El régimen iraní trata a los manifestantes de «terroristas» ante el recrudecimiento de las movilizaciones

<p>Varios estamentos de las fuerzas de seguridad iraníes cerraron filas este sábado para mostrar su férreo apoyo a la República Islámica, ante la propagación de las protestas por la carestía económica que están evolucionando a <a href=»https://www.elmundo.es/internacional/2026/01/09/696050c9fdddff2f388b4571.html»>movilizaciones antigubernamentales</a>. Anoche miles de iraníes salieron de nuevo a las calles -con movilizaciones masivas en grandes ciudades del país- pese al bloqueo en las telecomunicaciones impuesto por el régimen desde el jueves. </p>

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 El país está sumido en un bloqueo de las telecomunicaciones desde hace tres días, que ha incentivado la desinformación y conspiraciones sobre las protestas  

Varios estamentos de las fuerzas de seguridad iraníes cerraron filas este sábado para mostrar su férreo apoyo a la República Islámica, ante la propagación de las protestas por la carestía económica que están evolucionando a movilizaciones antigubernamentales. Anoche miles de iraníes salieron de nuevo a las calles -con movilizaciones masivas en grandes ciudades del país- pese al bloqueo en las telecomunicaciones impuesto por el régimen desde el jueves.

La Guardia Revolucionaria, el cuerpo de fuerza militar más poderoso que el ejército, acusó a «terroristas» de generar disturbios en las protestas y de matar a civiles, sin dar más detalles de qué grupo estaría detrás de los supuestos ataques. En un comunicado emitido en todas las emisoras, la Guardia Revolucionaria advirtió que la seguridad de la República Islámica es una «línea roja» y advirtió que la continuación de la situación actual es inaceptable. El ejército por su parte emitió un comunicado parecido, mientras que el ministro de Defensa, Amir Hatami, acusó a Israel de apoyar a «grupos terroristas» que «perturban la seguridad pública del país».

Los medios estatales, que hasta ahora trataban a los manifestantes de «alborotadores»- tal y cómo los llamó el líder supremo Ali Jamenei-, los calificaron hoy de «terroristas armados» y emitieron de forma continuada los funerales de miembros de las fuerzas de seguridad muertos en las protestas, así como edificios gubernamentales y religiosos en llamas. La agencia semiestatal Fars exigió medidas judiciales contra varios futbolistas y miembros de la selección nacional de boxeo por alinearse con las protestas e «incitar a la revueltas».

En un comunicado, el fiscal de Teherán advirtió que quien cometa «sabotaje» o participe en «enfrentamientos con las fuerzas de seguridad» se enfrentará «a la pena de muerte». Su amenaza recuerda a la represión de las autoridades de las últimas movilizaciones antigobierno de hace tres años, conocidas como «Mujer, vida y libertad», que estallaron tras la muerte de una joven detenida por no llevar correctamente el velo islámico. Al menos 500 personas murieron y otras 20.000 fueron detenidas en acciones policiales durante las protestas. En los juicios posteriores más de una decena de activistas fue sentenciado a pena de muerte, según denuncian organizaciones de derechos humanos.

El bloqueo de las telecomunicaciones impide conocer la magnitud y la dirección que están adquiriendo las protestas, además de dificultar el trabajo de las organizaciones que trabajan sobre el terreno para documentar las violaciones de derechos humanos. Sin embargo, grupos sobre el terreno informaron de movilizaciones a lo largo del país, especialmente extensas en la capital y grandes ciudades del oeste. Desde el inicio de las movilizaciones el 28 de diciembre, 65 personas han muerto -50 manifestantes y 14 miembros de las fuerzas de seguridad- y más de 2.300 han sido detenidas, según el observatorio de derechos Hrana.

Amnistía Internacional denunció el viernes que el «apagón generalizado de internet» busca «ocultar la verdadera magnitud de las graves violaciones de derechos humanos» que se están cometiendo para reprimir las protestas. Pese a la poca información que sale del país, miles de iraníes en el extranjero -refugiados económicos y políticos- apoyan las movilizaciones y piden en su mayoría un cambio de gobierno.

Una mujer iraní residente en Canadá inició una protesta que se volvió viral en redes sociales, encendiendo un cigarrillo con el fuego de un retrato del ayatolá en llamas. El gesto de rechazar la autoridad política a la vez que critica las estrictas normas sociales impuestas a las mujeres por el régimen, ha servido de inspiración a otras iraníes, que han replicado el acto en sus redes sociales.

La ira en las calles estalló a finales de diciembre por la galopante inflación y los constantes cortes de electricidad y agua en grandes ciudades del país. Las protestas pronto derivaron en expresiones de frustración variopintas contra la República Islámica, por la libertad de expresión e incluso por el retorno de la monarquía al país, derrocada en la revolución islámica de 1979.

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha repetido casi a diario desde el inicio de las protestas su intención de intervenir en Irán si el régimen mata a manifestantes. «Irán está en serios problemas, me parece que la gente está tomando ciertas ciudades que nadie creía realmente posibles», declaró ayer, sin ofrecer datos sobre esta información. En una entrevista el jueves incluso sugirió que el líder supremo estaba preparado para huir de Irán. «Está buscando irse a algún lugar, la situación se está poniendo muy fea», aseguró a la emisora Fox News.

El asalto nocturno de las fuerzas estadounidenses en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro ha hecho saltar las alarmas de la República Islámica, que teme una posible intervención militar por parte de Estados Unidos o su aliado regional, Israel. Anoche en un programa televisado, un funcionario del Consejo Supremo de la Revolución Cultural, Hassan Rahimpour Azghadi, sugirió que Teherán «debería hacerle a Trump lo que Estados Unidos hizo a Maduro» e instó a los partidarios del régimen a atacar misiones estadounidenses. «Si a Trump lo agarran ahora mismo y le dan dos bofetadas, aullaría como un perro», declaró Azghadi.

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