La Cámara Colombo Americana realizó un estudio sobre el nuevo recargo arancelario, cuyo costo puede trasladarse parcial o totalmente al exportador colombiano mediante menores precios.
El 72,4 % de las exportaciones colombianas hacia Estados Unidos continuará ingresando sin el nuevo recargo arancelario derivado de la investigación de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) sobre trabajo forzoso, de acuerdo con un análisis realizado por la Cámara Colombo Americana, AmCham Colombia en su Observatorio de Estados Unidos, sobre la composición de la canasta exportadora del país al cierre de 2025.
El estudio concluye que el 20,8% de la canasta exportadora colombiana quedaría efectivamente sujeto al arancel adicional del 12,5%, mientras que otro 6,8% corresponde a productos que continúan bajo el régimen de la Sección 232 de Estados Unidos, con tratamientos diferenciados según el tipo de mercancía. En otras palabras, más de siete de cada diez dólares exportados por Colombia no recibirán este nuevo recargo.
La decisión de Estados Unidos de aumentar el arancel del 10% al 12,5% responde a la conclusión de que Colombia aún no cuenta con mecanismos suficientemente efectivos para impedir la importación de bienes producidos mediante trabajo forzoso. Sin embargo, AmCham Colombia enfatiza que esto no significa que las exportaciones colombianas sean producidas con trabajo forzoso, sino que el cuestionamiento está dirigido al sistema institucional con el que el país controla las importaciones provenientes de terceros mercados y que puedan tener antecedentes de trabajo forzoso.
“El análisis demuestra que el impacto no será uniforme sobre las exportaciones colombianas. La mayor parte de nuestra canasta exportadora mantiene su acceso sin este recargo. Sin embargo, existen sectores altamente expuestos que deberán actuar con rapidez para preservar su competitividad en el mercado estadounidense”, afirmó María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia.
Excluidos
Entre los principales productos que permanecen excluidos del nuevo arancel se encuentran el café, el petróleo, el oro, el banano, el aguacate y determinados azúcares, además de otros bienes que Estados Unidos decidió exceptuar para evitar impactos sobre sus cadenas de abastecimiento.
En contraste, sectores como flores, confecciones, algunas confiterías, chocolates terminados, alimentos procesados, cosméticos y diversas manufacturas podrían enfrentar el nuevo costo, por lo que deberán revisar la clasificación arancelaria específica de cada producto antes de negociar con sus compradores en Estados Unidos.
El análisis de AmCham Colombia también evidencia una alta concentración del riesgo. Aunque 1.907 líneas arancelarias podrían estar sujetas al recargo, las diez principales representan el 50,6% del valor expuesto, y solo el sector de plantas vivas y productos de la floricultura concentra el 35% de ese universo, seguido por plásticos, confitería, pescados y crustáceos, productos de aseo, confecciones y joyería, entre otros.
Lacouture explicó que, aunque el arancel es pagado formalmente por el importador estadounidense, su costo puede trasladarse parcial o totalmente al exportador colombiano mediante menores precios, repartirse entre ambas partes o reflejarse en mayores costos para el consumidor final, reduciendo así la competitividad de los productos nacionales frente a proveedores de otros países.
La esperanza
Frente a este escenario, AmCham Colombia considera que Colombia sí tiene una oportunidad para buscar la reducción o eliminación del arancel. “Con la llegada del nuevo Gobierno existe una oportunidad para avanzar rápidamente en un diálogo constructivo con Estados Unidos. La disposición manifestada por el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo y por el ministro de Comercio designado, Mauricio Gómez Amín, permite tener un optimismo prudente sobre la posibilidad de adoptar las medidas que solicita Estados Unidos y, con resultados verificables, solicitar la revisión de esta decisión”, señaló Lacouture.
La presidenta de AmCham Colombia concluyó que la prioridad debe ser actuar con rapidez y de manera coordinada entre el Gobierno, el sector empresarial y los gremios, fortaleciendo el marco institucional para combatir las importaciones asociadas al trabajo forzoso, proteger las exportaciones colombianas y recuperar plenamente la competitividad del país en su principal mercado internacional.
Reparten culpas
Varios sectores culpan al gobierno del presidente Gustavo Petro de este gravamen, porque AmCham Colombia ya había advertido lo que se avecinaba y, además, aunque el Ministerio de Comercio había urgido tomar cartas en el asunto a la Dian, la respuesta de esa entidad no fue la esperada.
“Ilustra la inacción de la Dian, que condujo a que Colombia tenga hoy un arancel del 12.5% para más de 1/3 de nuestras exportaciones”, dijo Bruce Mac Master, presidente del gremio de los industriales Andi.
Para el dirigente gremial, “surgen, por supuesto, varias preguntas alrededor de por qué la Dian decidió no hacer nada:
¿Se trata de una actitud deliberada, o no? La autoridad aduanera sabía perfectamente el riesgo que corrían las exportaciones colombianas, ¿fue ineptitud, fue a propósito, se trató de un sabotaje, se trató simplemente de incapacidad?
¿Cuál es la posición del resto del gobierno? ¿Por qué no se presionó la Dian para que llevara a cabo todas sus tareas a pesar de las múltiples solicitudes de los exportadores y los gremios?”, cuestionó.
Y finalmente anotó que, “por supuesto, ellos se van ahora y se olvidarán de las responsabilidades que tuvieron con el país”.
