Acaban de cumplirse 20 meses desde que el desplome de una marquesina en la ciudad serbia de Novi Sad, que mató a 16 personas, provocara las intensas protestas de los universitarios que no han parado desde entonces. Los estudiantes exigen al presidente, Aleksandar Vucic, el adelanto de las elecciones. Desde el primer momento, tuvieron el apoyo sin reservas del rector de la Universidad de Belgrado, Vladan Djokic, que será uno de los nombres que integre su lista electoral. Charlamos con él en su reciente visita a Madrid.
Apoya sin reservas las protestas de los estudiantes desde que estallaron hace 20 meses y participará en su lista electoral. ¿De número 1?: «Si me piden que asuma algún papel en el futuro, lo haré»
Acaban de cumplirse 20 meses desde que el desplome de una marquesina en la ciudad serbia de Novi Sad, que mató a 16 personas, provocara las intensas protestas de los universitarios que no han parado desde entonces. Los estudiantes exigen al presidente, Aleksandar Vucic, el adelanto de las elecciones. Desde el primer momento, tuvieron el apoyo sin reservas del rector de la Universidad de Belgrado, Vladan Djokic, que será uno de los nombres que integre su lista electoral. Charlamos con él en su reciente visita a Madrid.
- Ha concluido un curso académico en su universidad, el primero tras uno prácticamente en blanco por las protestas estudiantiles. ¿Han logrado restaurar cierta sensación de normalidad en las aulas?
- La mitad del curso anterior no tuvimos clases, ya que los estudiantes bloquearon todos los edificios y las facultades. El segundo semestre se pospuso al verano. por lo que no descansamos. Pero este año ya hemos tenido las clases normales. Empezamos en octubre y ahora estamos terminando el año escolar.
- Como rector, ve de primera mano el potencial de sus estudiantes. Sin embargo, muchos sienten que su futuro está fuera de Serbia. ¿Teme que esta crisis prolongada desencadene una fuga de cerebros?
- Desde que empezaron las protestas, los estudiantes dijeron que no quieren irse del país sino que quieren que cambie. Que cambie respecto al Estado de derecho, a la democracia, a la igualdad de derechos y a la lucha contra la corrupción. Al principio no tenían exigencias políticas, solo querían que Serbia fuera libre de forma democrática. Pero la realidad es que el país no es libre. Por eso, tras unos meses pidiendo cambios democráticos, exigieron elecciones parlamentarias anticipadas. Estamos a la espera de que se convoquen y de la fecha. Ellos quieren quedarse en nuestro país porque lo aman, pero quieren que cambie de una manera democrática.
- Se cumplen 20 meses desde la tragedia de la estación de tren de Novi Sad. Mientras el movimiento estudiantil lleva meses preparándose para anunciar su lista electoral, Vucic no ha fijado una fecha para los comicios, aunque sí ha dicho que dimitirá como presidente y se presentará otra vez como primer ministro. ¿Cuáles son sus intenciones?
- El presidente cambia de opinión todos los días porque, según las encuestas, el movimiento estudiantil tiene un mayor respaldo que su propio partido. Por eso da largas y espera, porque cree que algo va a pasar. Le gustaría que este movimiento se dividiera, pero los estudiantes siguen unidos. Pidieron elecciones anticipadas en mayo del año pasado, así que llevamos más de un año esperándolas. La fecha límite para las elecciones parlamentarias es a finales del próximo año, pero su mandato presidencial expira en mayo del próximo año y, al ser su segundo mandato, no tiene posibilidad de optar a otro más. Pero su objetivo es pasar del cargo de presidente al de primer ministro. La fecha límite para convocar las presidenciales es marzo o abril del próximo año, así que no sabemos qué elecciones se convocarán primero. Quizás se unifiquen o convoque las parlamentarias antes. Hay otra opción para él, ya que puede pasar del cargo de presidente al de primer ministro sin necesidad de elecciones. Como tiene mayoría en el Parlamento, el Gobierno puede dimitir y él simplemente cambiar de puesto. Tiene varias opciones, pero no creo que ninguna sea buena para él, porque su popularidad está cayendo y el apoyo al movimiento aumenta día a día.
- El Gobierno califica a los estudiantes de «traidores» y «terroristas». ¿Cuál es su respuesta?
- Somos un blanco desde el principio. Los grupos que más ataques reciben son los estudiantes y los profesores universitarios que los apoyaron desde el primer momento. Nos atacan en los medios de comunicación afines al Gobierno diciendo cosas como que los estudiantes son terroristas, que son nazis, que son talibanes, que quieren arruinar el Estado, y que los profesores son agentes extranjeros, entre otras barbaridades. La mayoría de las instituciones de nuestro país están desmoronadas y bajo el control del partido gobernante. Las únicas instituciones que siguen siendo libres son la Universidad y la comunidad académica. Aunque dicen cosas terribles, la popularidad, el respaldo y la confianza son cada vez mayores. La Universidad de Belgrado es una de las instituciones más importantes de nuestro país y de la región, con una clasificación muy alta en todos los ránkings mundiales. Así que, a pesar de los ataques, los ciudadanos de Serbia confían y creen en ella.
