La madrugada de este viernes, la guerra en Ucrania ha traspasado físicamente las fronteras de la Alianza Atlántica de forma alarmante. Un dron presuntamente ruso ha impactado contra un edificio de apartamentos en la ciudad de Galati, situada al este de Rumanía y muy cerca de la frontera ucraniana. El impacto del aparato desató un incendio inmediato en el inmueble y ha dejado un saldo de dos personas heridas, quienes ya han sido trasladadas a un hospital cercano para recibir atención médica.
La madrugada de este viernes, la guerra en Ucrania ha traspasado físicamente las fronteras de la Alianza Atlántica de forma alarmante. Un dron presuntamente ruso
La madrugada de este viernes, la guerra en Ucrania ha traspasado físicamente las fronteras de la Alianza Atlántica de forma alarmante. Un dron presuntamente ruso ha impactado contra un edificio de apartamentos en la ciudad de Galati, situada al este de Rumanía y muy cerca de la frontera ucraniana. El impacto del aparato desató un incendio inmediato en el inmueble y ha dejado un saldo de dos personas heridas, quienes ya han sido trasladadas a un hospital cercano para recibir atención médica.
La gravedad del suceso obligó a la evacuación de 70 residentes, quienes permanecen fuera de sus hogares mientras los técnicos especializados finalizan las inspecciones de seguridad y evalúan si la estructura del edificio ha quedado comprometida. Según ha informado Raed Arafat, jefe del Departamento para Situaciones de Emergencia, por fortuna no se han registrado víctimas mortales. Ante la magnitud del incidente, la Presidencia rumana ha convocado de urgencia a su consejo de defensa.
La respuesta militar de Bucarest fue inmediata. Antes de que se produjera el impacto, el Ministerio de Defensa detectó la presencia de drones cerca de su espacio aéreo y ordenó el despegue de dos cazas F-16 desde la base de Fetesti. Los pilotos contaban con autorización expresa para interceptar y atacar objetivos durante el periodo de alerta. La ministra de Exteriores, Toiu Oana, ha condenado lo ocurrido como una «grave e irresponsable escalada» por parte de Rusia, exigiendo además la entrega de material de defensa antidrones para proteger su territorio.
Desde la esfera internacional, la reacción ha sido de condena absoluta. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha denunciado que la agresión rusa ha traspasado una nueva línea al alcanzar una zona densamente poblada en suelo de la Unión Europea. Por su parte, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha manifestado su «solidaridad absoluta» con Rumanía y ha reafirmado que la Alianza seguirá reforzando sus defensas contra la «imprudencia» de Moscú. Este ataque en Galati representa la violación más flagrante de la soberanía rumana y del espacio aéreo europeo registrada hasta la fecha en el marco del conflicto.
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