El crecimiento económico de Colombia en 2025 fue de 2,6%, impulsado por el consumo y el comercio, pero con señales de alerta en inversión, inflación y sector externo, de acuerdo con el reciente boletín trimestral de Fenalco. Aunque hay avances sociales, factores como el alza del salario mínimo y las tasas de interés podrían afectar la estabilidad económica en 2026.
Johan Eduardo Rojas López
johan.rojas@lanacion.com.co
La economía colombiana registró un crecimiento de 2,6% en 2025, de acuerdo con el más reciente boletín económico trimestral de Fenalco (Federación Nacional de Comerciantes Empresarios), un desempeño que se ubicó por debajo de las proyecciones iniciales de analistas, que esperaban una expansión cercana al 3%.
El comportamiento del Producto Interno Bruto (PIB) estuvo impulsado principalmente por sectores como el comercio, que creció 4,6%; la administración pública, con 4,5%; y las actividades artísticas y de entretenimiento (9,9%). En contraste, la construcción cayó 2,8% y la minería 6,2%, dos sectores estratégicos que siguen sin levantar cabeza.
Consumo firme, pero con matices
Ahora bien, durante el cuarto trimestre del año pasado, la economía creció 2,3%, también por debajo de las expectativas del mercado, que eran del 2,6%. En ese periodo, ocho de los doce sectores analizados registraron crecimiento, mientras que el agropecuario, la construcción, la información y comunicaciones, y la minería reportaron descensos.
El consumo privado fue uno de los factores que más jalonó la economía, al marcar 3,6% durante 2025.
De hecho, los hogares destinaron más recursos a rubros como recreación y cultura (9,4%), muebles y artículos para el hogar (7,8%) y comunicaciones (4,7%). En cambio, otros sectores como servicios públicos, educación y alojamiento presentaron crecimientos inferiores al 2%.
“El dinamismo del gasto público ha venido generando preocupación en la medida en que profundiza el déficit fiscal y posiciona a Colombia entre las economías con mayor deterioro de sus cuentas fiscales en la región. Si bien este impulso contribuyó al crecimiento de corto plazo, plantea desafíos importantes en materia de sostenibilidad macroeconómica”, se lee en el informe.
En paralelo, el comercio minorista creció 11,7% durante 2025, impulsado principalmente por la venta de equipos de informática y telecomunicaciones (49,3%), electrodomésticos (20,9%) y vehículos (24,9%). Sin embargo, categorías como combustibles (1,4%), alimentos (3,6%) y prendas de vestir (4,8%) mostraron un desempeño más moderado.
La inversión, el talón de Aquiles
Y mientras el consumo privado sostuvo la economía, la formación bruta de capital sorpresivamente registró una caída de 9,3% en el cuarto trimestre del año pasado, asociada a la disminución en la inversión en vivienda (-8,5%) y en otras edificaciones (-5,3%).
Sin embargo, a pesar de este resultado, en el acumulado anual la inversión creció 2,1%.
A esto se suma el aumento del déficit comercial, impulsado por un crecimiento más acelerado de las importaciones (8,4%) frente a las exportaciones (1,8%), lo que refleja una amplia brecha entre ambos indicadores.
“Durante diciembre de 2025, el Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) registró un crecimiento de 1,7%, el tercer resultado más bajo del año, afectado principalmente por la contracción de 1,1% en el sector primario y de 1% en el sector secundario. El sector terciario tampoco fue ajeno a esta pérdida de dinamismo y creció 2,8%, su segundo registro más bajo del año”, afirmó Fenalco.
Presiones latentes
En materia de precios, la inflación cerró 2025 en 5,1%, aún por encima del rango meta del Banco de la República. Además, en enero de 2026, la inflación mensual fue de 1,18%, con incrementos en alimentos y bebidas no alcohólicas (1,66%), transporte (2,14%) y restaurantes y hoteles (2,94%).
Ante este panorama, la entidad bancaria optó por endurecer su política monetaria y elevó, en un primer momento, la tasa de interés al 10,25%, en un intento por contener el alza de precios. Hasta ese momento no se contaban los 100 puntos básicos que volvió a incrementar en marzo, ubicándola ahora en 11,25%.
