Complicados rescates con cientos de muertos y desaparecidos en Nepal y el Tíbet tras la catastrófica riada

Una catastrófica riada en la frontera entre Nepal y el Tíbet ha dejado una situación desoladora, con un balance provisional que supera los 165 fallecidos y aproximadamente 1.500 personas desaparecidas. Entre los afectados se encuentran turistas de múltiples nacionalidades, y el Ministerio de Asuntos Exteriores de España ha confirmado la existencia de ciudadanos españoles en la zona con los que todavía no se ha podido contactar.

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Una catastrófica riada en la frontera entre Nepal y el Tíbet ha dejado una situación desoladora, con un balance provisional que supera los 165 fallecidos y aproximadamente 1.500 personas desaparecidas. Entre los afectados se encuentran turistas de múltiples nacionalidades, y el Ministerio de Asuntos Exteriores de España ha confirmado la existencia de ciudadanos españoles en la zona con los que todavía no se ha podido contactar.

El ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, ha reconocido esta mañana que existen cuatro españoles no localizados en el área afectada por el desastre. A pesar de la extrema incertidumbre que rodea la situación de emergencia, Albares ha querido transmitir un mensaje de cautela al declarar públicamente que «No nos consta que haya fallecidos».

Las labores de búsqueda y contacto se desarrollan en un contexto de extrema dificultad donde el número de desaparecidos extranjeros es muy elevado. Se calcula que al menos 800 de los desaparecidos totales son ciudadanos extranjeros procedentes de países como Portugal, Italia, Países Bajos, Reino Unido, Australia, India, Japón y Estados Unidos, entre otros. Asimismo, las últimas cifras de las autoridades de turismo y policiales confirman que entre las 826 personas desaparecidas en Nepal hay cerca de 600 extranjeros, mientras que los extraviados en el Tíbet ascienden de momento a 558, de los cuales 260 son ciudadanos extranjeros.

El origen técnico de esta inmensa catástrofe natural ha sido verificado por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Según los análisis de este organismo, el motivo principal fue el colapso de un glaciar en la cordillera del Himalaya. Este desprendimiento de hielo provocó un temblor sísmico de magnitud 5,2 y un posterior corrimiento de tierras que taponó por completo el cauce del río Lhende Khola. El agua se acumuló de forma masiva detrás de este dique natural hasta que el tapón se desbloqueó, provocando que la enorme masa de agua bajara con una fuerza devastadora hacia los ríos Bhotekoshi y Truishuli.

Los trabajos de localización y salvamento se están llevando a cabo bajo condiciones meteorológicas y geográficas muy adversas. En la vertiente del Tíbet, las tareas de rescate se retomaron antes del amanecer, viéndose muy condicionadas por la persistente lluvia y la extrema dificultad de acceso en un relieve montañoso totalmente asolado por el muro de agua. Para hacer frente a la emergencia sobre el terreno, un contingente de 2.000 militares nepalíes ha sido desplegado en los distritos de Rasuwa y Nuwakot, identificados como las zonas que han sufrido con mayor dureza el impacto de la riada, contando además con la colaboración activa de efectivos de la policía.

Ante la magnitud de la catástrofe, la comunidad internacional ha comenzado a movilizar ayuda, destacando el apoyo de países como India, China, Estados Unidos, Sri Lanka y Australia, así como el ofrecimiento de la Unión Europea a través de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen. La extrema violencia con la que el agua golpeó la zona ha quedado registrada de forma fehaciente. Una cámara de seguridad (CCTV) situada en el paso fronterizo entre Nepal y China ha mostrado cómo una monumental montaña de agua y lodo acaba por completo con varios edificios mientras un grupo de personas trata de huir del lugar.

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