El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, ha generado un terremoto diplomático al declarar este miércoles que las tropas de su país no abandonarán el sur del Líbano. Esta firme postura supone un obstáculo de gran envergadura para las actuales negociaciones de paz entre Irán y Estados Unidos, que buscan estabilizar un Oriente Medio sacudido por la guerra y el cierre previo del Estrecho de Ormuz.
El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, ha generado un terremoto diplomático al declarar este miércoles que las tropas de su país no abandonarán el sur d
El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, ha generado un terremoto diplomático al declarar este miércoles que las tropas de su país no abandonarán el sur del Líbano. Esta firme postura supone un obstáculo de gran envergadura para las actuales negociaciones de paz entre Irán y Estados Unidos, que buscan estabilizar un Oriente Medio sacudido por la guerra y el cierre previo del Estrecho de Ormuz.
Durante una entrevista en una conferencia en Tel Aviv, Katz aseguró que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) están «preparadas» y que no tienen intención de retroceder en sus posiciones actuales. «No nos retiraremos. Hemos anunciado que, en cualquier caso, no nos iremos, y hasta este momento —lo cual es un logro político— no existe ninguna exigencia de Estados Unidos para que Israel se retire del Líbano», sentenció el ministro. El gobierno israelí sostiene que su presencia militar ha creado una zona de seguridad indispensable para proteger a los residentes del norte de Israel de las agresiones de Hezbolá.
Esta determinación choca frontalmente con la estrategia de Irán, que ha convertido el cese de las hostilidades en el Líbano en un pilar central de sus exigencias para cualquier acuerdo de paz con Washington. El presidente del parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, subrayó la importancia de este frente al declarar que «el fin de la guerra en el Líbano es tan importante como el fin de la guerra en Irán». Mientras la diplomacia se tensa, la violencia persiste: este mismo miércoles, un ataque con drones israelíes mató al menos a dos personas en el sur del Líbano, tras ataques aéreos contra combatientes de Hezbolá cerca de la zona controlada por Israel.
La crisis se desarrolla mientras el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, recorre la región para calmar a los aliados que ven el pacto como «demasiado generoso» con Teherán. Países como los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Bahrein observan con escepticismo incentivos como el fondo de 300.000 millones de dólares para Irán. Entre disputas sobre inspecciones nucleares y el control de rutas comerciales, la negativa de Katz a la retirada militar subraya la extrema fragilidad del acuerdo.
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