Caso Obsesión Vallenata: ¿Qué tan atractivo es Neiva para invertir?

La decisión del empresario Steven Salme de cerrar Obsesión Vallenata reabrió el debate sobre qué tan fácil es invertir y hacer empresa en Neiva. LA NACIÓN consultó a comerciantes, gremios y autoridades, quienes tienen distintas lecturas sobre el tema.

El cierre de Obsesión Vallenata, un reconocido establecimiento de entretenimiento de Neiva, abrió una discusión de vieja data: ¿qué tan atractivo es Neiva para quienes quieren arriesgar su capital, abrir un negocio, generar empleo y permanecer en el mercado? A esa pregunta responden diferentes sectores para LA NACIÓN.

A través de un video viral, Salme explicó que su decisión no estuvo relacionada con una falta de clientes o con el comportamiento de las ventas. Por el contrario, aseguró que el establecimiento había alcanzado buenos resultados, pero que el desgaste provocado por los trámites, controles, requerimientos y diferencias en la interpretación de algunas normas terminó pesando más que la satisfacción de operar el negocio.

“Con el tiempo entendí que un negocio no se mide solamente por las ventas, también se mide por la tranquilidad con la que tú puedes llegar a operarlo. Uno como empresario puede enfrentar situaciones del mercado como los clientes, las ventas, la competencia, etc., porque todo esto hace parte del mismo juego, ¿verdad? Lo difícil es cuando el desgaste de uno como empresario ya no está en atender clientes o en cómo están las ventas, porque gracias a Dios estaban muy bien, sino que el desgaste ya está en superar obstáculos y solucionar problemas todo el tiempo alrededor del negocio”, explicó.

Según su relato, el problema se convirtió en una sucesión de situaciones administrativas que, aunque podían ser atendidas individualmente, terminaron acumulándose.

“Llegó un momento en el que yo sentí que mi energía la estaba invirtiendo más en solucionar y solucionar problemas que en disfrutarme mi propio negocio. Llegaba un requerimiento, lo cumplíamos. Llegaba otro, estaba en orden. Vivimos situaciones relacionadas con trámites, controles, nuevas exigencias, y una cosa y la otra, y ya esto se estaba convirtiendo en un desgaste permanente”, rechazó.

Entre las diferencias que mencionó estuvo el asunto del parqueadero. Salme cuestionó que a un establecimiento cuya actividad principal es la venta de bebidas alcohólicas se le exigiera disponer de parqueaderos para sus clientes. Su argumento es que esa exigencia puede resultar contradictoria con el mensaje de consumo responsable que, según él, debería promoverse en este tipo de establecimientos.

“Cuando estamos hablando de un establecimiento de comercio cuya actividad principal es la venta de licor, tenerles un parqueadero a los clientes, perdón, me parece a mí, que es dar un mensaje totalmente equivocado”, aseguró.

El empresario también rechazó la idea que Obsesión Vallenata hubiera intentado competir exclusivamente a través de precios. Reconoció que sus productos podían costar más que los de otros establecimientos, pero que esa diferencia estaba relacionada con el modelo de negocio que había construido.

“Siempre quisimos competir con calidad, con un buen servicio, unas buenas instalaciones, con una buena comodidad, una buena seguridad y una experiencia completamente diferente, y todo esto vale. Y valía $10.000 o $15.000 más en el valor de una botella. Cuando normalmente siempre salimos en combo, creo que esto no es mucho. Para nosotros hubiera sido muy fácil bajar los costes, pero si lo hacíamos también bajábamos la calidad, y eso era algo que no era negociable”.

En su video, Salme aseguró finalmente que quiere que la ciudad crezca y atraiga nuevos empresarios. En suma, su cuestionamiento está dirigido a las condiciones que deben existir para que quienes llegan con una idea y capital puedan desarrollarla.

