<p>El norte de Europa continental por encima de Alemania es capaz por igual y con el mismo desgarro del misticismo luterano y del <i>tarantinismo </i>más cerril, de rezar y de beber, del apocalipsis y de la sicalipsis, de <i>Ordet </i>y de <i>Los idiotas. </i>Quizá quien mejor encarna esta cuanto menos curiosa y muy alcohólica mezcla de extremos es un individuo como Anders Thomas Jensen, un cineasta que está detrás en calidad de guionista de películas tan radicales y tiernas como <i>Mifune </i>(Søren Kragh-Jacobsen, 1999), tan exageradas y elegantes como <i>Wilbur </i>(Lone Scherfig, 2002), tan melodramáticas y desfondadas como <i>Después de la boda </i>(Susanne Bier, 2006) o tan inexplicables como <i>De pollos y hombres </i>(dirigida por él mismo en 2015). <strong>Todas son danesas y todas comparten un sentido por la transcendencia muy cerca de la más simple y sucia borrachera, de un lado al otro del sentido común.</strong></p>
El danés Anders Thomas Jensen confecciona un raro, negro y muy salvaje artefacto exageradamente nórdico
El norte de Europa continental por encima de Alemania es capaz por igual y con el mismo desgarro del misticismo luterano y del tarantinismo más cerril, de rezar y de beber, del apocalipsis y de la sicalipsis, de Ordet y de Los idiotas. Quizá quien mejor encarna esta cuanto menos curiosa y muy alcohólica mezcla de extremos es un individuo como Anders Thomas Jensen, un cineasta que está detrás en calidad de guionista de películas tan radicales y tiernas como Mifune (Søren Kragh-Jacobsen, 1999), tan exageradas y elegantes como Wilbur (Lone Scherfig, 2002), tan melodramáticas y desfondadas como Después de la boda (Susanne Bier, 2006) o tan inexplicables como De pollos y hombres (dirigida por él mismo en 2015). Todas son danesas y todas comparten un sentido por la transcendencia muy cerca de la más simple y sucia borrachera, de un lado al otro del sentido común.
El último vikingo es, si se quiere, no tanto una prolongación de este universo abigarrado de todo lo excelso y todo lo malo, de todo lo adorable y todo lo despreciable, como una consecuencia necesaria. Se cuenta la historia de un expresidiario que, tras salir de la cárcel, hace lo que todos los expresidiarios cumplida una pena claramente insuficiente: arreglar cuentas pendientes. Lo primero es dar con el botín que dejó a buen recaudo al cuidado de su hermano. Uno, el que sale de chirona, es un habitual de este universo fuera de control como Nikolaj Lie Kaas, al que vimos por primera vez en, precisamente, Los idiotas, de Lars Von Trier. El otro es nada más y nada menos que el omnipresente Mads Mikkelsen. El primero es un tipo violento, el segundo es simplemente un hombre aquejado de un trastorno mental que le impide (o no quiere, según) recordar dónde dejó el dinero. Los problemas vendrán de la mano del mafioso hiperviolento y muy loco que también quiere lo suyo.
De aquí en adelante, el director procede al nada beato ejercicio de permitírselo absolutamente todo. La película navega sin aparente orden entre la comedia física, la tortura visual, el thriller nervioso y, llegado el caso, el melodrama familiar. Y lo hace de manera tan errática como, admitámoslo, divertida. El gag reiterado del personaje de Mikkelsen arrojándose una y otra vez por la ventana, duele al principio, luego desconcierta y finalmente clama al cielo. Lo que sigue, por hacerse una idea de la trama, es sencillamente una carrera hacia ninguna parte. Los hermanos se refugian en la casa familiar donde probablemente se encuentre en tesoro para, a la vez, rememorar un pasado cruel presidido por un padre abusivo y muy violento; asistir a la reunión de un grupo demente convencido de ser la reencarnación de los Beatles, y recuperar una infancia por fuerza perdida de vikingos inexpugnables. Si parece confuso es de lo que se trata.
Anders Thomas Jensen confecciona de este modo un ejercicio de cine tan exasperante y, por momentos, insufrible como, y esto es lo que importa, libre, desprejuiciado, sangriento y, al final, solo al final, tan desesperado que se diría místico. Apocalíptico y sicalíptico a la vez, 100% Anders Thomas Jensen.
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Dirección: Anders Thomas Jensen. Intérpretes: Mads Mikkelsen, Nikolaj Lie Kaas, Søren Malling. Duración: 116 minutos. Nacionalidad: Dinamarca.
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