- Usted ha dejado claro que se sumará a la lista electoral de los estudiantes si se lo piden. ¿Estaría dispuesto a encabezarla?
- Todavía no está decidido. Los estudiantes no van a revelar los nombres que la integran antes de que se convoquen las elecciones. La lista está todavía en fase de preparación, está casi terminada, pero no van a dar nombres todavía. Cuando me pidieron que participara, les dije que sí. Y si los estudiantes me piden que asuma algún papel en el futuro, lo haré, pero, hasta el momento, no soy candidato, ni líder de la lista, ni nada por el estilo. Ya veremos qué pasa cuando se convoquen las elecciones. Lo que sí es seguro es que, desde el mismísimo principio, apoyo a los estudiantes en su forma de pensar genuinamente democrática y en su intento de cambiar nuestro país de acuerdo con los valores europeos.
- El 31 de marzo, la Policía entró en el Rectorado acompañada por cámaras de televisión. Esa noche, hablando desde el balcón, usted afirmó que el Gobierno se había quedado sin argumentos. ¿Cómo vivió ese día y qué significó ver a la Policía vulnerar la soberanía de la Universidad?
- Es uno de los ataques a la soberanía y autonomía de la universidad, porque no tienen derecho a entrar a menos que haya una petición del decano o del rector. Nos encontramos con 40 agentes de la policía criminal entrando en nuestras oficinas con 70 miembros del personal trabajando. Estuvimos como rehenes desde las 10 de la mañana hasta las 10 de la noche. Recorrieron todas las habitaciones, abriendo cada armario, cada cajón, buscando algo, no sé qué. Y todo esto transmitido por la televisión oficialista como si fuera un espectáculo. Es solo una de las formas con las que quieren castigar a la Universidad y mostrarle a la gente que hacemos cosas que no se ajustan a la ley. Por la noche, muchísimos estudiantes y ciudadanos se concentraron frente al Rectorado para apoyarnos y respaldar la autonomía universitaria. Se convirtió en un bumerán que se volvió en su contra: ahora todo el mundo sabe que todo esto fue un montaje.
- El Gobierno le acusa de hacer política desde dentro de la Universidad. ¿Qué le impulsó a usted, como máximo responsable de la institución académica más prestigiosa de Serbia, a respaldar públicamente estas protestas?
- Siempre se dice que la gente de la universidad debería ser educada, quedarse callada y no hablar de los problemas de la sociedad, pero yo creo que eso es un error. Nuestro papel como profesores universitarios no es solo enseñar a los estudiantes a ser ingenieros, médicos o abogados. Nuestro papel es enseñarles a tener una opinión crítica sobre la sociedad, a mantener ese espíritu crítico, a transformar la sociedad y a señalar qué está mal y qué debe cambiarse. Creo que este es el principal rol social de la Universidad, y por eso nosotros, como profesores, enseñamos a los estudiantes a actuar así. Yo soy arquitecto de formación, profesor de la Facultad de Arquitectura y actualmente rector. Pero cuando sufrimos ataques a la libertad académica, a los derechos sociales y a nuestra autonomía universitaria, cada paso que damos se vuelve político. Digamos lo que digamos, lo hacemos para defender nuestra universidad y su autonomía, y si ellos lo consideran una postura política, tenemos que luchar en ese terreno porque somos los atacados. Nosotros no empezamos esto, fue nuestro Gobierno el que empezó a atacarnos y a vernos como un enemigo porque saben que, ahora mismo, el movimiento estudiantil es la principal opción política del país. No habíamos tenido una opción política tan fuerte en los últimos 14 años y ahora temen que haya un actor político más importante en las próximas elecciones. Nuestros partidos políticos de la oposición son muy débiles; están muy divididos en muchos grupos, por lo que ahora mismo no representan un actor político de peso. Este movimiento sí lo es y por eso nos ven como sus enemigos, aunque nosotros, por supuesto, no nos vemos así.
- ¿Cuál es el precio que está pagando la Universidad de Belgrado por su apoyo inquebrantable a las protestas estudiantiles?
- Sufrimos diferentes tipos de ataques. Uno es el físico, como la entrada a las instalaciones de la Universidad. Muchos profesores y estudiantes han sido golpeados cuando realizaban manifestaciones pacíficas y muchos han sido arrestados y siguen con causas pendientes. Otro es el ataque mediático, nuestros medios están mayoritariamente vinculados al poder y todos los días dicen cosas terribles. Y no hablo solo de los periodistas, sino de los altos cargos del país. Por ejemplo, uno de los ministros dijo en la televisión pública que la Policía tiene derecho a matar a los estudiantes. Otro les dijo a los padres: ‘No envíen a sus hijos a las universidades públicas porque van a regresar en ataúdes’, y barbaridades similares. Muchos afrontamos además cargos penales y administrativos. Por ejemplo, hay tres cargos penales en mi contra. Luego está la presión financiera: nos están recortando fondos. Están alterando la proporción entre docencia e investigación para reducir nuestros salarios. Ahora no podemos participar en proyectos internacionales porque no podemos recibir el dinero para ejecutarlos. Recurren a muchas vías financieras, pero nosotros seguimos unidos. No daremos ni un paso atrás.
