<p>La sucesión de acontecimientos vividos en las últimas horas en <a href=»https://www.elmundo.es/internacional/nicaragua.html» target=»_blank»><strong>Nicaragua</strong></a> confirma cómo ha cambiado el orden político en América Latina. El pasado viernes, la legación diplomática estadounidense para el país centroamericano se despachó con una orden determinante: «Venezuela dio un paso importante hacia la paz al liberar a un gran número de presos políticos. En Nicaragua, más de 60 personas siguen injustamente detenidas o desaparecidas, entre ellas pastores, trabajadores religiosos, enfermos y ancianos. <strong>¡La paz sólo es posible en libertad!</strong>». </p>
«Esta actividad es símbolo de nuestro invariable compromiso con el encuentro, la paz y el derecho de todos a una convivencia familiar y comunitaria, respetuosa y tranquila», asegura el régimen de Daniel Ortega
La sucesión de acontecimientos vividos en las últimas horas en Nicaragua confirma cómo ha cambiado el orden político en América Latina. El pasado viernes, la legación diplomática estadounidense para el país centroamericano se despachó con una orden determinante: «Venezuela dio un paso importante hacia la paz al liberar a un gran número de presos políticos. En Nicaragua, más de 60 personas siguen injustamente detenidas o desaparecidas, entre ellas pastores, trabajadores religiosos, enfermos y ancianos. ¡La paz sólo es posible en libertad!«.
El tirano Daniel Ortega entendió el mensaje y sus funcionarios pusieron en marcha un nuevo proceso de excarcelación de presos políticos, incluido una ceremonia grotesca de gran boato revolucionario. Un número indeterminado de presos fue conducido hasta donde las autoridades habían preparado un acto público, este sábado, en el que se incluía la entrega de las boletas de excarcelación, todo un proceso que fue fotografiado por la prensa sandinista.
Sólo faltaba la literatura revolucionaria de Ortega y de su mujer, la copresidenta Rosario Murillo, que durante décadas se adjudicó el título de poetisa. «El pueblo presidente anuncia a Nicaragua bendita y siempre libre que con motivo de la conmemoración de nuestro 19 aniversario han retornado a su hogares y a sus familias decenas de personas que permanecían a resguardo de las autoridades pertinentes«, justificó el Gobierno de «reconciliación y unidad nacional» en su comunicado.
El Grupo de Reflexión de Excarcelados aportó en las siguientes horas los nombres de una treintena de detenidos, aunque se desconocía cuál era el alcance de la excarcelación final por falta de información. De momento, los presos más reconocidos, como Carlos Brenes o Beyker Ferreti, no aparecían entre los elegidos.
Pocos minutos después de salir a la luz las imágenes de los presos, rodeados de sus familiares, el Departamento de Estado publicó un comentario suspicaz en sus redes sociales: «Hoy, la brutal dictadura de Murillo-Ortega celebra 19 años de lo que se suponía sería un mandato democrático de cinco años. Los nicaragüenses votaron por un presidente [Ortega] en 2006, no por toda una vida de una dinastía ilegítima. Reescribir la Constitución y aplastar la disidencia no borrará las aspiraciones de los nicaragüenses de vivir libres».
La operación militar en Caracas para extraer a Nicolás Maduro y el bloqueo naval estadounidense en el Caribe han aumentado aún más la presión en contra del régimen sandinista, que a finales de noviembre abrió parcialmente sus cárceles, con la excarcelación de varias decenas de presos, ante la mano dura de la Administración de Donald Trump. En Managua temían especialmente las sanciones comerciales de Washington, con imposición de aranceles al 100%, y la salida forzada del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos.
Varios de los presos favorecidos eran trabajadores religiosos de la archidiócesis del obispo rebelde Rolando Álvarez. En esta ocasión se ha identificado a un veterano alcalde liberal y a otros activistas democráticos.
«El espejo de Maduro en Venezuela es estremecedor, hay pánico», destacó Arturo McFields, ex embajador nicaragüense en la Organización de Estados Americanos (OEA).
«La presión es bien fuerte. Hay una negociación abierta con los Ortega, igual que con los venezolanos. Van a aceptar concesiones como esta. Veremos qué más pide Washington, en el horizonte parecen señalar un proceso electoral», explica a EL MUNDO Elvira Cuadra, directora del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica.
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