Alcaldes y gobernadores empezarán a ver una reducción importante en regalías: Fenalcarbón

En diálogo con LA NACIÓN, el presidente de Fenalcarbón explica por qué los alcaldes y gobernadores comenzarán a sentir una reducción significativa en los recursos por regalías, una situación que impactará directamente la capacidad de inversión de municipios y departamentos como el Huila.

@cate_manchola

El complejo momento que atraviesan los sectores del carbón y petróleo en Colombia y sus consecuencias en materia presupuestal para el país hacen mella en las regiones. La caída en las exportaciones, el desplome de los ingresos y el aumento sostenido de los costos están afectando la operación de las empresas mineras y, de manera directa, los recursos que reciben departamentos y municipios a través del Sistema General de Regalías.

Según explicó Carlos Andrés Cante Puentes, presidente ejecutivo de la Federación Nacional de Productores de Carbón (Fenalcarbón), en entrevista con LA NACIÓN, durante 2025 el sector registró una disminución del 21,2% en el volumen exportado, lo que equivale a cerca de 12 millones de toneladas menos frente a 2024. A esto se sumó una caída del 31,8% en los ingresos, producto de la combinación entre menores precios internacionales, medidas del gobierno nacional y un dólar más bajo.

“Hemos perdido muchísima competitividad y eso redundó en una disminución del volumen exportado”, señaló. “Las proyecciones es que en el año 2025 se consumieron cerca de 9 mil millones de toneladas de carbón, eso significa que el consumo continúa creciendo; sin embargo, los precios internacionales han venido disminuyendo”, anotó el dirigente gremial.

¿Por qué les fue tan mal?

De acuerdo con Fenalcarbón, el deterioro del desempeño del sector no obedece a la falta de demanda internacional, sino a factores internos que han elevado de manera significativa los costos de producción. Entre ellos, el presidente del gremio destacó las medidas tributarias adoptadas en los últimos años por el gobierno del presidente Gustavo Petro. “El gobierno sigue insistiendo en penalizar la industria de los carbones colombianos con más y más impuestos”, dijo.

“Fundamentalmente, el año pasado fuimos penalizados con un impuesto vía emergencia económica del Catatumbo, del 1% del valor de las ventas, que en muchos casos, cuando son carbones que provienen del interior del país, se convierte en un impuesto del 1% y hasta el 2% y 3% en las diferentes ventas hasta llenar un barco de exportación”. A esto se sumó el incremento del anticipo del impuesto de renta, que pasó del 1,6% al 4,5%, triplicando la carga para las empresas.

Otro factor determinante fue la caída del dólar. Mientras en diciembre de 2024 la tasa de cambio cerró alrededor de $4.400, en diciembre de 2025 se ubicó cerca de $3.750, lo que redujo los ingresos en pesos de los exportadores. “Entre menos pesos por dólar recibamos después de una exportación, vamos a ser menos competitivos”, afirmó.

El aumento en los costos del transporte también golpeó con fuerza. En rutas desde el interior del país hacia los puertos, el costo del flete por tonelada se incrementó en más del 50%, con alzas promedio superiores a $70.000 por tonelada en trayectos desde Boyacá y Cundinamarca.

Este escenario afecta de manera especial a los departamentos del interior del país, donde predomina la pequeña minería. “Muchas operaciones están llegando al punto de la inviabilidad, sobre todo la pequeña minería que no tiene una estructura financiera sólida”, advirtió el presidente.

La advertencia

Uno de los impactos más sensibles de la crisis es la reducción de las regalías. Fenalcarbón estima que debido a la menor producción, los precios a la baja y una TRM más baja, el giro de regalías y contraprestaciones del carbón cayó cerca de un 29% en 2025.

“Estamos hablando de una pérdida de recursos cercana a los 2 billones de pesos en una sola vigencia”, advirtió. Es una situación que afectará directamente a municipios y departamentos como el Huila que financian proyectos de infraestructura, educación y desarrollo social con estos recursos.

El panorama podría agravarse ya que el carbón, junto con el petróleo y el gas, representa más del 80% de las regalías del país, y estos sectores también registran caídas en producción. “Las entidades territoriales van a empezar a sentir reducciones importantes en su capacidad de inversión”, alertó.

