En un 52,2 % disminuyó la siembra de maíz y en un 34 % la del frijol voluble en el Huila durante 2025; en producción, las caídas fueron del 63,1 % y 27,2 %, respectivamente, según reportó Arnulfo Trujillo, gerente general de Fenalce. La razón: falta de garantías para los productores y variación climática. Ante las cifras desalentadoras, el gremio hace un llamado al Gobierno Nacional, Departamental y a los municipales.
Johan Eduardo Rojas López
johan.rojas@lanacion.com.co
Un panorama complejo atraviesa la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya (Fenalce), que ratificó su preocupación ante el comportamiento negativo de las áreas de siembra y los volúmenes de producción en Colombia durante 2025, en comparación con 2024. Esta situación compromete cada vez más la sostenibilidad del campo y pone en riesgo la seguridad y soberanía alimentaria del país.
El gerente general, Arnulfo Trujillo Díaz, en diálogo con LA NACIÓN, expuso la realidad del sector en el Huila. Según explicó, el área sembrada de maíz en el departamento ha disminuido en un 52,2 % frente a 2024, al pasar de 27.890 hectáreas a 13.327. En cuanto al fríjol voluble, la caída es del 34 %, tras reducirse de 10.300 a 6.800 hectáreas. La soya apenas se comenzó a impulsar nuevamente en la región desde el año pasado, por lo que no se puede determinar una variación.
“La siembra de maíz en el Huila en los últimos cuatro años ha decrecido en un 300 %. (…) El departamento del Huila dejó de ser el mayor productor de frijol a nivel nacional y ahora se ubica como el tercero, por debajo de Santander y Tolima. Los municipios que más disminuyeron la siembra fueron San Agustín y Santa María. ¿Por qué? Porque las olas invernales han dañado cosechas, los agricultores se han quedado sin recursos para volver a sembrar y han optado por sembrar otro tipo de cultivos como el aguacate”, señaló.
Esa migración de cultivos ha dado cabida para que aumenten las importaciones, lo cual resulta perjudicial, ya que se pierde soberanía, de acuerdo con Trujillo Díaz, aun teniendo la posibilidad de sembrar, de cultivar y de ser competitivos.
Cosecha en crisis
En producción, el impacto es aún mayor en el maíz, que pasó de 80.366 a 29.641 toneladas, lo que representa una disminución del 63,1 %.
Por su parte, el fríjol bajó de 12.620 a 9.190 toneladas, es decir, un 27,2 % menos.

Llamado urgente a los gobiernos
Ante las drásticas caídas, el gerente de Fenalce hizo un llamado directo al Gobierno Nacional, Departamental y a las administraciones municipales para adoptar medidas estructurales que permitan recuperar el sector.
“Se necesita construir una política pública que realmente defienda la soberanía alimentaria del país”, afirmó Trujillo Díaz, mientras explicó que esta debe incluir, entre otros aspectos, la rotación obligatoria de cultivos y la definición de precios de sustentación, de manera que el agricultor tenga garantías frente a las variaciones del mercado.
Advirtió además que los costos de producción continúan en aumento, con incrementos cercanos al 26 % en los insumos, impulsados por factores externos como la guerra. En ese sentido, planteó la necesidad de que el Gobierno genere apoyos a través de subsidios o mecanismos como el FAIA (Fondo de Acceso a Insumos Agropecuarios), que permitan aliviar la carga económica de los productores.
En el ámbito regional, insistió en fortalecer la asistencia técnica, mediante la entrega de semillas, el mejoramiento de los sistemas de riego, el acceso a maquinaria y la implementación de infraestructura para secado y almacenamiento.
“Mientras no haya apoyo real, con maquinaria obsoleta y altos costos, será muy difícil que el productor vuelva a apostarle a los cereales”, subrayó.
Panorama nacional en retroceso
Sin embargo, la situación no es exclusiva del Huila. A nivel nacional, el comportamiento de los cereales y leguminosas durante 2025 también evidencia un retroceso generalizado, lo que refuerza las alertas del sector. De acuerdo con Fenalce, la mayoría de los cultivos registraron caídas tanto en producción como en áreas sembradas frente a 2024.
En materia productiva, se reportaron descensos en casi todos los granos: maíz amarillo (-5 %), maíz blanco (-12 %), avena (-11 %), sorgo (-72 %), trigo (-24 %), arveja (-30 %), fríjol arbustivo (-17 %), fríjol voluble (-11 %) y haba (-48 %). Incluso la soya presentó una leve reducción del 2 %. Solo la cebada mostró una variación menor del -2 %.
En cuanto a las áreas cultivadas, la tendencia también fue negativa. Únicamente la cebada (+21 %) y la soya (+12 %) lograron expandirse, mientras que el resto de cultivos redujeron su presencia en campo, especialmente el sorgo (-76 %) y el maíz blanco (-23 %).
Al igual que en la región opita, este comportamiento responde a múltiples factores que vienen afectando al agro: condiciones climáticas adversas, altos costos de insumos, falta de seguros eficientes, debilidad en infraestructura y precios poco competitivos para los productores.
A esto se suma la alta dependencia de importaciones. Durante 2025, el país demandó más de 15 millones de toneladas de granos, de las cuales el 88 % fueron importadas, dejando en evidencia la baja participación de la producción nacional.
Este escenario, advirtió el gremio, no solo limita el crecimiento del sector, sino que aumenta la vulnerabilidad del país frente a factores externos y compromete la capacidad de abastecimiento interno en el mediano y largo plazo.