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La Cámara Colombo Americana realizó un estudio sobre el nuevo recargo arancelario, cuyo costo puede trasladarse parcial o totalmente al exportador colombiano mediante menores precios. El 72,4 % de las exportaciones colombianas hacia Estados Unidos continuará ingresando sin el nuevo recargo arancelario derivado de la investigación de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos
La Cámara Colombo Americana realizó un estudio sobre el nuevo recargo arancelario, cuyo costo puede trasladarse parcial o totalmente al exportador colombiano mediante menores precios.
El 72,4 % de las exportaciones colombianas hacia Estados Unidos continuará ingresando sin el nuevo recargo arancelario derivado de la investigación de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) sobre trabajo forzoso, de acuerdo con un análisis realizado por la Cámara Colombo Americana, AmCham Colombia en su Observatorio de Estados Unidos, sobre la composición de la canasta exportadora del país al cierre de 2025.
El estudio concluye que el 20,8% de la canasta exportadora colombiana quedaría efectivamente sujeto al arancel adicional del 12,5%, mientras que otro 6,8% corresponde a productos que continúan bajo el régimen de la Sección 232 de Estados Unidos, con tratamientos diferenciados según el tipo de mercancía. En otras palabras, más de siete de cada diez dólares exportados por Colombia no recibirán este nuevo recargo.
La decisión de Estados Unidos de aumentar el arancel del 10% al 12,5% responde a la conclusión de que Colombia aún no cuenta con mecanismos suficientemente efectivos para impedir la importación de bienes producidos mediante trabajo forzoso. Sin embargo, AmCham Colombia enfatiza que esto no significa que las exportaciones colombianas sean producidas con trabajo forzoso, sino que el cuestionamiento está dirigido al sistema institucional con el que el país controla las importaciones provenientes de terceros mercados y que puedan tener antecedentes de trabajo forzoso.
“El análisis demuestra que el impacto no será uniforme sobre las exportaciones colombianas. La mayor parte de nuestra canasta exportadora mantiene su acceso sin este recargo. Sin embargo, existen sectores altamente expuestos que deberán actuar con rapidez para preservar su competitividad en el mercado estadounidense”, afirmó María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia.
Excluidos
Entre los principales productos que permanecen excluidos del nuevo arancel se encuentran el café, el petróleo, el oro, el banano, el aguacate y determinados azúcares, además de otros bienes que Estados Unidos decidió exceptuar para evitar impactos sobre sus cadenas de abastecimiento.
En contraste, sectores como flores, confecciones, algunas confiterías, chocolates terminados, alimentos procesados, cosméticos y diversas manufacturas podrían enfrentar el nuevo costo, por lo que deberán revisar la clasificación arancelaria específica de cada producto antes de negociar con sus compradores en Estados Unidos.
El análisis de AmCham Colombia también evidencia una alta concentración del riesgo. Aunque 1.907 líneas arancelarias podrían estar sujetas al recargo, las diez principales representan el 50,6% del valor expuesto, y solo el sector de plantas vivas y productos de la floricultura concentra el 35% de ese universo, seguido por plásticos, confitería, pescados y crustáceos, productos de aseo, confecciones y joyería, entre otros.
Lacouture explicó que, aunque el arancel es pagado formalmente por el importador estadounidense, su costo puede trasladarse parcial o totalmente al exportador colombiano mediante menores precios, repartirse entre ambas partes o reflejarse en mayores costos para el consumidor final, reduciendo así la competitividad de los productos nacionales frente a proveedores de otros países.
La esperanza
Frente a este escenario, AmCham Colombia considera que Colombia sí tiene una oportunidad para buscar la reducción o eliminación del arancel. “Con la llegada del nuevo Gobierno existe una oportunidad para avanzar rápidamente en un diálogo constructivo con Estados Unidos. La disposición manifestada por el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo y por el ministro de Comercio designado, Mauricio Gómez Amín, permite tener un optimismo prudente sobre la posibilidad de adoptar las medidas que solicita Estados Unidos y, con resultados verificables, solicitar la revisión de esta decisión”, señaló Lacouture.
La presidenta de AmCham Colombia concluyó que la prioridad debe ser actuar con rapidez y de manera coordinada entre el Gobierno, el sector empresarial y los gremios, fortaleciendo el marco institucional para combatir las importaciones asociadas al trabajo forzoso, proteger las exportaciones colombianas y recuperar plenamente la competitividad del país en su principal mercado internacional.
Reparten culpas
Varios sectores culpan al gobierno del presidente Gustavo Petro de este gravamen, porque AmCham Colombia ya había advertido lo que se avecinaba y, además, aunque el Ministerio de Comercio había urgido tomar cartas en el asunto a la Dian, la respuesta de esa entidad no fue la esperada.
“Ilustra la inacción de la Dian, que condujo a que Colombia tenga hoy un arancel del 12.5% para más de 1/3 de nuestras exportaciones”, dijo Bruce Mac Master, presidente del gremio de los industriales Andi.
Para el dirigente gremial, “surgen, por supuesto, varias preguntas alrededor de por qué la Dian decidió no hacer nada:
¿Se trata de una actitud deliberada, o no? La autoridad aduanera sabía perfectamente el riesgo que corrían las exportaciones colombianas, ¿fue ineptitud, fue a propósito, se trató de un sabotaje, se trató simplemente de incapacidad?
¿Cuál es la posición del resto del gobierno? ¿Por qué no se presionó la Dian para que llevara a cabo todas sus tareas a pesar de las múltiples solicitudes de los exportadores y los gremios?”, cuestionó.
Y finalmente anotó que, “por supuesto, ellos se van ahora y se olvidarán de las responsabilidades que tuvieron con el país”.
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ECONOMÍA – lanacion
