Preocupa soberanía alimentaria: Colombia está cultivando menos e importando más

 Cada vez, por distintas razones, los campesinos están cultivando menos maíz y fríjol, pero la demanda por estos productos aumenta, así como las importaciones. La situación actual es “de extrema urgencia”, alerta el gremio de los cerealistas, Fenalce.

Nuevamente, la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya (Fenalce), está alertando sobre la preocupante situación del decrecimiento de las áreas de siembra y la producción de los granos que representa, especialmente el maíz y fríjol, pues mientras los campesinos por diversos motivos desisten de cultivar, la creciente demanda está siendo suplida por producto importado. “El país importa alrededor del 85%, de los 260 millones de sacos que consume en cereales, leguminosas y soya, en un año; siendo la producción nacional tan solo del 15%”, recalcó. 

Según el gremio, “los hechos no mienten” pues un análisis realizado por la federación desde el 2012, hasta el primer semestre de 2025 (cifras cerradas), para los cultivos de maíz y fríjol, “evidencian cómo ha caído la participación de la producción nacional en la demanda de estos granos, fundamentales para la soberanía y seguridad alimentaria del país”.

El Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y Estados Unidos ha golpeado fuertemente al sector.

El maíz

Por ejemplo, en el 2012 la participación del maíz amarillo y el maíz blanco nacionales representaban el 25% y el 93% de la demanda, respectivamente.

Pero para el primer semestre de 2025, el maíz amarillo nacional participó con apenas el 7% en la demanda, y el blanco, con el 47%.

“Esto ocurrió en un contexto de precios internacionales bajos, desprotección arancelaria, clima adverso en Colombia y un dólar débil que incentivó mayores importaciones y desincentivó la siembra local”, explicó el gremio.

El fríjol

Por el lado del frijol también se aprecia una dependencia cada vez mayor de las importaciones.

En 2012, el fríjol nacional suplía el 77% del consumo, mientras que las importaciones apenas representaban el 23%.

Sin embargo, para el primer semestre de 2025, el fríjol importado aportó el 67% del consumo, mientras que el nacional lo hizo con el 33%. Según Fenalce, la menor producción interna aceleró esta pérdida de participación.

“Varios aspectos han afectado la competitividad nacional del maíz y el fríjol, incluso de otros granos que representa la federación, llevándonos poco a poco a la situación actual de extrema urgencia. La baja productividad y los altos costos de producción son el resultado de la falta de incentivo de buenas prácticas agrícolas entre los productores, así como el desconocimiento y poca apropiación de acciones como la rotación, el estudio de suelos, la siembra directa sin labranza, la agricultura de precisión y el cultivo asociado, entre otras”, expuso.

Un clima idóneo

Paradójicamente, gracias a su posición geográfica, Colombia cuenta con climas y suelos que permiten diversidad de cultivos durante todo el año, “pero hemos descuidado temas clave como las vías, la seguridad, la infraestructura y la rotación de cultivos, entre otros, haciéndonos poco competitivos hasta en nuestro propio territorio”, subrayó.

Por eso para el gremio, “ahora que el país está en época electoral, la defensa de la seguridad y soberanía alimentaria debe ser prioridad para los candidatos presidenciales y, aún más, para la nueva o nuevo mandatario de los colombianos”.

Así las cosas, urge por un Proyecto de Ley que defienda la soberanía alimentaria ofreciendo créditos oportunos, seguros de cosecha eficientes, infraestructura de almacenamiento y secado, transporte de los granos, acceso a maquinaria y equipos que garanticen una agricultura de precisión, precios de estabilización y contratos de cosecha a futuro, así como seguridad jurídica. El acceso e información de alertas tempranas, acceso a semillas competitivas y garantías para trabajar de manera asociada, también son una deuda con el campesinado. El nuevo Gobierno también debería promover acuerdos con la industria e incentivar la compra de arroz nacional para priorizar el consumo interno.

El Huila está clasificado como el primer productor nacional de frijol.  Algo muy importante, el departamento es el primer productor de frijol élite como es  la variedad bola roja que se siembra sobre los 2.000 metros de altura sobre el nivel del mar. 