- ¿Cuáles anticipa que serán los próximos pasos?
- Los estudiantes no quieren presentarse como un partido político sino como una agrupación de ciudadanos. Están preparando la lista de 250 personas que los representarán en esas elecciones y no va a haber ningún estudiante. Ellos dijeron: ‘No queremos el poder. Solo queremos que nuestro país cambie. E incluiremos en la lista a personas en las que confiamos’. La mayoría serán profesores universitarios, pero no únicamente. También habrá abogados, médicos, agricultores, profesores de secundaria, actores, deportistas… Además, están elaborando el programa electoral en varios grupos de trabajo y cuentan con expertos. Fueron observadores de las elecciones locales en 10 municipios de hace unos meses, por lo que ya pasaron por la experiencia de un proceso electoral. Ahora ya saben cómo participar, a qué detalles deben prestar atención y cómo organizarse. Y, como mencioné antes, según algunas encuestas, el apoyo a este movimiento es mayor que el respaldo al partido gobernante, el SNS. Por lo tanto, esperan tener un resultado positivo. También está el asunto de los partidos de la oposición. Los estudiantes les pidieron que no se presentaran y que apoyaran su lista para generar un ambiente de referéndum, algo similar a lo que ocurrió en Hungría. Algunos aceptaron y otros no. Esa es la situación ahora mismo. Todos los actores de la escena política están esperando y calculando qué es lo mejor que pueden hacer.
- ¿Qué tipo de futuro vislumbra para Serbia?
- Veo el futuro de Serbia como el de un país democrático, miembro de la Unión Europea, donde los valores europeos sean algo que todo el mundo desee adoptar. El Estado de derecho, la democracia, la igualdad y, por supuesto, la autonomía universitaria. Y, desde luego, nos gustaría luchar contra la corrupción. Estoy seguro de que la corrupción existe en todos los Estados y que es imposible tener un país completamente libre de ella, pero al menos deberíamos intentar combatirla para reducirla al mínimo posible. Pero los valores europeos son mi meta y mi referente, y creo que la mayoría de nuestros ciudadanos caminan en esa misma dirección.
- ¿Siguiendo la trayectoria de Montenegro o Albania hacia la UE?
- Sí, hace cinco o 10 años veíamos a Montenegro y a Albania como países que estaban muy lejos de la Unión Europea y a nosotros como los más cercanos, pero ahora la situación se ha invertido. Me alegra mucho que nuestros vecinos vayan a convertirse en miembros de la UE. Montenegro está muy cerca y será el primero en ingresar. Pienso que esto es bueno para nuestro país, porque nos demuestra que la UE no ha frenado el proceso de ampliación y que quiere que nos convirtamos en miembros, pero tenemos que hacer algo para demostrar que estamos en la senda democrática y alineados con los valores europeos. Y espero que este proceso sea mucho más sólido y rápido en el futuro.
- Hablando de Albania. ¿Cómo se percibe desde Serbia la llamada ‘Revolución de los Flamencos’? ¿Ve algún paralelismo claro entre la situación de ellos y la de ustedes?
- No, la verdad es que no estoy muy al tanto de lo que está pasando realmente allí. Esto es algo que empezó hace poco y veremos cómo progresa. No tengo suficiente información como para opinar sobre cómo va a evolucionar ni sobre cuál es la diferencia entre nuestra situación y la de ellos.
- Haciendo un poco de memoria. ¿Cómo recuerda usted las protestas contra Milosevic de hace 26 años, que terminaron por derrocar a su régimen?
- Es diferente en varios aspectos. Por un lado, los estudiantes se están organizando ahora de otra manera. Cuando Milosevic estaba en el poder, los partidos de la oposición eran muy fuertes y además estuvo Otpor (Resistencia), un movimiento formado por gente joven, la mayoría estudiantes, que iniciaron todo esto, pero ellos no se presentaron a las elecciones, sino que se limitaron a apoyar a los partidos de la oposición. Y, tras aquellas elecciones, Milosevic no quiso reconocer los resultados. Por eso hubo una enorme movilización en el centro de Belgrado y, tras unas semanas, acabó reconociendo los resultados y admitiendo que la oposición había ganado. Así que, en ese sentido, tal vez se repita la misma situación. En aquellos años yo era joven. Participaba como una de las tantas personas que estaban en la calle y no tuve mucha implicación en el núcleo del proceso. Pero ahora estoy al frente de la Universidad, que se ha convertido en el enemigo número uno del Estado.
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