“Cuando las ciudades permiten que el empresario crezca, no solamente ganan los empresarios, ganan sus trabajadores, ganan sus familias, ganan los proveedores, gana la economía local, gana Neiva”.

Un buen momento

El caso admite otras lecturas. Para Claudia Jaimes, comerciante y asesora de más de 200 establecimientos de diferentes características, el problema no permite concluir que Neiva tenga un mal clima para la inversión. Su interpretación es prácticamente la contraria: considera que la ciudad atraviesa un momento que puede resultar favorable precisamente porque está en proceso de actualizar las reglas de uso del suelo.

“Lo más importante para que las inversiones se hagan en nuestro municipio es que los empresarios tengan más conocimiento sobre lo diferente que es la economía neivana, los tipos de sectores que se pueden habilitar para realizar las actividades teniendo en cuenta lo difícil de nuestro municipio, porque estamos en pleno crecimiento”, explicó.

Jaimes puso el foco en el Plan de Ordenamiento Territorial, que no ha sido modificado desde 2009 y la esperanza es que pronto se tenga una ruta definitiva.

“Estamos a la espera de cómo nos va a quedar. Esperamos que sea muy favorable, que sean unas zonas mixtas donde puedan realizar diferentes actividades de comercio. Estamos participando de las mesas de trabajo que se están realizando en las diferentes comunas y con los diferentes sectores comerciales y empresariales, porque esto es muy importante para dar, precisamente, el piso jurídico y la seguridad para cualquier inversionista. Saber que va a poder cumplir con los requisitos de cada uno de los municipios”, señaló.

Desde esa perspectiva, el problema no sería necesariamente la falta de oportunidades, sino la necesidad de que los empresarios conozcan las reglas y que esas reglas se ajusten a las nuevas realidades de la ciudad.

Por eso, cuando se le pregunta si Neiva tiene un buen clima para invertir, Jaimes es contundente: “yo te diría que tiene el mejor de los climas, porque en este preciso momento los empresarios que vienen a invertir van a saber a ciencia cierta en qué sectores de la ciudad podrán instalar sus establecimientos y desarrollar sus actividades”.

De otra parte, la comerciante reconoce que existen casos particulares y dificultades. Entre ellos menciona expresamente el de Obsesión Vallenata. Explica que los establecimientos dedicados a actividades de alto impacto, como el consumo de bebidas alcohólicas, deben operar en zonas habilitadas y que una de las dificultades de este establecimiento era su ubicación en un sector predominantemente residencial.

“Hay casos que son excepción. Caso puntual, toda la controversia que ha habido con el señor Felipe Olave.  Y lo que ha manifestado el señor Salme de Obsesión Vallenata con lo ocurrido también con su establecimiento”, señaló.

Jaimes también coincidió parcialmente con Salme en el asunto de los parqueaderos. Consideró que esa exigencia merece una revisión porque, tratándose de negocios en los que se consume alcohol, puede ser más conveniente incentivar que los clientes no utilicen sus vehículos.

“Comparto ese pensamiento de que para un establecimiento de comercio no deben solicitarle los parqueaderos porque lo que se debe solicitar es que la gente salga sin vehículos, para que esto evite que haya mayores contratiempos y accidentalidad. Entonces no tiene como concordancia en que sean sitios de bebidas y les exijan tener parqueadero”, sostuvo.

Falta claridad en las normas

Desde el Concejo de Neiva, Juan Diego Amaya plantea una tercera lectura. Para el concejal, el asunto central no es solamente el POT ni las dificultades específicas de un negocio, sino la necesidad de que existan reglas claras y que estas sean aplicadas de manera igual para todos.

Amaya recordó que realizó un debate de control político sobre seguridad y convivencia en el que abordó la situación del entretenimiento nocturno.

“Hace unos meses yo hice un debate de control político sobre seguridad y convivencia donde tocamos este tema y nos dimos cuenta que no había claridad en las normas relacionadas con el entretenimiento nocturno. De hecho, el secretario de gobierno, quien había firmado a lo largo de este año más de 50 permisos de ampliación de horario, no sabía cuáles eran los requisitos”, aseguró.

