La sombra de mi padre: No es Hollywood, no es Nollywood, es uno de los más bellos y emocionantes debuts del año (****)

<p>Nigeria es uno de esos países que todo el mundo sabe dónde está, pero no dónde se encuentra. Sí, es ahí, en África occidental, pero ¿cómo y cuánto de diferente es de Niger? ¿Limita con Chad o, al revés, es Chad el que limita con nuestra ignorancia? Y si se enfrentará a Camerún en la Copa de África, ¿quien ganaría? Con una de sus principales industrias surgen las mismas perplejidades. Todo el mundo sabe, o ha escuchado alguna vez, que junto con Bollywood y Hollywood, Nollywood es una de las primeras factorías de cine del mundo, pero ¿alguien que no sea africano sabe el nombre de un solo director o actor? <strong>Cuando </strong><i><strong>La sombra de mi padre</strong></i><strong>, de Akinola Davies, se proyectó en el Festival de Cannes, la frase que acompañaba al título de la película —no quedaba claro si con orgullo o con vergüenza— era: «La primera película nigeriana que se estrena en Cannes». </strong>¿Y cómo es posible que, ni siquiera por curiosidad, algo así no hubiera ocurrido antes? Si alguien está pensando en que el colonialismo, además de muy cruel, aún determina casi todo, quizá acierte.</p>

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 Akinola Davies se estrena como director con un delicadísimo ejemplo de cine sensorial, tierno y de una sincera y poco común intensidad  

Nigeria es uno de esos países que todo el mundo sabe dónde está, pero no dónde se encuentra. Sí, es ahí, en África occidental, pero ¿cómo y cuánto de diferente es de Niger? ¿Limita con Chad o, al revés, es Chad el que limita con nuestra ignorancia? Y si se enfrentará a Camerún en la Copa de África, ¿quien ganaría? Con una de sus principales industrias surgen las mismas perplejidades. Todo el mundo sabe, o ha escuchado alguna vez, que junto con Bollywood y Hollywood, Nollywood es una de las primeras factorías de cine del mundo, pero ¿alguien que no sea africano sabe el nombre de un solo director o actor? Cuando La sombra de mi padre, de Akinola Davies, se proyectó en el Festival de Cannes, la frase que acompañaba al título de la película —no quedaba claro si con orgullo o con vergüenza— era: «La primera película nigeriana que se estrena en Cannes». ¿Y cómo es posible que, ni siquiera por curiosidad, algo así no hubiera ocurrido antes? Si alguien está pensando en que el colonialismo, además de muy cruel, aún determina casi todo, quizá acierte.

La sombra de mi padre no existe para que nos reconciliemos con nuestra conciencia, expurguemos nuestros pecados y limpiemos así nuestras culpas. La película del debutante Akinola Davies existe por derecho propio y su justa reivindicación no es resultado de ningún cálculo geoestratégico o humanitario. Es cine con mayúsculas empeñado en la meticulosa descripción de las heridas del alma, heridas que también son sociales y políticas. La cinta narra el reencuentro de un padre con sus dos hijos pequeños. Todo sucede durante un solo día. Los tres viajan a la tumultuosa y exagerada ciudad de Lagos y allí se bañan en el mar, visitan un parque de atracciones, comen en los puestos callejeros y, llegado el momento, hasta se pierden entre el caos burocrático de un gobierno que no paga a sus funcionarios.

El director coloca al espectador en una situación a medio camino entre la ensoñación y la dura descripción de una realidad esencialmente dura. Corre el año 1993, hay elecciones y todo apunta a que un golpe de Estado acabará con las esperanzas de tantos y de tanto. La prosa política y la poesía emocional, digámoslo así, discurren en paralelo con un gusto, una elegancia y un poder rara vez contemplados. Por momentos, road-movie; a ratos, melodrama familiar; cuando quiere manifiesto, y, de repente, también cuento de fantasmas. Es cine sensorial, tierno y de una sinceridad tan clara y vibrante que, en efecto, entusiasma. Sí, Nigeria existe y una vez contemplada La sombra de mi padre, en un lugar bellísimo y para siempre.

Dirección: Akinola Davies. Intérpretes: Dìrísù, Godwin Egbo, Chibuike Marvelous Egbo. Nacionalidad: Nigeria. Duración: 94 minutos.

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