Abelardo de la Espriella, un presidente dispuesto a romper todos los moldes en Colombia

Hoy toma posesión en Colombia un presidente dispuesto a romper moldes, Abelardo de la Espriella. El abogado y empresario que decidió lanzarse a la arena política hace sólo un año pretende dejar nítido que su mandato será diferente y que cumplirá los compromisos que adquirió con sus votantes. Prometió derrotar a la izquierda, al terrorismo, al centralismo, a los partidos tradicionales, construir la «patria milagro». Y ha querido comenzar por plagar la ceremonia inaugural de gestos que simbolizan el cambio.

 Medidas de seguridad extremas en Cali para la toma de prosesión del nuevo primer mandatorio  

Hoy toma posesión en Colombia un presidente dispuesto a romper moldes, Abelardo de la Espriella. El abogado y empresario que decidió lanzarse a la arena política hace sólo un año pretende dejar nítido que su mandato será diferente y que cumplirá los compromisos que adquirió con sus votantes. Prometió derrotar a la izquierda, al terrorismo, al centralismo, a los partidos tradicionales, construir la «patria milagro». Y ha querido comenzar por plagar la ceremonia inaugural de gestos que simbolizan el cambio.

Por primera vez, la toma de posesión presidencial no tendrá como escenario Bogotá, sino que se desarrollará en Cali. «Representa el primer paso de una política de descentralización que llevará el Estado a las regiones«, explicó el presidente electo, que también escogió la capital del Valle del Cauca por haber sufrido varios atentados terroristas y seguir amenazada por las guerrillas.

El mismo Gustavo Petro, el presidente saliente, advirtió en su cuenta de X que las autoridades tenían información sobre «decenas de toneladas de explosivos» en Cali y otras localidades del Valle del Cauca. De ahí el despliegue de 11.100 miembros de la fuerza pública que deberán proteger la ciudad y el acto, que tendrá lugar en la Arena de la Universidad Santiago de Cali, un moderno edificio con capacidad para 2.500 personas.

Resultado de extremar las medidas de seguridad, este martes la policía interceptó un autobús cargado con 420 kilos de explosivos en la carretera Panamericana, cerca de Cali, en el contiguo departamento del Cauca. Inteligencia militar apunta a que el Frente Jaime Martínez de las Farc planeaba atacar instalaciones de la Policía y el Ejército durante la posesión presidencial, para boicotearla.

Está previsto que asistan el Rey de España, Felipe VI; los presidentes de Ecuador, Daniel Noboa; Argentina, Javier Milei; Chile, José Antonio Kast; Paraguay, Rodrigo Paz; y Bolivia, Santiago Peña, entre otros mandatarios latinoamericanos, casi todos de signo derechista. Nayib Bukele, presidente de El Salvador, muy popular en Colombia, envía a su vicepresidente, Félix Ulloa.

Aunque corrió el rumor de la asistencia del secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, dada la cercanía de Abelardo de la Espriella con la Administración Trump, la Casa Blanca y el Departamento de Estado han optado por enviar una amplia representación encabezada por el próximo fiscal general, Todd Blanche.

Al margen de la elección de Cali, otras decisiones también marcan el estilo propio que imprimirá De la Espriella a su Presidencia. La lista de personalidades que no ha invitado es una de ellas. Rompió el protocolo al descartar a Juan Manuel Santos, responsable del acuerdo de paz con las Farc de 2016 y de la consiguiente creación de la JEP (Justicia Especial para la Paz), y a Ernesto Samper, elegido en 1994 con los dineros del cártel de Cali y un virulento petrista. Los antecesores de De la Espriella siempre contaban con todos los ex presidentes.

Y, como propuso en su campaña modificar la justicia transicional, no cursó invitación al presidente de la JEP, Alejandro Ramelli, el único magistrado de alto tribunal que no estará presente. Tampoco contaron con Paloma Valencia, la candidata del Centro Democrático que le disputó el pase a la segunda vuelta en los comicios de junio. Su ausencia evidencia la ruptura entre sectores del uribismo y del abelardismo por los agrios enfrentamientos que protagonizaron en la campaña y la disputa por hacerse con el control de la derecha.

El Consejo Nacional Electoral acaba de aprobar la personería jurídica de Defensores por la patria, el movimiento de De la Espriella convertido ahora en partido político que pescará en las mismas aguas que los uribistas. En todo caso, el Centro Democrático se ha declarado aliado del Gobierno y uno de los suyos, Honorio Henríquez, como presidente del Senado, será el encargado de tomar juramento al nuevo dignatario.

Los nuevos opositores, por su parte, continúan sin aceptar el veredicto de las urnas, respaldado por la Unión Europea y organismos internacionales. En una actitud inédita en Colombia, ni el grupo parlamentario que lidera Iván Cepeda ni otros congresistas que les apoyan, del Partido Verde, participarán en ninguno de los actos del cambio de Gobierno. Consideran que De la Espriella es un presidente «ilegítimo» por motivos que van desde poseer también la nacionalidad estadounidense hasta acusarle de «tomar malas decisiones», aunque no haya comenzado a gobernar, pasando por señalarle de ganar las elecciones de manera fraudulenta, sin sustento alguno que lo pruebe. Para dejar constancia de su posición, convocaron a sus huestes a celebrar plantones en Cali, Bogotá y Barranquilla.

En la capital valluna se reunirán en Puerto Resistencia, la plaza donde levantaron un monumento conmemorativo del violento paro nacional del 2021 que asfixió la economía. El senador Iván Cepeda anuncia que las manifestaciones serán «una expresión pacífica de desobediencia civil y soberanía popular».

El 7 de agosto de 2022, tras enfundarse la banda presidencial, Gustavo Petro emitió con voz tronadora su primera orden: «Como presidente de Colombia le solicito a la Casa Militar traer la espada de Bolívar. Una orden del mandato popular y de este mandatario», bramó, ante el delirio de sus seguidores presentes en aquella ceremonia en la que tomó posesión del cargo.

Felipe VI y resto de invitados debieron aguardar, atónitos, media hora la llegada solemne de la ansiada reliquia en una urna de cristal, custodiada por guardias. El gesto del Rey de no levantarse a su paso generó una gran polémica en el país.

Este viernes no habrá espada ni debate en torno a ella. Petro la devolvió a la Casa Museo Quinta de Bolívar, su morada tradicional, el 24 de julio, en otro show que bautizó como «Paso de vencedores».

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