El concejal cuestionó además que, según lo expuesto durante ese debate, existiera la posibilidad de que algunos establecimientos recibieran ventajas por sus conexiones políticas.

“Al parecer, se beneficiaba más a los que estaban bien conectados políticamente, que a los que cumplían los requisitos. Entonces, lo primero que debe existir para que Neiva sea atractiva al momento de invertir es que haya unas reglas claras y todos compitan en igualdad de condiciones sin que se le dé ningún tipo de privilegios a los que estén bien conectados políticamente”, afirmó.

Amaya considera que se han producido avances, especialmente con la actualización de las normas relacionadas con la ampliación de horarios, pero sostiene que todavía existen problemas de aplicación y competencia. Por eso, se debe avanzar en “que exista claridad con respecto a los requisitos al momento de abrir un negocio desde cualquier sector de la economía. Y segundo, que haya sana competencia”, manifestó.

Su crítica también alcanza la forma cómo algunos establecimientos pueden enfrentar procesos administrativos. Según dijo, existen casos en los que, cuando se inicia un proceso, se modifica la razón social del establecimiento y se reinicia el procedimiento.

“Hoy en día hay establecimientos que cumplen con el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) y otros que no.  Hay establecimientos nocturnos que violan los límites de ruido, perturbando a las personas que viven alrededor y hay otros a los que sí se les exige este cumplimiento. Hay casos de establecimientos nocturnos que se burlan de la Policía, me refiero a los inspectores de paz, y cuando les inician un proceso simplemente cambian de razón social”, detalló.

Más claridad

Desde el sector de la construcción, el empresario Ricardo León Aguilera considera que el caso Obsesión Vallenata debería ser utilizado para analizar un problema estructural.

“No conozco en detalle todas las razones que llevaron al cierre, pero sí creo que en Neiva tenemos que preguntarnos qué tan fácil o difícil le estamos haciendo las cosas a una persona que decide arriesgar su capital, montar un negocio y generar empleo. Por supuesto que los empresarios tenemos que cumplir las normas. Pero también deberíamos encontrar una administración que desde el comienzo nos diga con claridad qué se puede hacer, dónde se puede hacer y qué requisitos hay que cumplir. En temas como los establecimientos de alto impacto, la ciudad debería tener claramente definidas las zonas donde pueden funcionar y las condiciones de parqueaderos, movilidad, ruido, seguridad, etc.”, planteó.

El empresario considera que el problema de fondo es la seguridad jurídica. A su juicio, una ciudad que quiere atraer capital debe competir con otras ciudades por los empresarios.

“Si un empresario encuentra en otra ciudad mayor seguridad jurídica, reglas claras, trámites más ágiles y una administración dispuesta a ayudarle a sacar adelante su inversión dentro de la legalidad, seguramente va a preferir invertir allá”, sostuvo.

Su planteamiento no es eliminar los controles ni permitir que las empresas funcionen al margen de la ley, “sino que la administración vea al empresario como un aliado y le ayude a encontrar el camino para cumplirlas”, afirmó.

“Nos duele”

La presidenta ejecutiva de la Cámara de Comercio del Huila, Lina Carrera, coincide en que el problema debe analizarse desde una perspectiva más amplia. Para ella, cada cierre empresarial tiene consecuencias que van más allá del propietario del establecimiento.

“Cada empresa que cierra en el Huila nos duele. Las empresas son el tejido vivo de nuestra economía, generan empleo, sostienen a miles de familias, movilizan cadenas productivas y hacen posible el desarrollo de nuestra región”, afirmó.

Carrera identifica en el POT uno de los principales puntos de tensión. “La ciudad creció, aparecieron nuevas actividades económicas, cambiaron los hábitos de consumo, evolucionaron los modelos de negocio y surgieron nuevas necesidades de infraestructura y servicios. Sin embargo, buena parte de las decisiones sobre el uso del suelo continúan dependiendo de un instrumento concebido para la Neiva del pasado”, explicó.

