A medida que las frágiles conversaciones entre Estados Unidos e Irán se ponían en marcha el pasado fin de semana en Suiza, el presidente Trump lanzó una granada inesperada: una amenaza en redes sociales de atacar a Irán si no dejaba de financiar a su milicia aliada libanesa, Hizbulá.
Las publicaciones de Trump en redes sociales inquietan a los diplomáticos de Teherán, quienes consultan a psicólogos y el libro ‘The Art of the Deal’ en busca de estrategias para responder
A medida que las frágiles conversaciones entre Estados Unidos e Irán se ponían en marcha el pasado fin de semana en Suiza, el presidente Trump lanzó una granada inesperada: una amenaza en redes sociales de atacar a Irán si no dejaba de financiar a su milicia aliada libanesa, Hizbulá.
Mohammad Bagher Ghalibaf, el jefe negociador iraní, no estaba al tanto de la situación porque había dejado su teléfono fuera de la sala de negociaciones. Cuando un asesor le informó sobre el comentario del presidente, Ghalibaf se giró para reprender a su homólogo estadounidense, JD Vance, según fuentes familiarizadas con el asunto.
Ghalibaf le dijo con calma al vicepresidente que las amenazas violaban el párrafo inicial del memorando de entendimiento que Trump había firmado apenas unos días antes, en el cual Estados Unidos e Irán se comprometían a no atacarse ni amenazarse mutuamente. Acto seguido, su equipo dio por terminadas las conversaciones cara a cara.
«Le dije a Vance: ‘Hoy su presidente ha lanzado amenazas. Entienda que nosotros nunca negociamos bajo amenazas ni presión«», declaró el martes en una entrevista con la televisión estatal iraní. «La parte estadounidense buscó otra reunión a través de los mediadores, pero nos negamos».
Fuentes familiarizadas con el asunto ofrecieron un relato similar del enfrentamiento.
Dentro de la sala, Vance dijo a los iraníes que Trump se refería a que, si Teherán violaba el acuerdo, EEUU respondería, según un funcionario estadounidense familiarizado con las negociaciones. Vance presionó para hacer una pausa en las conversaciones con el fin de dar tiempo a los iraníes para considerar las propuestas, y no a causa de la publicación de Trump, señaló el funcionario. Más tarde, defendió a Trump diciendo que estaba respondiendo a las «provocaciones» de Irán para «poner las cosas en su sitio», sin dar más detalles.
No era la primera vez que los exabruptos de Trump en las redes sociales se convertían en un factor impredecible y disruptivo en las conversaciones. Los mediadores advirtieron repetidamente a EEUU durante las largas negociaciones que las publicaciones ponían en peligro los esfuerzos para cerrar un acuerdo. Intentaron que Irán ignorara lo que el mandatario decía en público y se concentrara en lo que sus negociadores afirmaban en privado.
Este esfuerzo subraya la nueva realidad que Trump ha creado para la diplomacia con su estilo desinhibido y sumamente público, así como su dependencia de enviados no tradicionales en lugar de diplomáticos experimentados.
Este toma y daca incluye mucho teatro. Tras lanzar en abril una advertencia subida de tono a Irán para que abriera el Estrecho de Ormuz, añadiendo «Alabado sea Alá», Trump le dijo a un asesor que quería parecer lo más inestable posible para obligar a Irán a sentarse a la mesa de negociaciones. Más tarde, amenazó con destruir la terminal de exportación de Irán en la isla de Jark, sus centrales eléctricas y su civilización.
Después de que Irán diera por concluidas las conversaciones del fin de semana, Ghalibaf y su delegación caminaron desde la lujosa sede de las negociaciones hasta el pequeño hotel donde se hospedaban. Las conversaciones continuaron de forma indirecta a través de mediadores paquistaníes y cataríes, informaron fuentes familiarizadas con el asunto.
Aun así, los diplomáticos iraníes afirman que el inusual estilo del presidente los ha llevado a leer The Art of the Deal (El arte de la negociación), el libro de 1987 escrito por Trump y el periodista Tony Schwartz, donde el futuro presidente detalla sus tácticas de negociación como magnate inmobiliario. El bestseller aconseja a los negociadores plantear exigencias extremas e impredecibles para generar ansiedad y forzar concesiones de sus rivales.
Los negociadores iraníes han comunicado a los mediadores que consultaron a un equipo de psicólogos para que los ayudaran a comprender la mentalidad del presidente, señalaron algunos mediadores. Los diplomáticos iraníes trabajan con estos especialistas para intentar predecir la respuesta pública de Trump a las propuestas de Irán, añadieron.
Por su parte, una persona familiarizada con la diplomacia de Irán en Suiza afirmó que su equipo negociador allí no incluye psicólogos y que el país prefiere no entrar en especulaciones psicológicas sobre los motivos o decisiones de Trump.
Los analistas políticos y mediadores señalan que las ruidosas protestas del presidente aún no han logrado concesiones adicionales por parte de Irán.
«Trump está aplicando las lecciones de TheArt of the Deal, lanzando amenazas extremas para poner a prueba la determinación de la otra parte«, afirmó Mohamed Amersi, experto en Irán y miembro del Consejo Asesor Global del Wilson Center, un think thank de Washington. «Pero los iraníes… conocen bien sus tácticas. Esto no cambiará la dinámica».
Tras reanudar las conversaciones del fin de semana a través de mediadores, Teherán logró bloquear los intentos de EEUU de incluir una mención al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) -que supervisa el programa nuclear de Irán- en el comunicado final, y cerró el acuerdo sobre el compromiso de EEUU de permitir las ventas de petróleo iraní en dólares, según las fuentes familiarizadas con el asunto. Otra persona familiarizada con la postura de EEUU afirmó que Teherán no bloqueó el intento estadounidense de incluir al OIEA, ya que el trabajo de dicha agencia siempre estuvo pensado para tratarse por separado.
A pesar de todo, funcionarios iraníes y mediadores han señalado que las publicaciones de Trump en las redes sociales han dificultado que los funcionarios más pragmáticos de Teherán convenzan a los de la línea dura de que se puede confiar en que EEUU cumplirá sus compromisos.
A principios de abril, Trump amenazó con bombardear las centrales eléctricas de Irán y, más tarde, con destruir el país. «Una civilización entera morirá esta noche», advirtió el 7 de abril.
En ese momento, EEUU buscaba un alto el fuego de 45 días, un periodo prolongado que Irán temía que Washington e Israel aprovecharan para reforzar sus fuerzas. Irán decidió ignorar la amenaza de Trump -al considerarla una táctica de negociación– y consiguió lo que quería: una tregua de 15 días en su lugar, según funcionarios iraníes y mediadores. Una fuente estadounidense cercana al asunto afirmó que Trump hablaba en serio en su mensaje y que la publicación en Truth Social abrió las vías de comunicación con Irán.
Diez días después, otra publicación de Trump contribuyó a distanciar a los moderados de los de la línea dura en Irán. Minutos después de que el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, declarara el Estrecho de Ormuz completamente abierto tras una tregua en el Líbano, Trump respondió en las redes sociales que el propio bloqueo de EEUU seguiría en vigor.
Las fuerzas de seguridad de Irán, que se oponían a cualquier concesión a EEUU, se aferraron a la publicación del presidente y afirmaron posteriormente que el Estrecho permanecería cerrado.
Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido del inglés por V. Hdez.
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