En un 52,2 % disminuyó la siembra de maíz y en un 34 % la del frijol voluble en el Huila durante 2025; en producción, las caídas fueron del 63,1 % y 27,2 %, respectivamente, según reportó Arnulfo Trujillo, gerente general de Fenalce. La razón: falta de garantías para los productores y variación climática. Ante
En un 52,2 % disminuyó la siembra de maíz y en un 34 % la del frijol voluble en el Huila durante 2025; en producción, las caídas fueron del 63,1 % y 27,2 %, respectivamente, según reportó Arnulfo Trujillo, gerente general de Fenalce. La razón: falta de garantías para los productores y variación climática. Ante las cifras desalentadoras, el gremio hace un llamado al Gobierno Nacional, Departamental y a los municipales.
Johan Eduardo Rojas López
johan.rojas@lanacion.com.co
Un panorama complejo atraviesa la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya (Fenalce), que ratificó su preocupación ante el comportamiento negativo de las áreas de siembra y los volúmenes de producción en Colombia durante 2025, en comparación con 2024. Esta situación compromete cada vez más la sostenibilidad del campo y pone en riesgo la seguridad y soberanía alimentaria del país.
El gerente general, Arnulfo Trujillo Díaz, en diálogo con LA NACIÓN, expuso la realidad del sector en el Huila. Según explicó, el área sembrada de maíz en el departamento ha disminuido en un 52,2 % frente a 2024, al pasar de 27.890 hectáreas a 13.327. En cuanto al fríjol voluble, la caída es del 34 %, tras reducirse de 10.300 a 6.800 hectáreas. La soya apenas se comenzó a impulsar nuevamente en la región desde el año pasado, por lo que no se puede determinar una variación.
“La siembra de maíz en el Huila en los últimos cuatro años ha decrecido en un 300 %. (…) El departamento del Huila dejó de ser el mayor productor de frijol a nivel nacional y ahora se ubica como el tercero, por debajo de Santander y Tolima. Los municipios que más disminuyeron la siembra fueron San Agustín y Santa María. ¿Por qué? Porque las olas invernales han dañado cosechas, los agricultores se han quedado sin recursos para volver a sembrar y han optado por sembrar otro tipo de cultivos como el aguacate”, señaló.
Esa migración de cultivos ha dado cabida para que aumenten las importaciones, lo cual resulta perjudicial, ya que se pierde soberanía, de acuerdo con Trujillo Díaz, aun teniendo la posibilidad de sembrar, de cultivar y de ser competitivos.
Cosecha en crisis
En producción, el impacto es aún mayor en el maíz, que pasó de 80.366 a 29.641 toneladas, lo que representa una disminución del 63,1 %.
Por su parte, el fríjol bajó de 12.620 a 9.190 toneladas, es decir, un 27,2 % menos.

Llamado urgente a los gobiernos
Ante las drásticas caídas, el gerente de Fenalce hizo un llamado directo al Gobierno Nacional, Departamental y a las administraciones municipales para adoptar medidas estructurales que permitan recuperar el sector.
“Se necesita construir una política pública que realmente defienda la soberanía alimentaria del país”, afirmó Trujillo Díaz, mientras explicó que esta debe incluir, entre otros aspectos, la rotación obligatoria de cultivos y la definición de precios de sustentación, de manera que el agricultor tenga garantías frente a las variaciones del mercado.
Advirtió además que los costos de producción continúan en aumento, con incrementos cercanos al 26 % en los insumos, impulsados por factores externos como la guerra. En ese sentido, planteó la necesidad de que el Gobierno genere apoyos a través de subsidios o mecanismos como el FAIA (Fondo de Acceso a Insumos Agropecuarios), que permitan aliviar la carga económica de los productores.
En el ámbito regional, insistió en fortalecer la asistencia técnica, mediante la entrega de semillas, el mejoramiento de los sistemas de riego, el acceso a maquinaria y la implementación de infraestructura para secado y almacenamiento.
“Mientras no haya apoyo real, con maquinaria obsoleta y altos costos, será muy difícil que el productor vuelva a apostarle a los cereales”, subrayó.
Panorama nacional en retroceso
Sin embargo, la situación no es exclusiva del Huila. A nivel nacional, el comportamiento de los cereales y leguminosas durante 2025 también evidencia un retroceso generalizado, lo que refuerza las alertas del sector. De acuerdo con Fenalce, la mayoría de los cultivos registraron caídas tanto en producción como en áreas sembradas frente a 2024.
En materia productiva, se reportaron descensos en casi todos los granos: maíz amarillo (-5 %), maíz blanco (-12 %), avena (-11 %), sorgo (-72 %), trigo (-24 %), arveja (-30 %), fríjol arbustivo (-17 %), fríjol voluble (-11 %) y haba (-48 %). Incluso la soya presentó una leve reducción del 2 %. Solo la cebada mostró una variación menor del -2 %.
En cuanto a las áreas cultivadas, la tendencia también fue negativa. Únicamente la cebada (+21 %) y la soya (+12 %) lograron expandirse, mientras que el resto de cultivos redujeron su presencia en campo, especialmente el sorgo (-76 %) y el maíz blanco (-23 %).
Al igual que en la región opita, este comportamiento responde a múltiples factores que vienen afectando al agro: condiciones climáticas adversas, altos costos de insumos, falta de seguros eficientes, debilidad en infraestructura y precios poco competitivos para los productores.
A esto se suma la alta dependencia de importaciones. Durante 2025, el país demandó más de 15 millones de toneladas de granos, de las cuales el 88 % fueron importadas, dejando en evidencia la baja participación de la producción nacional.
Este escenario, advirtió el gremio, no solo limita el crecimiento del sector, sino que aumenta la vulnerabilidad del país frente a factores externos y compromete la capacidad de abastecimiento interno en el mediano y largo plazo.
ECONOMÍA – lanacion