Para la vocera de la entidad cameral, esta situación no afecta únicamente a bares o gastrobares. También alcanza a comercio, turismo, gastronomía, servicios, salud, construcción, vivienda, logística, industrias creativas y nuevos emprendimientos.

“No se trata de escoger entre formalidad empresarial y cumplimiento de la ley, la ciudad necesita las dos. Los empresarios deben conocer y cumplir las obligaciones aplicables a su actividad, pero también es cierto que requieren de una institucionalidad que facilite que ese cumplimiento no se convierta en un recorrido complejo, desgastante, costoso o incierto, haciendo ver ‘la formalidad como un castigo’”.

“No tiene un buen clima”

Desde Asobares, la respuesta es mucho más crítica. Fabio Guzmán Tafur, presidente de la Asociación de Bares de Colombia, capítulo Huila, considera que “Neiva no tiene un buen clima para la inversión, por lo menos para el sector del entretenimiento, ya que viene cayendo en su demanda de consumo del entretenimiento. Ha venido cayendo cada año un 8% a 10%”, aseguró.

Guzmán atribuye la caída de la demanda a razones económicas, cambios en los hábitos de los consumidores y una falta de continuidad en la oferta de entretenimiento. Según su explicación, muchas personas han optado por actividades deportivas o por permanecer en sus hogares, donde encuentran alternativas más económicas.

Por último, el empresario cuestiona las condiciones establecidas por el POT viejo y plantea que el nuevo documento se amplíen las zonas disponibles, simplifiquen los trámites y establezca reglas suficientemente claras para que el empresario no dependa de interpretaciones individuales o de influencias políticas.

 La decisión del empresario Steven Salme de cerrar Obsesión Vallenata reabrió el debate sobre qué tan fácil es invertir y hacer empresa en Neiva. LA NACIÓN consultó a comerciantes, gremios y autoridades, quienes tienen distintas lecturas sobre el tema. El cierre de Obsesión Vallenata, un reconocido establecimiento de entretenimiento de Neiva, abrió una discusión de  

La decisión del empresario Steven Salme de cerrar Obsesión Vallenata reabrió el debate sobre qué tan fácil es invertir y hacer empresa en Neiva. LA NACIÓN consultó a comerciantes, gremios y autoridades, quienes tienen distintas lecturas sobre el tema.

El cierre de Obsesión Vallenata, un reconocido establecimiento de entretenimiento de Neiva, abrió una discusión de vieja data: ¿qué tan atractivo es Neiva para quienes quieren arriesgar su capital, abrir un negocio, generar empleo y permanecer en el mercado? A esa pregunta responden diferentes sectores para LA NACIÓN.

A través de un video viral, Salme explicó que su decisión no estuvo relacionada con una falta de clientes o con el comportamiento de las ventas. Por el contrario, aseguró que el establecimiento había alcanzado buenos resultados, pero que el desgaste provocado por los trámites, controles, requerimientos y diferencias en la interpretación de algunas normas terminó pesando más que la satisfacción de operar el negocio.

“Con el tiempo entendí que un negocio no se mide solamente por las ventas, también se mide por la tranquilidad con la que tú puedes llegar a operarlo. Uno como empresario puede enfrentar situaciones del mercado como los clientes, las ventas, la competencia, etc., porque todo esto hace parte del mismo juego, ¿verdad? Lo difícil es cuando el desgaste de uno como empresario ya no está en atender clientes o en cómo están las ventas, porque gracias a Dios estaban muy bien, sino que el desgaste ya está en superar obstáculos y solucionar problemas todo el tiempo alrededor del negocio”, explicó.

Según su relato, el problema se convirtió en una sucesión de situaciones administrativas que, aunque podían ser atendidas individualmente, terminaron acumulándose.