Aunque para 2026 se espera una leve recuperación en los precios del carbón metalúrgico y del coque, el dirigente gremial insistió en que, sin un cambio en la política minero-energética por parte del gobierno, las regiones seguirán viendo reducidas sus fuentes de ingresos.

Las proyecciones que se tenían cuatro años atrás, “están totalmente desbarajustadas”, por eso, “las expectativas que tiene el sector ahora es que el nuevo Presidente de la República sea mucho más consciente de que la transición energética no puede ser una extinción de los empleos en el país, de la producción, de las regalías, como está sucediendo; sino un tránsito ordenado en donde no solo hablemos de transición energética desde el punto de vista del cambio climático, sino de transición fiscal para los territorios que reciben regalías, de transición laboral para las entidades territoriales en donde se produce, se transforma, se transporta y se exportan los minerales, y fundamentalmente el carbón y el coque, y por supuesto también una transición en el modelo económico de esas mismas regiones”.

El Huila y su potencial

En el caso del Huila, el dirigente gremial resaltó que el departamento cuenta con un enorme potencial minero, especialmente en dolomita y roca fosfórica, insumos clave para la industria de los fertilizantes. Sin embargo, aseguró que ese potencial no se ha materializado por falta de incentivos y por el deterioro de las condiciones de seguridad.

“No basta con tener el potencial geológico; se necesita inversión, exploración e industrialización, y hoy no hay señales claras para que los inversionistas le apuesten al departamento”, afirmó. También dijo que la inseguridad se ha convertido en una restricción adicional para proyectos que incluso podrían tener vocación exportadora.

El papel del gobierno nacional y su visión del sector son trascendentales. Actualmente, “no están dadas las condiciones. Lo que estamos viendo es que el gobierno habla mucho de transición energética, de industrialización, pero realmente las medidas que deberían existir de incentivo al desarrollo de la industria minera en lo que tiene que ver con minerales estratégicos no se dan”, rechazó. “Y los inversionistas, mientras que no vean esas señales claras, difícilmente van a optar por convertir ese potencial geológico minero en una realidad para los departamentos y para el país”, insistió.

 En diálogo con LA NACIÓN, el presidente de Fenalcarbón explica por qué los alcaldes y gobernadores comenzarán a sentir una reducción significativa en los recursos por regalías, una situación que impactará directamente la capacidad de inversión de municipios y departamentos como el Huila. @cate_manchola El complejo momento que atraviesan los sectores del carbón y petróleo  

En diálogo con LA NACIÓN, el presidente de Fenalcarbón explica por qué los alcaldes y gobernadores comenzarán a sentir una reducción significativa en los recursos por regalías, una situación que impactará directamente la capacidad de inversión de municipios y departamentos como el Huila.

@cate_manchola

El complejo momento que atraviesan los sectores del carbón y petróleo en Colombia y sus consecuencias en materia presupuestal para el país hacen mella en las regiones. La caída en las exportaciones, el desplome de los ingresos y el aumento sostenido de los costos están afectando la operación de las empresas mineras y, de manera directa, los recursos que reciben departamentos y municipios a través del Sistema General de Regalías.

Según explicó Carlos Andrés Cante Puentes, presidente ejecutivo de la Federación Nacional de Productores de Carbón (Fenalcarbón), en entrevista con LA NACIÓN, durante 2025 el sector registró una disminución del 21,2% en el volumen exportado, lo que equivale a cerca de 12 millones de toneladas menos frente a 2024. A esto se sumó una caída del 31,8% en los ingresos, producto de la combinación entre menores precios internacionales, medidas del gobierno nacional y un dólar más bajo.

“Hemos perdido muchísima competitividad y eso redundó en una disminución del volumen exportado”, señaló. “Las proyecciones es que en el año 2025 se consumieron cerca de 9 mil millones de toneladas de carbón, eso significa que el consumo continúa creciendo; sin embargo, los precios internacionales han venido disminuyendo”, anotó el dirigente gremial.

¿Por qué les fue tan mal?

De acuerdo con Fenalcarbón, el deterioro del desempeño del sector no obedece a la falta de demanda internacional, sino a factores internos que han elevado de manera significativa los costos de producción. Entre ellos, el presidente del gremio destacó las medidas tributarias adoptadas en los últimos años por el gobierno del presidente Gustavo Petro. “El gobierno sigue insistiendo en penalizar la industria de los carbones colombianos con más y más impuestos”, dijo.

