La reciente entrada en vigor de la reforma laboral, sumada al incremento del 23,7 % en el salario mínimo para el año 2026 —el cual fijó la remuneración básica mensual en dos millones de pesos—, ya está generando impactos directos sobre el mercado de trabajo formal. De acuerdo con el informe Pulso a la Formalidad, publicado por la Asociación Nacional de Cajas de Compensación Familiar (Asocajas), aunque durante el primer trimestre del año se mantuvo la dinámica de creación de empleo, se registró una evidente desaceleración en comparación con los índices observados en periodos pasados.
Asimismo, este panorama económico ha modificado de manera importante la estructura del sistema de compensación familiar. El análisis, que evaluó la información de 27 cajas encargadas del 88 % de los empleados dependientes afiliados, advierte que la significativa subida salarial permitió a un mayor número de trabajadores cumplir con los requisitos para acceder a los subsidios. No obstante, esta misma coyuntura provocó una disminución simultánea en la base de aportantes que sostienen económicamente dichos beneficios, lo que plantea un desafío mayúsculo para garantizar la sostenibilidad y viabilidad a largo plazo de este modelo solidario.
La reciente entrada en vigor de la reforma laboral, sumada al incremento del 23,7 % en el salario mínimo para el año 2026 —el cual fijó la remuneración básica mensual en dos millones de pesos—, ya está generando impactos directos sobre el mercado de trabajo formal. De acuerdo con el informe Pulso a la Formalidad,

La reciente entrada en vigor de la reforma laboral, sumada al incremento del 23,7 % en el salario mínimo para el año 2026 —el cual fijó la remuneración básica mensual en dos millones de pesos—, ya está generando impactos directos sobre el mercado de trabajo formal. De acuerdo con el informe Pulso a la Formalidad, publicado por la Asociación Nacional de Cajas de Compensación Familiar (Asocajas), aunque durante el primer trimestre del año se mantuvo la dinámica de creación de empleo, se registró una evidente desaceleración en comparación con los índices observados en periodos pasados.
Asimismo, este panorama económico ha modificado de manera importante la estructura del sistema de compensación familiar. El análisis, que evaluó la información de 27 cajas encargadas del 88 % de los empleados dependientes afiliados, advierte que la significativa subida salarial permitió a un mayor número de trabajadores cumplir con los requisitos para acceder a los subsidios. No obstante, esta misma coyuntura provocó una disminución simultánea en la base de aportantes que sostienen económicamente dichos beneficios, lo que plantea un desafío mayúsculo para garantizar la sostenibilidad y viabilidad a largo plazo de este modelo solidario.
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