“Llegó un momento en el que yo sentí que mi energía la estaba invirtiendo más en solucionar y solucionar problemas que en disfrutarme mi propio negocio. Llegaba un requerimiento, lo cumplíamos. Llegaba otro, estaba en orden. Vivimos situaciones relacionadas con trámites, controles, nuevas exigencias, y una cosa y la otra, y ya esto se estaba convirtiendo en un desgaste permanente”, rechazó.

Entre las diferencias que mencionó estuvo el asunto del parqueadero. Salme cuestionó que a un establecimiento cuya actividad principal es la venta de bebidas alcohólicas se le exigiera disponer de parqueaderos para sus clientes. Su argumento es que esa exigencia puede resultar contradictoria con el mensaje de consumo responsable que, según él, debería promoverse en este tipo de establecimientos.

“Cuando estamos hablando de un establecimiento de comercio cuya actividad principal es la venta de licor, tenerles un parqueadero a los clientes, perdón, me parece a mí, que es dar un mensaje totalmente equivocado”, aseguró.

El empresario también rechazó la idea que Obsesión Vallenata hubiera intentado competir exclusivamente a través de precios. Reconoció que sus productos podían costar más que los de otros establecimientos, pero que esa diferencia estaba relacionada con el modelo de negocio que había construido.

“Siempre quisimos competir con calidad, con un buen servicio, unas buenas instalaciones, con una buena comodidad, una buena seguridad y una experiencia completamente diferente, y todo esto vale. Y valía $10.000 o $15.000 más en el valor de una botella. Cuando normalmente siempre salimos en combo, creo que esto no es mucho. Para nosotros hubiera sido muy fácil bajar los costes, pero si lo hacíamos también bajábamos la calidad, y eso era algo que no era negociable”.

En su video, Salme aseguró finalmente que quiere que la ciudad crezca y atraiga nuevos empresarios. En suma, su cuestionamiento está dirigido a las condiciones que deben existir para que quienes llegan con una idea y capital puedan desarrollarla.

“Cuando las ciudades permiten que el empresario crezca, no solamente ganan los empresarios, ganan sus trabajadores, ganan sus familias, ganan los proveedores, gana la economía local, gana Neiva”.

Un buen momento

El caso admite otras lecturas. Para Claudia Jaimes, comerciante y asesora de más de 200 establecimientos de diferentes características, el problema no permite concluir que Neiva tenga un mal clima para la inversión. Su interpretación es prácticamente la contraria: considera que la ciudad atraviesa un momento que puede resultar favorable precisamente porque está en proceso de actualizar las reglas de uso del suelo.

“Lo más importante para que las inversiones se hagan en nuestro municipio es que los empresarios tengan más conocimiento sobre lo diferente que es la economía neivana, los tipos de sectores que se pueden habilitar para realizar las actividades teniendo en cuenta lo difícil de nuestro municipio, porque estamos en pleno crecimiento”, explicó.

Jaimes puso el foco en el Plan de Ordenamiento Territorial, que no ha sido modificado desde 2009 y la esperanza es que pronto se tenga una ruta definitiva.

“Estamos a la espera de cómo nos va a quedar. Esperamos que sea muy favorable, que sean unas zonas mixtas donde puedan realizar diferentes actividades de comercio. Estamos participando de las mesas de trabajo que se están realizando en las diferentes comunas y con los diferentes sectores comerciales y empresariales, porque esto es muy importante para dar, precisamente, el piso jurídico y la seguridad para cualquier inversionista. Saber que va a poder cumplir con los requisitos de cada uno de los municipios”, señaló.

Desde esa perspectiva, el problema no sería necesariamente la falta de oportunidades, sino la necesidad de que los empresarios conozcan las reglas y que esas reglas se ajusten a las nuevas realidades de la ciudad.