  Cada vez, por distintas razones, los campesinos están cultivando menos maíz y fríjol, pero la demanda por estos productos aumenta, así como las importaciones. La situación actual es “de extrema urgencia”, alerta el gremio de los cerealistas, Fenalce. Nuevamente, la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya (Fenalce), está alertando sobre la preocupante  

 Cada vez, por distintas razones, los campesinos están cultivando menos maíz y fríjol, pero la demanda por estos productos aumenta, así como las importaciones. La situación actual es “de extrema urgencia”, alerta el gremio de los cerealistas, Fenalce.

Nuevamente, la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya (Fenalce), está alertando sobre la preocupante situación del decrecimiento de las áreas de siembra y la producción de los granos que representa, especialmente el maíz y fríjol, pues mientras los campesinos por diversos motivos desisten de cultivar, la creciente demanda está siendo suplida por producto importado. “El país importa alrededor del 85%, de los 260 millones de sacos que consume en cereales, leguminosas y soya, en un año; siendo la producción nacional tan solo del 15%”, recalcó. 

Según el gremio, “los hechos no mienten” pues un análisis realizado por la federación desde el 2012, hasta el primer semestre de 2025 (cifras cerradas), para los cultivos de maíz y fríjol, “evidencian cómo ha caído la participación de la producción nacional en la demanda de estos granos, fundamentales para la soberanía y seguridad alimentaria del país”.

El Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y Estados Unidos ha golpeado fuertemente al sector.

El maíz

Por ejemplo, en el 2012 la participación del maíz amarillo y el maíz blanco nacionales representaban el 25% y el 93% de la demanda, respectivamente.

Pero para el primer semestre de 2025, el maíz amarillo nacional participó con apenas el 7% en la demanda, y el blanco, con el 47%.

“Esto ocurrió en un contexto de precios internacionales bajos, desprotección arancelaria, clima adverso en Colombia y un dólar débil que incentivó mayores importaciones y desincentivó la siembra local”, explicó el gremio.

El fríjol

Por el lado del frijol también se aprecia una dependencia cada vez mayor de las importaciones.

En 2012, el fríjol nacional suplía el 77% del consumo, mientras que las importaciones apenas representaban el 23%.

Sin embargo, para el primer semestre de 2025, el fríjol importado aportó el 67% del consumo, mientras que el nacional lo hizo con el 33%. Según Fenalce, la menor producción interna aceleró esta pérdida de participación.

“Varios aspectos han afectado la competitividad nacional del maíz y el fríjol, incluso de otros granos que representa la federación, llevándonos poco a poco a la situación actual de extrema urgencia. La baja productividad y los altos costos de producción son el resultado de la falta de incentivo de buenas prácticas agrícolas entre los productores, así como el desconocimiento y poca apropiación de acciones como la rotación, el estudio de suelos, la siembra directa sin labranza, la agricultura de precisión y el cultivo asociado, entre otras”, expuso.

Un clima idóneo

Paradójicamente, gracias a su posición geográfica, Colombia cuenta con climas y suelos que permiten diversidad de cultivos durante todo el año, “pero hemos descuidado temas clave como las vías, la seguridad, la infraestructura y la rotación de cultivos, entre otros, haciéndonos poco competitivos hasta en nuestro propio territorio”, subrayó.

Por eso para el gremio, “ahora que el país está en época electoral, la defensa de la seguridad y soberanía alimentaria debe ser prioridad para los candidatos presidenciales y, aún más, para la nueva o nuevo mandatario de los colombianos”.

Así las cosas, urge por un Proyecto de Ley que defienda la soberanía alimentaria ofreciendo créditos oportunos, seguros de cosecha eficientes, infraestructura de almacenamiento y secado, transporte de los granos, acceso a maquinaria y equipos que garanticen una agricultura de precisión, precios de estabilización y contratos de cosecha a futuro, así como seguridad jurídica. El acceso e información de alertas tempranas, acceso a semillas competitivas y garantías para trabajar de manera asociada, también son una deuda con el campesinado. El nuevo Gobierno también debería promover acuerdos con la industria e incentivar la compra de arroz nacional para priorizar el consumo interno.

El Huila está clasificado como el primer productor nacional de frijol.  Algo muy importante, el departamento es el primer productor de frijol élite como es  la variedad bola roja que se siembra sobre los 2.000 metros de altura sobre el nivel del mar. 

 ECONOMÍA – lanacion