatura (mide 1,99 metros, «al menos por las mañanas», según bromeó en septiembre en redes sociales), Kulbergs se convirtió en primer ministro a finales de mayo después de que su predecesora, Evika Silina, dimitiera tras la polémica suscitada por los ataques con drones ucranianos desviados por Rusia hacia su territorio.

Aunque los partidos prorrusos aumentaron su representación, es poco probable que influyan en la política gubernamental. La minoría rusoparlante de Letonia está dividida entre quienes se oponen a la guerra de Moscú en Ucrania y quienes expresan su frustración con las políticas internas destinadas a limitar su influencia en la vida pública, que consideran discriminatorias.

Letonia, con una población de 1,9 millones de habitantes, se encuentra entre el mar Báltico y Rusia y Bielorrusia al este, y con Estonia y Lituania al norte y al sur. Tras el recuento del 97% de los votos en las elecciones del sábado en este país, miembro de la OTAN y la Unión Europea, Lista Unida obtuvo el 35,3%, suficiente para conseguir 42 asientos en el Parlamento de 100 escaños. La campaña ha estado marcada por la alta inflación, la incertidumbre en torno a la problemática aerolínea nacional airBaltic y la migración instrumentalizada orquestada por Rusia y Bielorrusia. A la Lista Unida le sigue el partido populista de corte MAGA, Letonia Primero (13,1%), que ha intentado ganarse el apoyo de la importante minoría étnica rusa del país en el período previo a las elecciones.

El ‘coloso’ Kulbergs -la prensa letona presume de que es el jefe de gobierno más alto de toda la Unión Europea- es un empresario y piloto aficionado de rally, de 47 años, llegó al poder en mayo con varias luces parpadeando en el cuadro de mandos gubernamental. La amenaza rusa se llevó por delante a a su antecesora y la economía de Letonia ha tenido un rendimiento inferior al de sus vecinos bálticos durante más de una década, y Kulbergs se ha comprometido a mejorar la posición del país. También prometió una mayor capacidad antidrones para Letonia y mantener el gasto en defensa en uno de los niveles más altos de la OTAN.

Pero los partidos populistas también tuvieron un buen resultado, evitando el asunto de la amenaza de Vladimir Putin y centrándose en cuestiones internas como el coste de la vida. El partido Poder Soberano, criticado por sus detractores por ser prorruso, quedó en tercer lugar con el 11% de los votos, según los resultados provisionales. Se ha opuesto a la ayuda militar a Ucrania y a nuevos aumentos en el gasto militar (Letonia está destinando ahora casi el 5% de su PIB a la Defensa), haciendo hincapié en cambio en los problemas económicos internos. El otro partido populista, Letonia Primero, tiene un argumentario similar. Ambos partidos han pugnado por atraer a la abultada comunidad rusoparlante que hay en el país. El panorama político para el voto ruso se ha fragmentado por completo.

En tercer lugar se situó el partido prorruso Poder Soberano, con un 11,7%, seguido de la Alianza Nacional, que promueve una postura de línea dura hacia el Kremlin, con un 8,9%. Los rusoparlantes, alrededor de un tercio de la población letona, conservan un peso electoral considerable, especialmente en Riga y en el este del país. Su lengua no implica que se inclinen hacia las posiciones revisionistas del Kremlin; de hecho, este colectivo reúne ya a personas de distintas posiciones políticas.

También conviven situaciones legales diferentes: ciudadanos letones con pleno derecho de voto, ciudadanos rusos residentes y los llamados «no ciudadanos», un estatus heredado de la desintegración soviética que permite residencia permanente y protección estatal, pero excluye del sufragio y de determinados empleos públicos. Estos últimos pueden naturalizarse mediante pruebas de letón y conocimientos del país, pero no todos lo lograron o tienen el interés, por eso el peso demográfico de la comunidad supera su influencia en las urnas.

El shock de 2022 rompió el antiguo paraguas electoral de Armonía: la fuerza socialdemócrata que atraía a rusoparlantes y descontentos con el sistema, que resultó vencedora en 2018, cayó al 4,81% y perdió toda su representación. Su condena de la invasión alejó a simpatizantes del Kremlin, mientras los escándalos y su reiterada exclusión del Gobierno ya habían erosionado su credibilidad. El voto se dispersó hacia opciones distintas: el radicalismo identitario de Estabilidad, el conservadurismo de Poder Soberano y el populismo empresarial de Letonia Primero.

La defensa del ruso se mezcla ahora con pensiones, precios y rechazo al gasto destinado a Ucrania. Los rusoparlantes europeístas que condenan a Putin y quieren conservar su idioma se encuentran huérfanos: cuatro de cada diez simpatizantes de Letonia Primero consideran a Ucrania o a Occidente como los principales responsables de la guerra de 2022, según Sergejs Potapkins, investigador del Instituto Letón de Asuntos Internacionales. De hecho, estos partidos prorrusos afirman que Letonia debería suspender toda ayuda a Ucrania y centrarse en abordar los problemas del coste de la vida, en particular entre la minoría de habla rusa del país.

Ningún gobierno letón ha logrado completar un mandato entero, y Kulbergs se enfrentará a una ardua tarea para mantener cohesionada Lista Unida, una alianza informal de pequeños partidos e independientes, según afirmó a Reuters el politólogo Janis Ikstens. Kulberg, que ha destacado sobre el resto con un lenguaje más directo y un hábil uso de redes sociales, promete seguir apoyando a Ucrania y mantener una postura firme hacia Moscú: «Cualquier vínculo económico con Rusia nos debilita». Sí, puede aportar algo de dinero extra, pero es una debilidad que Rusia podría aprovechar».

Cuando los medios o los ciudadanos hacen referencia a su imponente físico, es habitual ver comentarios sobre cómo «sobresale» o «se eleva» por encima de los demás líderes internacionales en las fotos oficiales. Ahora ha ganado estatura electoral, mientras Letonia espera un día brillar como sus vecinos.

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