Por eso, cuando se le pregunta si Neiva tiene un buen clima para invertir, Jaimes es contundente: “yo te diría que tiene el mejor de los climas, porque en este preciso momento los empresarios que vienen a invertir van a saber a ciencia cierta en qué sectores de la ciudad podrán instalar sus establecimientos y desarrollar sus actividades”.

De otra parte, la comerciante reconoce que existen casos particulares y dificultades. Entre ellos menciona expresamente el de Obsesión Vallenata. Explica que los establecimientos dedicados a actividades de alto impacto, como el consumo de bebidas alcohólicas, deben operar en zonas habilitadas y que una de las dificultades de este establecimiento era su ubicación en un sector predominantemente residencial.

“Hay casos que son excepción. Caso puntual, toda la controversia que ha habido con el señor Felipe Olave.  Y lo que ha manifestado el señor Salme de Obsesión Vallenata con lo ocurrido también con su establecimiento”, señaló.

Jaimes también coincidió parcialmente con Salme en el asunto de los parqueaderos. Consideró que esa exigencia merece una revisión porque, tratándose de negocios en los que se consume alcohol, puede ser más conveniente incentivar que los clientes no utilicen sus vehículos.

“Comparto ese pensamiento de que para un establecimiento de comercio no deben solicitarle los parqueaderos porque lo que se debe solicitar es que la gente salga sin vehículos, para que esto evite que haya mayores contratiempos y accidentalidad. Entonces no tiene como concordancia en que sean sitios de bebidas y les exijan tener parqueadero”, sostuvo.

Falta claridad en las normas

Desde el Concejo de Neiva, Juan Diego Amaya plantea una tercera lectura. Para el concejal, el asunto central no es solamente el POT ni las dificultades específicas de un negocio, sino la necesidad de que existan reglas claras y que estas sean aplicadas de manera igual para todos.

Amaya recordó que realizó un debate de control político sobre seguridad y convivencia en el que abordó la situación del entretenimiento nocturno.

“Hace unos meses yo hice un debate de control político sobre seguridad y convivencia donde tocamos este tema y nos dimos cuenta que no había claridad en las normas relacionadas con el entretenimiento nocturno. De hecho, el secretario de gobierno, quien había firmado a lo largo de este año más de 50 permisos de ampliación de horario, no sabía cuáles eran los requisitos”, aseguró.

El concejal cuestionó además que, según lo expuesto durante ese debate, existiera la posibilidad de que algunos establecimientos recibieran ventajas por sus conexiones políticas.

“Al parecer, se beneficiaba más a los que estaban bien conectados políticamente, que a los que cumplían los requisitos. Entonces, lo primero que debe existir para que Neiva sea atractiva al momento de invertir es que haya unas reglas claras y todos compitan en igualdad de condiciones sin que se le dé ningún tipo de privilegios a los que estén bien conectados políticamente”, afirmó.

Amaya considera que se han producido avances, especialmente con la actualización de las normas relacionadas con la ampliación de horarios, pero sostiene que todavía existen problemas de aplicación y competencia. Por eso, se debe avanzar en “que exista claridad con respecto a los requisitos al momento de abrir un negocio desde cualquier sector de la economía. Y segundo, que haya sana competencia”, manifestó.

Su crítica también alcanza la forma cómo algunos establecimientos pueden enfrentar procesos administrativos. Según dijo, existen casos en los que, cuando se inicia un proceso, se modifica la razón social del establecimiento y se reinicia el procedimiento.

“Hoy en día hay establecimientos que cumplen con el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) y otros que no.  Hay establecimientos nocturnos que violan los límites de ruido, perturbando a las personas que viven alrededor y hay otros a los que sí se les exige este cumplimiento. Hay casos de establecimientos nocturnos que se burlan de la Policía, me refiero a los inspectores de paz, y cuando les inician un proceso simplemente cambian de razón social”, detalló.

Más claridad

Desde el sector de la construcción, el empresario Ricardo León Aguilera considera que el caso Obsesión Vallenata debería ser utilizado para analizar un problema estructural.

