El mayor bombardeo sobre Kiev desde el inicio de la invasión rusa dejó al menos cuatro muertos y más de un centenar de heridos en una ofensiva que el Kremlin utilizó para enviar un doble mensaje político y militar. Rusia lanzó más de 600 drones y cerca de 100 misiles contra Ucrania, en un ataque dirigido tanto al gobierno de Volodimir Zelenski como a los aliados europeos.
El mayor bombardeo sobre Kiev desde el inicio de la invasión rusa dejó al menos cuatro muertos y más de un centenar de heridos en una ofensiva que
El mayor bombardeo sobre Kiev desde el inicio de la invasión rusa dejó al menos cuatro muertos y más de un centenar de heridos en una ofensiva que el Kremlin utilizó para enviar un doble mensaje político y militar. Rusia lanzó más de 600 drones y cerca de 100 misiles contra Ucrania, en un ataque dirigido tanto al gobierno de Volodimir Zelenski como a los aliados europeos.
El barrio gubernamental de Kiev, considerado por Moscú como uno de los «centros de poder» ucranianos, sufrió daños materiales en una ofensiva que buscaba debilitar la posición negociadora de Ucrania y aumentar la presión sobre la población civil. Sin embargo, la respuesta de los ciudadanos volvió a reflejar la resistencia de la capital, acostumbrada desde 2022 a convivir con las alarmas y los refugios antiaéreos.
El segundo mensaje del Kremlin llegó con el lanzamiento del misil balístico Oreshnik, de alcance intermedio, es capaz de recorrer hasta 6.000 kilómetros y fue diseñado para alcanzar objetivos europeos. Aunque las ojivas no portaban carga nuclear, está preparado para ello. El proyectil impactó en una zona residencial de Bila Tserkva. Pese a la magnitud del ataque, la defensa aérea ucraniana interceptó el 87% de los drones y misiles. Zelenski aseguró que «Putin no puede ni siquiera pronunciar la palabra victoria», mientras Europa redobló su apoyo a Kiev.
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