Abusos sexuales, satanismo y trastorno bipolar… ¿se habría condenado hoy a Christa Pike a muerte?

Más de doscientos años después de la ejecución de Eve Martin, condenada a muerte en 1820, el miércoles 30 de septiembre el estado de Tennessee tenía previsto ejecutar a Christa Pike, condenada treinta años atrás, cuando tenía 18 años, por el asesinato en primer grado de Colleen Slemmer, de 19 años.

 Si hubiera sido ejecutada, habría sido la primera mujer ejecutada en Tennessee en dos siglos. Hace treinta años, Christa Pike fue condenada por el asesinato de Colleen Slemmer. Sin embargo, en los últimos años, numerosas asociaciones han pedido que se conmute su pena, tanto por los abusos que sufrió en el pasado como por su corta edad  

Más de doscientos años después de la ejecución de Eve Martin, condenada a muerte en 1820, el miércoles 30 de septiembre el estado de Tennessee tenía previsto ejecutar a Christa Pike, condenada treinta años atrás, cuando tenía 18 años, por el asesinato en primer grado de Colleen Slemmer, de 19 años.

Sin embargo, pocas horas antes de la ejecución, prevista para las 17:00 (hora española), el tribunal federal de apelaciones ordenó suspender la ejecución de Pike. Varias horas después, la Corte Suprema de Estados Unidos revocó la suspensión. A esto siguieron otras horas de agonía para Pike, que sobrevivió a nada menos que dos inyecciones letales.

Durante estos treinta años en prisión, numerosas ONG y organizaciones de derechos humanos han solicitado su indulto. Robin Maher, directora ejecutiva del Death Penalty Information Center, declaró recientemente: «Si Christa Pike fuera juzgada hoy, probablemente no sería condenada a muerte«.

Aquella noche del 12 de enero de 1995, cuando, junto con su entonces novio, de 17 años, torturó y mató a Colleen Slemmer, Pike tenía 18 años. En aquel momento, el caso causó una gran conmoción tanto por la brutalidad del asesinato -en el cuerpo de la joven también se grabó un símbolo satánico- como por la edad de las personas implicadas, todas menores de 20 años.

Sin embargo, en la condena de Pike, que confesó el asesinato pocos días después de los hechos, también influyeron otros factores, como la incapacidad de sus abogados para afrontar un proceso de tal magnitud. En particular, los abogados no profundizaron en algunos aspectos de la infancia de Pike que quizá podrían haber llevado al jurado a optar por una pena diferente, entre ellos los abusos que sufrió.

Christa Pike sobrevive a su ejecución en Tennessee: «Le administraron dos dosis, algo que nunca había visto antes»

En los años posteriores a la condena salieron a la luz nuevos detalles sobre la infancia de Pike que nunca fueron mencionados durante el juicio. Entre ellos, los abusos sexuales que sufrió desde muy joven y su trastorno bipolar, que nunca fue tratado.

Pike nació en 1976 en Beckley (Virginia Occidental), con daños cerebrales probablemente causados por el consumo abusivo de alcohol durante el embarazo. Toda su infancia estuvo marcada por la inestabilidad y la violencia, además de por la negligencia de sus padres, que se separaron cuando ella era pequeña.

Cuando Pike cursaba tercero de primaria, tomó «una dosis excesiva de paracetamol» y acabó recibiendo tratamiento psiquiátrico.

Sufrió su primer abuso sexual cuando estaba en la escuela infantil: en aquella ocasión, el agresor fue el novio de su abuela. A los 11 años, también fue violada por un vecino y por la pareja de su madre. A los 17 años, un desconocido la arrastró hasta un bosque y la violó. A pesar de la denuncia, el responsable nunca fue detenido.

Fotografías de Colleen Slemmer, asesinada en 1995, en el exterior de la prisión.
Fotografías de Colleen Slemmer, asesinada en 1995, en el exterior de la prisión.George Walker IVAP Photo

En el colegio, Pike tenía problemas de conducta, faltaba a clase y en varias ocasiones se escapó de casa. Durante décimo curso, fue enviada a un centro para menores, donde se interesó por el Job Corps, un programa gubernamental de formación dirigido a jóvenes con bajos ingresos. A finales de 1994 decidió así asistir al Job Corps Center de Knoxville, en Tennessee.

Allí conoció a Tadaryl Shipp, un joven obsesionado con la brujería, el ocultismo y el satanismo, que trataba a Pike con violencia. Le prohibía hablar con otros chicos, mientras él la engañaba con una compañera llamada Colleen Slemmer, alimentando los celos de Pike.

Manifestantes en contra de la pena de muerte, frente a la prisión donde iba a ejecutarse a Christa Pike.
Manifestantes en contra de la pena de muerte, frente a la prisión donde iba a ejecutarse a Christa Pike.George Walker IVAP Photo

La noche del 12 de enero de 1995, Pike, Tadaryl Shipp, Colleen Slemmer y otra joven llamada Shadolla Peterson salieron del dormitorio para ir a fumar al bosque. Pike convenció a Slemmer para que se uniera a ellos con la excusa de que quería reconciliarse con ella.