“No conozco en detalle todas las razones que llevaron al cierre, pero sí creo que en Neiva tenemos que preguntarnos qué tan fácil o difícil le estamos haciendo las cosas a una persona que decide arriesgar su capital, montar un negocio y generar empleo. Por supuesto que los empresarios tenemos que cumplir las normas. Pero también deberíamos encontrar una administración que desde el comienzo nos diga con claridad qué se puede hacer, dónde se puede hacer y qué requisitos hay que cumplir. En temas como los establecimientos de alto impacto, la ciudad debería tener claramente definidas las zonas donde pueden funcionar y las condiciones de parqueaderos, movilidad, ruido, seguridad, etc.”, planteó.

El empresario considera que el problema de fondo es la seguridad jurídica. A su juicio, una ciudad que quiere atraer capital debe competir con otras ciudades por los empresarios.

“Si un empresario encuentra en otra ciudad mayor seguridad jurídica, reglas claras, trámites más ágiles y una administración dispuesta a ayudarle a sacar adelante su inversión dentro de la legalidad, seguramente va a preferir invertir allá”, sostuvo.

Su planteamiento no es eliminar los controles ni permitir que las empresas funcionen al margen de la ley, “sino que la administración vea al empresario como un aliado y le ayude a encontrar el camino para cumplirlas”, afirmó.

“Nos duele”

La presidenta ejecutiva de la Cámara de Comercio del Huila, Lina Carrera, coincide en que el problema debe analizarse desde una perspectiva más amplia. Para ella, cada cierre empresarial tiene consecuencias que van más allá del propietario del establecimiento.

“Cada empresa que cierra en el Huila nos duele. Las empresas son el tejido vivo de nuestra economía, generan empleo, sostienen a miles de familias, movilizan cadenas productivas y hacen posible el desarrollo de nuestra región”, afirmó.

Carrera identifica en el POT uno de los principales puntos de tensión. “La ciudad creció, aparecieron nuevas actividades económicas, cambiaron los hábitos de consumo, evolucionaron los modelos de negocio y surgieron nuevas necesidades de infraestructura y servicios. Sin embargo, buena parte de las decisiones sobre el uso del suelo continúan dependiendo de un instrumento concebido para la Neiva del pasado”, explicó.

Para la vocera de la entidad cameral, esta situación no afecta únicamente a bares o gastrobares. También alcanza a comercio, turismo, gastronomía, servicios, salud, construcción, vivienda, logística, industrias creativas y nuevos emprendimientos.

“No se trata de escoger entre formalidad empresarial y cumplimiento de la ley, la ciudad necesita las dos. Los empresarios deben conocer y cumplir las obligaciones aplicables a su actividad, pero también es cierto que requieren de una institucionalidad que facilite que ese cumplimiento no se convierta en un recorrido complejo, desgastante, costoso o incierto, haciendo ver ‘la formalidad como un castigo’”.

“No tiene un buen clima”

Desde Asobares, la respuesta es mucho más crítica. Fabio Guzmán Tafur, presidente de la Asociación de Bares de Colombia, capítulo Huila, considera que “Neiva no tiene un buen clima para la inversión, por lo menos para el sector del entretenimiento, ya que viene cayendo en su demanda de consumo del entretenimiento. Ha venido cayendo cada año un 8% a 10%”, aseguró.

Guzmán atribuye la caída de la demanda a razones económicas, cambios en los hábitos de los consumidores y una falta de continuidad en la oferta de entretenimiento. Según su explicación, muchas personas han optado por actividades deportivas o por permanecer en sus hogares, donde encuentran alternativas más económicas.

Por último, el empresario cuestiona las condiciones establecidas por el POT viejo y plantea que el nuevo documento se amplíen las zonas disponibles, simplifiquen los trámites y establezca reglas suficientemente claras para que el empresario no dependa de interpretaciones individuales o de influencias políticas.

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