El Papa León XIV presenta su primera encíclica alertando de la necesidad de proteger la «dignidad de la persona» frente a la IA

El ser humano es único e insustituible, incluso ante la revolución tecnológica de la Inteligencia Artificial. Es la esencia de la primera encíclica del Papa León XIV, Magnifica Humanitas, que está presentado el propio Robert Prevost en la mañana de este lunes desde el Aula del Sínodo, en el Vaticano, siendo el primer Pontífice de la Historia en presentar una encíclica personalmente. El título de la carta encíclica, un documento papal dirigido tradicionalmente «a todas las personas de buena voluntad», significa «Humanidad Magnífica» en latín y se centra en «la custodia de la persona humana en la era de la Inteligencia Artificial» y, dentro del marco de la Doctrina Social de la Iglesia, supone un punto de partida programático en el Pontificado de León XIV.

 ‘Magnifica Humanitas’ se centra en este recurso tecnológico desde una óptica antropológica  

El ser humano es único e insustituible, incluso ante la revolución tecnológica de la Inteligencia Artificial. Es la esencia de la primera encíclica del Papa León XIV, Magnifica Humanitas, que ha presentado el propio Robert Prevost en la mañana de este lunes desde el Aula del Sínodo, en el Vaticano, siendo el primer Pontífice de la Historia en presentar una encíclica personalmente. El título de la carta encíclica, un documento papal dirigido tradicionalmente «a todas las personas de buena voluntad», significa «Humanidad Magnífica» en latín y se centra en «la custodia de la persona humana en la era de la Inteligencia Artificial» y, dentro del marco de la Doctrina Social de la Iglesia, supone un punto de partida programático en el Pontificado de León XIV.

La primera encíclica del Papa León XIV gira en torno a la Inteligencia Artificial, sobre todo desde una óptica antropológica. La prioridad, para Robert Prevost y la Iglesia Católica, es que se proteja la «dignidad de la persona y de su unicidad» ante el riesgo de que el ser humano se reduzca a «un recurso que se usa y se explota» o a lo que «produce». El bien común es un concepto que aparece regularmente en toda la encíclica, entendido como una extensión «social» de la dignidad de la persona humana. En este marco, León XIV alerta de la posibilidad de que los «conocimientos» y la «tecnología», en marco de la Inteligencia Artificial, «se concentren en manos de unos pocos», aumentando «la brecha entre incluidos y excluidos, entre quienes pueden participar en la revolución digital y quienes permanecen al margen». En definitiva, la tecnología tiene que estar al servicio de las personas porque «la humanidad no debe ser sustituida ni superada», asegura León XIV.

La tecnología que representa la Inteligencia Artificial, defiende el Pontífice, no se presenta como «una fuerza antagónica respecto a la persona», ni «un mal en sí», precisamente porque es «un hecho profundamente humano, vinculado a la autonomía y libertad» del ser humano. Pero, advierte el Santo Padre, «no es neutral, porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula, la utiliza». Para el Papa, el debate no se centra en estar a favor o en contra de la tecnología, sino en la posibilidad de «un poder que pretende dominar el cielo y un pueblo» que «se pone a trabajar unido para levantar de nuevo las murallas de la convivencia fraterna».

Hay que evitar, subraya León XIV, «la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles, la uniformidad que aplana las diferencias, la pretensión de un lenguaje único, incluido el digital, capaz de traducirlo todo, incluso el misterio de la persona, en datos y rendimientos». La «grandeza de la persona humana», no puede estar comprometida por el «paradigma tecnocrático» que «pretende reducirlo todo a un objeto de dominio» de un «mundo globalizado» marcado por la «lógica de la eficiencia, del control y del lucro». A través de su primera encíclica, Magnifica Humanitas, Robert Prevost recuerda que «el ser humano no florece a pesar del límite, sino a menudo a través del límite».

Para el Papa, el desafío histórico de la tecnología que representa la Inteligencia Artificial no oscila entre el «entusiasmo» y el «miedo», sino «entre dos modos de construir: un progreso que sirve a la persona y a los pueblos, o un progreso que los doblega a lógicas de poder». Desde una óptica propia de una «cuarta revolución industrial», León XIV hace hincapié en los problemas vinculados al desempleo, ante el riesgo de «más pobreza y más desigualdades, con una multitud de excluidos rodeados de máquinas y sistemas automatizados que han ocupado su lugar».

Robert Prevost hace una lectura social, antropológica e histórica de la revolución tecnológica de la Inteligencia Artificial; afrontando también otras temáticas: las relaciones internacionales y «cualquier intento o proyecto de eliminar o someter una nación» como algo «gravemente inmoral y, por lo tanto, inaceptable»; la necesidad de «decisiones concretas» a favor de la protección de las mujeres; la justicia social; los abusos dentro de la Iglesia; la ecología; la familia; los conflictos bélicos, la polarización y la atención hacia migrantes, refugiados y desplazados en todo el mundo.

El Vaticano presenta así la primera encíclica del Papa León XIV con la que el Pontífice sienta las bases de su apostolado. Hace un año que llegó al cargo y su asistencia a la presentación es algo novedoso que no había realizado ninguno de sus antecesores. El Papa ha invitado a la cita a miembros del Cuerpo Diplomático acreditados en el Vaticano y a políticos italianos, además de obispos y cardenales, informa Marina Pina. También le acompañan dos personas de su equipo más próximo: Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, y Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

A la presentación del texto, llamado ‘Magnifica Humanitas’ (‘Humanidad magnífica’, en latín), ha acudadido el cofundador de la empresa estadounidense Anthropic. La Inteligencia Artificial siempre ha estado en el centro de sus preocupaciones.

Las encíclicas son documentos dirigidos a todos los fieles que fijan la posición de referencia de la Iglesia sobre cuestiones sociales, morales, políticas o teológicas, recuerda Efe. Hasta ahora el Vaticano ha mantenido en secreto este nuevo texto dedicado a la «protección de la persona humana en la era de la IA».

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