“Fundamentalmente, el año pasado fuimos penalizados con un impuesto vía emergencia económica del Catatumbo, del 1% del valor de las ventas, que en muchos casos, cuando son carbones que provienen del interior del país, se convierte en un impuesto del 1% y hasta el 2% y 3% en las diferentes ventas hasta llenar un barco de exportación”. A esto se sumó el incremento del anticipo del impuesto de renta, que pasó del 1,6% al 4,5%, triplicando la carga para las empresas.

Otro factor determinante fue la caída del dólar. Mientras en diciembre de 2024 la tasa de cambio cerró alrededor de $4.400, en diciembre de 2025 se ubicó cerca de $3.750, lo que redujo los ingresos en pesos de los exportadores. “Entre menos pesos por dólar recibamos después de una exportación, vamos a ser menos competitivos”, afirmó.

El aumento en los costos del transporte también golpeó con fuerza. En rutas desde el interior del país hacia los puertos, el costo del flete por tonelada se incrementó en más del 50%, con alzas promedio superiores a $70.000 por tonelada en trayectos desde Boyacá y Cundinamarca.

Este escenario afecta de manera especial a los departamentos del interior del país, donde predomina la pequeña minería. “Muchas operaciones están llegando al punto de la inviabilidad, sobre todo la pequeña minería que no tiene una estructura financiera sólida”, advirtió el presidente.

La advertencia

Uno de los impactos más sensibles de la crisis es la reducción de las regalías. Fenalcarbón estima que debido a la menor producción, los precios a la baja y una TRM más baja, el giro de regalías y contraprestaciones del carbón cayó cerca de un 29% en 2025.

“Estamos hablando de una pérdida de recursos cercana a los 2 billones de pesos en una sola vigencia”, advirtió. Es una situación que afectará directamente a municipios y departamentos como el Huila que financian proyectos de infraestructura, educación y desarrollo social con estos recursos.

El panorama podría agravarse ya que el carbón, junto con el petróleo y el gas, representa más del 80% de las regalías del país, y estos sectores también registran caídas en producción. “Las entidades territoriales van a empezar a sentir reducciones importantes en su capacidad de inversión”, alertó.

Aunque para 2026 se espera una leve recuperación en los precios del carbón metalúrgico y del coque, el dirigente gremial insistió en que, sin un cambio en la política minero-energética por parte del gobierno, las regiones seguirán viendo reducidas sus fuentes de ingresos.

Las proyecciones que se tenían cuatro años atrás, “están totalmente desbarajustadas”, por eso, “las expectativas que tiene el sector ahora es que el nuevo Presidente de la República sea mucho más consciente de que la transición energética no puede ser una extinción de los empleos en el país, de la producción, de las regalías, como está sucediendo; sino un tránsito ordenado en donde no solo hablemos de transición energética desde el punto de vista del cambio climático, sino de transición fiscal para los territorios que reciben regalías, de transición laboral para las entidades territoriales en donde se produce, se transforma, se transporta y se exportan los minerales, y fundamentalmente el carbón y el coque, y por supuesto también una transición en el modelo económico de esas mismas regiones”.

El Huila y su potencial

En el caso del Huila, el dirigente gremial resaltó que el departamento cuenta con un enorme potencial minero, especialmente en dolomita y roca fosfórica, insumos clave para la industria de los fertilizantes. Sin embargo, aseguró que ese potencial no se ha materializado por falta de incentivos y por el deterioro de las condiciones de seguridad.

“No basta con tener el potencial geológico; se necesita inversión, exploración e industrialización, y hoy no hay señales claras para que los inversionistas le apuesten al departamento”, afirmó. También dijo que la inseguridad se ha convertido en una restricción adicional para proyectos que incluso podrían tener vocación exportadora.

El papel del gobierno nacional y su visión del sector son trascendentales. Actualmente, “no están dadas las condiciones. Lo que estamos viendo es que el gobierno habla mucho de transición energética, de industrialización, pero realmente las medidas que deberían existir de incentivo al desarrollo de la industria minera en lo que tiene que ver con minerales estratégicos no se dan”, rechazó. “Y los inversionistas, mientras que no vean esas señales claras, difícilmente van a optar por convertir ese potencial geológico minero en una realidad para los departamentos y para el país”, insistió.

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