Trump rebaja los ejercicios militares con Seúl y apela a su «muy buena relación» con Corea del Norte

Los ejercicios militares conjuntos entre Corea del Sur y Estados Unidos comenzaron este lunes según lo previsto, a pesar de que el presidente Donald Trump ordenó al Pentágono «reducir sustancialmente» la participación estadounidense a pocas horas de su inicio, alegando el alto coste financiero, su «muy buena relación» con Kim Jong Un y la negativa de Seúl a sumarse a acciones militares contra Irán.

 Los ejercicios militares arrancan según lo previsto tras la instrucción de Washington de «reducir sustancialmente» la participación estadounidense debido al coste, los lazos con Pionyang y el rechazo a intervenir contra Irán  

Los ejercicios militares conjuntos entre Corea del Sur y Estados Unidos comenzaron este lunes según lo previsto, a pesar de que el presidente Donald Trump ordenó al Pentágono «reducir sustancialmente» la participación estadounidense a pocas horas de su inicio, alegando el alto coste financiero, su «muy buena relación» con Kim Jong Un y la negativa de Seúl a sumarse a acciones militares contra Irán.

Horas antes del arranque programado, Trump criticó en Truth Social el acuerdo de participación previa tras difundir una imagen de su encuentro con Kim en 2019. El mandatario señaló que, aunque ya era tarde para cancelarlos por completo, dio instrucciones al secretario de Defensa, Pete Hegseth, para aplicar un recorte drástico en el despliegue.

«Estos ejercicios no solo son costosos… sino que envían una señal totalmente inapropiada y hostil hacia un país que, desde que Donald J. Trump volvió a la presidencia, se ha mostrado respetuoso y no ha representado una amenaza«, subrayó el líder estadounidense.

Las maniobras anuales «Ulchi Freedom Shield» tienen una duración prevista de 11 días (del 17 al 27 de agosto) y movilizan a unos 18.000 efectivos surcoreanos. Tanto el Ministerio de Defensa surcoreano como el Estado Mayor Conjunto confirmaron que las operaciones «están procediendo según lo planeado», eludiendo valorar directamente los comentarios de Trump debido a una jornada festiva en Seúl. Por su parte, un portavoz del Pentágono remitió las consultas a la Casa Blanca.

El coronel Ryan Donald, portavoz del Comando de las Fuerzas Combinadas, precisó el enfoque táctico del despliegue, señalando que los ejercicios se centran en operaciones antidrones, interferencias de señal GPS y ciberataques, simulando escenarios de combate frente a tropas norcoreanas con experiencia real adquirida en la guerra de Ucrania junto a Rusia.

Trump ha insistido en frenar o recortar las maniobras con Corea del Sur desde su primer mandato, tachándolas de «provocadoras» y onerosas, al tiempo que mantiene disputas con Seúl sobre la financiación de los 28.500 soldados estadounidenses desplegados en la península, donde rige un armisticio desde la guerra de 1950-1953 en lugar de un tratado de paz definitivo.

El mandatario estadounidense arremetió además contra Seúl por no apoyar la ofensiva militar contra Irán, un conflicto que ya se adentra en su sexto mes: «Recientemente le pregunté al presidente de Corea del Sur si les gustaría unirse a nosotros en la desnuclearización de la República Islámica de Irán, y dijeron: ‘¡No, gracias!'», reveló Trump en su mensaje.

Pionyang califica históricamente estos simulacros de preparativos para una invasión y efectuó dos lanzamientos de misiles balísticos hacia el mar de Japón en los días previos a las maniobras (el 6 de agosto y el pasado miércoles) como advertencia de represalias con medidas de disuasión más severas.

Jenny Town, directora del programa 38 North del Stimson Center, interpretó el gesto como un intento de acercamiento político, señalando que «puede formar parte de un esfuerzo para crear una oportunidad diplomática con Pionyang», aunque matizó que el carácter improvisado de la decisión difícilmente causará un gran impacto en el régimen norcoreano tras años de giros entre amenazas de «fuego y furia» e intercambios de cartas donde Trump llegó a afirmar que «se enamoraron».

En contraste, el profesor Leif-Eric Easley, de la Universidad Ewha de Seúl, alertó sobre los riesgos para la seguridad regional: «Dañará la coordinación de la alianza, retrasará la asunción de responsabilidades defensivas por parte de Corea del Sur y debilitará la disuasión de conflictos en Asia».

En los últimos años, el adiestramiento conjunto ha reemplazado parte del fuego real por simulaciones informáticas, en un momento de alerta en Washington. El teniente general Joseph Jarrard, alto mando del Mando Norte de EEUU, advirtió recientemente de que Pionyang dispone de misiles intercontinentales con capacidad y empuje para alcanzar con ojivas nucleares cualquier punto de Norteamérica, mientras Ucrania denunciaba el impacto de misiles de fabricación norcoreana en ataques rusos contra infraestructuras en Zaporiyia.

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