Esta decisión, según expertos, también encarece el crédito y podría frenar la inversión y el consumo en los próximos meses.
“Por su parte, la tasa de usura para marzo de 2026 se fijó en 25,52%, lo que representa un aumento de 50 puntos básicos frente al cierre de 2025 (25,02%) y de 29 puntos básicos respecto a la tasa vigente en febrero (25,23%). Este ajuste mantiene condiciones de financiamiento restrictivas y podría incidir en el comportamiento del crédito y del consumo durante los próximos meses”, dice el boletín trimestral.
Mercado laboral
El inicio de 2026 igualmente mostró señales positivas en relación con el empleo, al evidenciarse un aumento en el número de ocupados y una reducción en la tasa de desempleo.
No obstante, la tasa de informalidad se mantuvo en niveles elevados, con 55,3% en el trimestre móvil noviembre de 2024 a enero de 2025.
Brechas sociales
En el frente social, el informe destacó que la pobreza monetaria en Colombia ha mostrado una reducción progresiva en los últimos años, al pasar de un pico de 43,1% en 2020 a 31,8% en 2024, lo que representa una caída de más de 11 puntos porcentuales.
Por su parte, la pobreza extrema también evidenció una disminución, ubicándose en 11,7% en 2024, luego de haber alcanzado 17,3% durante la pandemia.
“Hacia adelante surgen riesgos relevantes: incrementos desmedidos del salario mínimo podrían generar mayores presiones inflacionarias, afectar la generación de empleo formal y, en consecuencia, deteriorar el ingreso real de los hogares”, concluyó Fenalco.
Un año con incertidumbre
Las proyecciones para 2026 apuntan a un crecimiento cercano al 2,6%, en línea con el desempeño reciente. No obstante, el contexto internacional, las tensiones comerciales y la volatilidad de los mercados continúan siendo riesgos importantes.
El crecimiento económico de Colombia en 2025 fue de 2,6%, impulsado por el consumo y el comercio, pero con señales de alerta en inversión, inflación y sector externo, de acuerdo con el reciente boletín trimestral de Fenalco. Aunque hay avances sociales, factores como el alza del salario mínimo y las tasas de interés podrían afectar
El crecimiento económico de Colombia en 2025 fue de 2,6%, impulsado por el consumo y el comercio, pero con señales de alerta en inversión, inflación y sector externo, de acuerdo con el reciente boletín trimestral de Fenalco. Aunque hay avances sociales, factores como el alza del salario mínimo y las tasas de interés podrían afectar la estabilidad económica en 2026.
Johan Eduardo Rojas López
johan.rojas@lanacion.com.co
La economía colombiana registró un crecimiento de 2,6% en 2025, de acuerdo con el más reciente boletín económico trimestral de Fenalco (Federación Nacional de Comerciantes Empresarios), un desempeño que se ubicó por debajo de las proyecciones iniciales de analistas, que esperaban una expansión cercana al 3%.
El comportamiento del Producto Interno Bruto (PIB) estuvo impulsado principalmente por sectores como el comercio, que creció 4,6%; la administración pública, con 4,5%; y las actividades artísticas y de entretenimiento (9,9%). En contraste, la construcción cayó 2,8% y la minería 6,2%, dos sectores estratégicos que siguen sin levantar cabeza.
Consumo firme, pero con matices
Ahora bien, durante el cuarto trimestre del año pasado, la economía creció 2,3%, también por debajo de las expectativas del mercado, que eran del 2,6%. En ese periodo, ocho de los doce sectores analizados registraron crecimiento, mientras que el agropecuario, la construcción, la información y comunicaciones, y la minería reportaron descensos.
El consumo privado fue uno de los factores que más jalonó la economía, al marcar 3,6% durante 2025.
De hecho, los hogares destinaron más recursos a rubros como recreación y cultura (9,4%), muebles y artículos para el hogar (7,8%) y comunicaciones (4,7%). En cambio, otros sectores como servicios públicos, educación y alojamiento presentaron crecimientos inferiores al 2%.
