La derecha moderada francesa se resiste a la alianza con Le Pen y Bardella

<p>La derecha moderada francesa se ha resistido al <strong>llamamiento</strong> a la unidad efectuado por <strong>Jordan Bardella</strong>, co-líder junto a Marine Le Pen de Agrupación Nacional (RN), de cara a la segunda vuelta de las elecciones locales el 22 de marzo. El <a href=»https://www.elmundo.es/internacional/2026/03/15/69b702cfe85ecec12f8b4577.html»>éxito relativo la extrema derecha</a>, que se impuso en grandes ciudades de la Riviera francesa como <strong>Niza</strong> y <strong>Tolón</strong> y <strong>aspira aún a conquistar Marsella</strong>, ha puesto al partido <i>gaullista</i> Los Republicanos (LR) ante un dilema existencial, a falta de un año para las elecciones presidenciales del 2027.</p>

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 El éxito relativo de la extrema derecha, que se impuso en ciudades como Niza y Tolón, ha puesto a Los Republicanos ante un dilema existencial, a falta de un año para las presidenciales  

La derecha moderada francesa se ha resistido al llamamiento a la unidad efectuado por Jordan Bardella, co-líder junto a Marine Le Pen de Agrupación Nacional (RN), de cara a la segunda vuelta de las elecciones locales el 22 de marzo. El éxito relativo la extrema derecha, que se impuso en grandes ciudades de la Riviera francesa como Niza y Tolón y aspira aún a conquistar Marsella, ha puesto al partido gaullista Los Republicanos (LR) ante un dilema existencial, a falta de un año para las elecciones presidenciales del 2027.

Tras el discurso triunfalista de Bardella, apelando a «unas listas de la derecha auténtica», el líder de LR y ex ministro de Interior Bruno Retailleau se desmarcó abiertamente apelando a sus votantes a unir fuerzas «para derrotar a la izquierda y a Agrupación Nacional». Retailleau se reunió de hecho este lunes con el centrista Edouard Phillippe (redimido tras su victoria en Le Havre) y con el macronista Gabriel Attal, en un renovado viraje hacia el centro.

Rachida Dati, la candidata de Los Republicanos en París, desoyó por su parte la oferta de la aspirante de Reconquista, Sarah Knafo, para «llegar a un acuerdo entre mujeres» de la derecha dura. Dati inició sin embargo un acercamiento al centrista Pierre-Yves Bournazel, tercero en liza en la capital, para intentar recortar en segunda vuelta la distancia de 12 puntos que le separa del socialista Emmanuel Grégoire.

El juego de las alianzas se seguirá disputando a lo largo de la semana, con la posibilidad abierta de presentar listas «fundidas» entre dos partidos o coaliciones «triangulares» para impulsar al candidato favorito en la primera vuelta. La posibilidad de la tantas veces anticipada y demorada «unión de las derechas» parece sin embargo diluirse en el horizonte presidencial.

El Partido Socialista, que dio muestras de resiliencia en París y Estrasburgo, se enfrenta también a una tesitura parecida tras el inesperado ascenso de La Francia Insumisa en ciudades como Lille o Toulouse, lo que obligará replantearse el ‘no’ a la alianza con la extrema izquierda de Jean-Luc Mélenchon, que ha salido fortalecido gracias sobre todo a la fuga de votos de Los Ecologistas.

El factor de «apego a los alcaldes» ha amortiguado en cualquier caso la perdida de votos de los partidos tradicionales en los comicios celebrados en 35.000 municipios del hexágono. El 96% de ellos cuentan ya con alcalde al alcanzar una mayoría simple en la primera vuelta. Pese a las grandes expectativas, el 44% de abstención resta hasta cierto punto valor a la cita electoral como supuesto «ensayo» de las presidenciales.

Para Benjamin Morel, autor de ‘El Nuevo Régimen o el parlamentarismo imposible’, los dos «grandes vencedores» de la noche volvieron a ser la extrema derecha y la extrema izquierda, confirmando la creciente polarización del electorado. Pese al éxito en París, Morel considera que el Partido Socialista ha salido malparado y que Los Republicanos han sido «expulsados de la grandes ciudades», aunque mantienen su base en ciudades medianas y en los pueblos. El macronismo, a su entender, ha pasado a la «no existencia».

Jordan Bardella fue en cualquier caso el primero en «capitalizar» el ascenso de su partido y catapultar de paso sus aspiraciones hacia el Elíseo. El delfín de Marine Le Pen se autoproclamó vencedor nada más conocerse las primeras proyecciones, aunque los resultados le darían al final tan solo parcialmente la razón.

Agrupación Nacional renovó de entrada el que había sido su único bastión de más de 100.000 habitantes, Perpiñán, donde el alcalde saliente Louis Aliot barrió en la primera vuelta con más del 50% de los votos (aunque su futuro político está pendiente del recurso a la sentencia por malversación de fondos junto a Marine Le Pen, su ex compañera sentimental).

En Niza, el candidato de la Unión de las Derechas de la República (UDR) Eric Ciotti se hizo con el 43% del voto frente al 30% del alcalde saliente, el centrista Christian Estrosi. Ciotti, ex líder de Los Republicanos, selló una alianza en todo el país con Marine Le Pen en lo que se ha interpretado como un primer tanteo para ensanchar la plataforma de la extrema derecha.

En la cercana Menton, Alexandra Mason confirmó el tirón de RN en la Riviera francesa, imponiéndose al hijo de Nicolas Sarkozy, Louis, con su coalición de derecha moderada. Agrupación Nacional se hizo también con numerosas poblaciones de tamaño medio en el norte de Francia, aunque volvió a perder en la más emblemática, Pais de Calais, por el tirón popular de la alcaldesa de la derecha moderada Natacha Bouchart, que lleva en el cargo desde el 2008.

La principal aspiración de la extrema derecha sigue siendo en cualquier caso Marsella, donde su candidato Franck Allisio logró el 35% de los votos, frente al 36% del alcalde saliente Benoît Payan, al frente de una coalición de izquierda. La batalla por el control de la segunda ciudad francesa, atenazada por la garra del narcotráfico, será sin duda la más disputada en la segunda vuelta el 22-M.

En Lyon, entre tanto, el millonario y populista Jean-Michel Aulas, quedó también a tiro de piedra (36% a 37%) del alcalde saliente Grégory Doucet, de Los Ecologistas. El factor decisivo en las dos ciudades -al igual que en París- puede ser al final el distanciamiento o acercamiento a La Francia Insumisa, cuyo papel será al final decisivo para inclinar la balanza.

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