Según los testimonios, una vez que llegaron a un lugar aislado, Peterson se quedó vigilando mientras Shipp y Pike atacaban a Slemmer.

Durante los treinta minutos siguientes, la joven fue golpeada y herida con un arma blanca. Shipp le grabó en el pecho un pentagrama (un símbolo en forma de estrella asociado al satanismo), mientras Pike le aplastó el cráneo con un trozo de asfalto, causándole la muerte.

Después llegó el detalle más macabro: Pike conservó un fragmento de su cráneo para enseñárselo a sus compañeros de estudios.

En menos de 36 horas, los jóvenes fueron detenidos. El fragmento de cráneo -que fue devuelto a la familia de Slemmer dieciséis años después, ya que había sido conservado como prueba- fue encontrado en la chaqueta de Pike, que confesó poco después.

Peterson, que había actuado como vigilante, se convirtió en testigo de la acusación y, tras declararse culpable de complicidad, recibió libertad vigilada.

Pike y Shipp, por su parte, fueron condenados por asesinato en primer grado y conspiración para cometer asesinato. Pike fue condenada a muerte mediante silla eléctrica, mientras que Shipp, que tenía 17 años y estaba protegido por la legislación de Tennessee sobre la pena capital, fue condenado a cadena perpetua. Por la conspiración se añadieron 25 años de prisión a las condenas de ambos.

Manifestantes pro pena de muerte, a las fueras de la prisión donde tenía lugar la ejecución.
Manifestantes pro pena de muerte, a las fueras de la prisión donde tenía lugar la ejecución.George Walker IVAP Photo

Según el Death Penalty Information Center, que cita nuevos estudios sobre el desarrollo cerebral, el límite de edad para poder ser condenado a muerte debería situarse en los 21 años. Actualmente, de hecho, es extremadamente raro que una persona más joven sea condenada a muerte.

Por eso, en los últimos años, muchas personas y organizaciones han pedido la conmutación de la pena de Pike. También el abogado federal de oficio Stephen Ferrell señaló que a otros jóvenes de 18 años condenados a muerte en el estado se les había reducido posteriormente la pena.

Periodistas presentes en el intento de ejecución de Pike relatan los hechos.
Periodistas presentes en el intento de ejecución de Pike relatan los hechos.George Walker IVAP Photo

El tiempo que Pike ha pasado detenida ha sido bastante solitario. Cuando fue trasladada a la prisión de Nashville, solo había otra mujer en el corredor de la muerte.

«El mayor castigo fue estar separada de las personas y del contacto humano», declaró al New York Times.

En prisión recibió apoyo psicológico y, debido a los abusos sufridos durante la infancia, se le reconoció un trastorno de estrés postraumático, además de un trastorno bipolar que padece desde los 13 años.

El 24 de agosto de 2001 intentó estrangular con un cordón de zapato a su compañera de celda, Patricia Jones, que cumplía cadena perpetua por asesinato. Fue condenada por intento de asesinato en primer grado.

Once años después, con la ayuda de un entrenador personal con el que mantenía correspondencia, intentó escapar, pero fue descubierta inmediatamente. Su cómplice fue detenido junto con un funcionario de prisiones que posteriormente fue declarado culpable de corrupción.

Manifestación contra la pena de muerte en el Capitolio de Tennessee, en marzo de este año.
Manifestación contra la pena de muerte en el Capitolio de Tennessee, en marzo de este año.George Walker IVAP Photo

En una declaración adjunta a su petición de indulto, Pike afirmó: «Era una chica de 18 años con problemas mentales. Tardé años incluso en comprender la gravedad de lo que había hecho. Y aún más en aceptar cuántas vidas había afectado. Le quité la vida a la hija, la hermana y la amiga de alguien. Me hace sentir mal pensar que fui capaz de cometer un crimen así«.

Una vez rechazado el indulto, la ejecución quedó fijada para el 30 de septiembre de 2026 mediante inyección letal. Pike pidió y consiguió que la sentencia se ejecutara únicamente en presencia de agentes de prisiones mujeres.

En los días previos había declarado al New York Times: «Revivo esta ejecución cada día en mi corazón. Pase lo que pase el 30 de septiembre, esto ya no será mi infierno».

Sin embargo, la ejecución no salió como estaba previsto. Después de una suspensión de varias horas, concedida en el último momento, le comunicaron a Pike que había llegado la hora.

Fue atada a una camilla, cubierta con una sábana y trasladada a la sala de ejecuciones de la prisión de Nashville.

Durante la inyección, sin embargo, enseguida se hizo evidente que algo no iba bien. Pike preguntó a los encargados de la ejecución si era normal sentir que le ardía el brazo hasta el punto de creer que iba a explotar.

Después de varias horas fue trasladada a un hospital: las dos dosis letales no surtieron efecto y Christa Pike sobrevivió a la ejecución.

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