A medida que la larga y disputada temporada de primarias en Estados Unidos se acerca a su fin, los votantes demócratas impulsaron a otra candidata progresista al Senado en Florida, mientras que el elegido por el ex presidente Donald Trump en su estado de adopción, el congresista republicano Byron Donalds, obtuvo la nominación para convertirse en el primer gobernador negro del Estado.
Donalds, el candidato republicano respaldado por Trump, aspira a convertirse en el primer gobernador negro del Estado, mientras Jolly busca devolver la gobernación a los demócratas después de más de 30 años
A medida que la larga y disputada temporada de primarias en Estados Unidos se acerca a su fin, los votantes demócratas impulsaron a otra candidata progresista al Senado en Florida, mientras que el elegido por el ex presidente Donald Trump en su estado de adopción, el congresista republicano Byron Donalds, obtuvo la nominación para convertirse en el primer gobernador negro del Estado.
La jornada dejó un balance mixto para los legisladores en funciones del Estado, donde la redistribución de distritos liderada por los republicanos alteró el mapa del Congreso. Los votantes de Alaska, Wyoming y California también eligieron a sus candidatos, evaluando en algunos casos a múltiples aspirantes con apellidos idénticos.
Las contiendas del martes ayudarán a perfilar las elecciones de medio mandato de este otoño, que determinarán el control del Congreso, donde los republicanos mantienen una estrecha ventaja.
El ala progresista logró una victoria inesperada al trasladar a un terreno más conservador la pugna entre aspirantes externos y figuras del aparato partidista, una batalla que previamente había agitado al Partido Demócrata en estados como Wisconsin, Minnesota y Michigan. En un giro mayúsculo, la legisladora estatal Angie Nixonderrotó con facilidad al teniente coronel retiradoAlex Vindman, ex funcionario del Consejo de Seguridad Nacional y testigo clave en el juicio político contra Trump en 2019. Nixon se impuso a pesar de que Vindman la superó en recaudación de fondos en una proporción superior a 16 a 1, tras haber reunido ella menos de un millón de dólares.
De este modo, Nixon se medirá en las urnas contra la senadora Ashley Moody en la campaña para completar los dos últimos años del mandato senatorial dejado por el secretario de Estado, Marco Rubio, puesto para el que Moody fue designada por el gobernador Ron DeSantis. En otro duelo del sur del estado, el congresista Jared Moskowitz aseguró la nominación para su reelección en un distrito de mayoría republicana tras imponerse al organizador sindical y socialista democrático Oliver Larkin.
Donalds, una figura en ascenso dentro del Partido Republicano, logró la nominación para suceder a DeSantis, quien concluye su límite de mandatos, y se sumó a un cuadro histórico de aspirantes afroamericanos a gobernaciones en todo el país. Entre los republicanos figuran el congresista John James en Michigan y Lisa Demuth en Minnesota, quien venció al conspiracionista Mike Lindell. En el bando demócrata, David Crowley superó una reñida primaria en Wisconsin para sumarse al fiscal general Aaron Ford en Nevada, al legislador estatal Jermaine Johnson en Carolina del Sur y a la ex alcaldesa de Atlanta Keisha Lance Bottoms en Georgia.
Tanto Bottoms como Demuth tienen la oportunidad de convertirse en la primera mujer afroamericana en asumir una gobernación estatal, en un panorama nacional donde actualmente solo gobierna el demócrata Wes Moore en Maryland, quien busca su reelección. En noviembre, Donalds competirá contra David Jolly, antiguo congresista republicano convertido primero en independiente y posteriormente en demócrata.
El nuevo trazado del mapa electoral en Florida propició duelos directos y situaciones complejas entre los demócratas. La veterana congresista Debbie Wasserman Schultz se impuso en la contienda más disputada frente a Sheila Cherfilus-McCormick y otros tres aspirantes en un distrito de mayoría afroamericana en el condado de Broward.
Por su parte, en la pugna por ocupar el escaño que deja vacante Donalds, la candidata avalada por Trump, Catalina Lauf, cayó derrotada frente a Jim Schwartzel, propietario de una emisora de radio conservadora. Dicha contienda reunió a un heterogéneo grupo de aspirantes, incluidos los ex congresistas Madison Cawthorn y Chris Collins, además del exactor John Strand. Asimismo, el congresista republicano Cory Mills perdió la opción de un tercer mandato frente al experiodista de televisión Ryan Elijah, tras verse envuelto en diversas polémicas personales y perder respaldos políticos clave.
En el resto del país, los comicios arrojaron escenarios diversos. En Alaska, el senador republicano Dan Sullivan y la ex congresista Mary Peltola avanzaron a las elecciones generales bajo el sistema de primarias abiertas del estado, en una papeleta en la que también figuraba un segundo candidato con el mismo nombre.
En Wyoming, la superintendente de Instrucción Pública Megan Degenfelder, respaldada por Trump, perdió la nominación a la gobernación ante el senador estatal Eric Barlow, mientras que para el Senado la congresista Harriet Hageman se hizo cómodamente con la candidatura republicana.
Finalmente, en el distrito 14 de California, la senadora estatal Aisha Wahab y la presidenta de la junta de BART Melissa Hernandez avanzaron en una elección especial abierta para cubrir la vacante de Eric Swalwell, tras una campaña fuertemente marcada por el gasto publicitario de comités de acción política externos.
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