“El dinamismo del gasto público ha venido generando preocupación en la medida en que profundiza el déficit fiscal y posiciona a Colombia entre las economías con mayor deterioro de sus cuentas fiscales en la región. Si bien este impulso contribuyó al crecimiento de corto plazo, plantea desafíos importantes en materia de sostenibilidad macroeconómica”, se lee en el informe.
En paralelo, el comercio minorista creció 11,7% durante 2025, impulsado principalmente por la venta de equipos de informática y telecomunicaciones (49,3%), electrodomésticos (20,9%) y vehículos (24,9%). Sin embargo, categorías como combustibles (1,4%), alimentos (3,6%) y prendas de vestir (4,8%) mostraron un desempeño más moderado.
La inversión, el talón de Aquiles
Y mientras el consumo privado sostuvo la economía, la formación bruta de capital sorpresivamente registró una caída de 9,3% en el cuarto trimestre del año pasado, asociada a la disminución en la inversión en vivienda (-8,5%) y en otras edificaciones (-5,3%).
Sin embargo, a pesar de este resultado, en el acumulado anual la inversión creció 2,1%.
A esto se suma el aumento del déficit comercial, impulsado por un crecimiento más acelerado de las importaciones (8,4%) frente a las exportaciones (1,8%), lo que refleja una amplia brecha entre ambos indicadores.
“Durante diciembre de 2025, el Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) registró un crecimiento de 1,7%, el tercer resultado más bajo del año, afectado principalmente por la contracción de 1,1% en el sector primario y de 1% en el sector secundario. El sector terciario tampoco fue ajeno a esta pérdida de dinamismo y creció 2,8%, su segundo registro más bajo del año”, afirmó Fenalco.
Presiones latentes
En materia de precios, la inflación cerró 2025 en 5,1%, aún por encima del rango meta del Banco de la República. Además, en enero de 2026, la inflación mensual fue de 1,18%, con incrementos en alimentos y bebidas no alcohólicas (1,66%), transporte (2,14%) y restaurantes y hoteles (2,94%).
Ante este panorama, la entidad bancaria optó por endurecer su política monetaria y elevó, en un primer momento, la tasa de interés al 10,25%, en un intento por contener el alza de precios. Hasta ese momento no se contaban los 100 puntos básicos que volvió a incrementar en marzo, ubicándola ahora en 11,25%.
Esta decisión, según expertos, también encarece el crédito y podría frenar la inversión y el consumo en los próximos meses.
“Por su parte, la tasa de usura para marzo de 2026 se fijó en 25,52%, lo que representa un aumento de 50 puntos básicos frente al cierre de 2025 (25,02%) y de 29 puntos básicos respecto a la tasa vigente en febrero (25,23%). Este ajuste mantiene condiciones de financiamiento restrictivas y podría incidir en el comportamiento del crédito y del consumo durante los próximos meses”, dice el boletín trimestral.
Mercado laboral
El inicio de 2026 igualmente mostró señales positivas en relación con el empleo, al evidenciarse un aumento en el número de ocupados y una reducción en la tasa de desempleo.
No obstante, la tasa de informalidad se mantuvo en niveles elevados, con 55,3% en el trimestre móvil noviembre de 2024 a enero de 2025.
Brechas sociales
En el frente social, el informe destacó que la pobreza monetaria en Colombia ha mostrado una reducción progresiva en los últimos años, al pasar de un pico de 43,1% en 2020 a 31,8% en 2024, lo que representa una caída de más de 11 puntos porcentuales.
Por su parte, la pobreza extrema también evidenció una disminución, ubicándose en 11,7% en 2024, luego de haber alcanzado 17,3% durante la pandemia.
“Hacia adelante surgen riesgos relevantes: incrementos desmedidos del salario mínimo podrían generar mayores presiones inflacionarias, afectar la generación de empleo formal y, en consecuencia, deteriorar el ingreso real de los hogares”, concluyó Fenalco.
Un año con incertidumbre
Las proyecciones para 2026 apuntan a un crecimiento cercano al 2,6%, en línea con el desempeño reciente. No obstante, el contexto internacional, las tensiones comerciales y la volatilidad de los mercados continúan siendo riesgos importantes.
ECONOMÍA – lanacion
