Lo que inicialmente estaba estimado en máximo seis meses, se extendió por tres años. Esta es la historia de todos los trámites y tropiezos que tuvo que sortear un empresario para montar y poner en funcionamiento un parque de diversiones en Altamira, Huila.
En medio de sus habituales viajes al Huila, Harold Fabián Cruz comenzó a inquietarse sobre las actividades de esparcimiento a las que se dedicaban en su tiempo libre los niños, niñas y jóvenes del departamento. El interés fue creciendo y, fruto de un comentario de su hijo, decidió que un parque de diversiones sería una gran oportunidad para la región.
Esperanzado en que sería pionero con la apuesta, en 2023 optó por emprender el complejo camino de sacar adelante Huilaland, el primer proyecto de su tipo en el departamento. Los cálculos iniciales le mostraban cómo en tres meses ya estaría recibiendo a sus primeros visitantes, también intuía un gran respaldo local, tanto de la ciudadanía como de las autoridades. Poco de eso se cumplió.
En su diagnóstico del departamento, encontró que para llevar a cabo actividades similares a lo que tenía en mente, los huilenses se desplazaban hasta Piscilago o Bogotá, es decir, había una oportunidad para edificar algo local. “Yo conozco a una persona del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo y me dice que el sur del Huila murió en turismo, primero, porque había una sobredemanda de miradores (más de 90), y, segundo, que realmente no había una inversión grande para la diversión de los niños. Yo tengo un hijo de siete años: le pregunté qué hacemos para que los niños no estén aburridos y él me dice que su sueño es que haga un parque de diversión”.
¿Por qué Altamira?
Decidido, comenzó con la búsqueda de un terreno para llevar a cabo su cometido. “Hablo con Industria y Turismo y me dice que no lo coloque en Neiva, porque hay que descentralizar el departamento y había que revivir el corredor del sur del Huila, que estaba muriendo por las variantes, y que la gente de Neiva debía acostumbrarse a compartir en familia”. Por eso, optó por Altamira, donde se une este departamento con Caquetá y Putumayo.
En más de 10.100 metros cuadrados y con una inversión final de dos millones de dólares, su ilusión pasó de castaño a oscuro.
“Inicio todo el proceso buscando las empresas de insumos, materiales y permisos. Y empieza mi viacrucis. El proyecto estaba estimado para seis meses y se demoró tres años. El principal problema fue la electricidad y cumplir los requisitos de seguridad que se requieren para que el parque sea certificado y miembro de la Asociación Colombiana de Parques de Diversiones”, dijo.
Caso Los Valentinos
También critica que la Alcaldía de Neiva haya autorizado la instalación del Parque de Diversiones y Circo Los Valentinos, que realiza giras itinerantes por diferentes países. “Ellos no le dejan nada a la ciudad porque son un parque de México. Ni impuestos ni empleo”. Se estima que estén en la capital opita durante dos meses.
Y es que entre los documentos que debió tramitar para su parque Huilaland están: el “uso del suelo, Cámara de Comercio, registro ante la Dian, estudios estructurales y de vulnerabilidad, estudios de descargas atmosféricas y pararrayos, registro de instalaciones eléctricas RETIE. Nos tocó comprar cables en Tesla, fueron inspectores y revisaron; pero el parque Los Valentinos simplemente se cuelga de un poste”, rechazó.
“Es más, a nosotros nos piden que ingenieros eléctricos vayan y hagan el diseño, que el diseño pase por unos planos para ser autorizados por Electrohuila, venga una empresa certificada y certifique desde los materiales, para que no haya riesgo de una descarga eléctrica ni riesgo de incendio”, agregó.
Lo más engorroso
Según el empresario, el aspecto eléctrico “fue lo que más se nos dificultó”, resaltó.
“Inicialmente, porque el requisito era que fuera una empresa del Huila. Yo iba a llevar una empresa de Bogotá y ellos dijeron que tenía que ser del Huila. Yo no tuve ningún inconveniente y la contraté. También nos pidieron el permiso de Bomberos y tiene bastantes requisitos de seguridad. Nos piden el concepto de la Secretaría de Salud. Y Sayco y Acinpro”.
En medio del extenso proceso, resalta el papel de la Alcaldía de Altamira: “si no hubiera sido por su apoyo, nunca hubiéramos abierto”.
Caso contrario con otras entidades. “Mi problema ha sido con la falta de apoyo al empresario. En general, el departamento no tiene identidad”.
Más de 50 empleados
Habiendo logrado superar todos los tropiezos, hoy este parque está abierto al público, cuya entrada cuesta $10 mil.
“Hacemos nuestra apertura el 6 de junio de este año con una buena acogida y empezamos a trabajar todo el tema de sensibilización de las personas. En este momento somos un parque legal, certificado y con pólizas”.
Hoy cuentan con más de 50 empleados.
Harold Fabián Cruz es otro de los empresarios que ha criticado las grandes dificultades del Huila para invertir, así como lo hizo en días pasados Steven Salme quien cerró Obsesión Vallenata y reabrió el debate sobre qué tan fácil es invertir y hacer empresa en la región. Para el empresario, “el Huila no avanza y no se desarrolla, precisamente, por la misma gente”.
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Lo que inicialmente estaba estimado en máximo seis meses, se extendió por tres años. Esta es la historia de todos los trámites y tropiezos que tuvo que sortear un empresario para montar y poner en funcionamiento un parque de diversiones en Altamira, Huila. En medio de sus habituales viajes al Huila, Harold Fabián Cruz comenzó
Lo que inicialmente estaba estimado en máximo seis meses, se extendió por tres años. Esta es la historia de todos los trámites y tropiezos que tuvo que sortear un empresario para montar y poner en funcionamiento un parque de diversiones en Altamira, Huila.
En medio de sus habituales viajes al Huila, Harold Fabián Cruz comenzó a inquietarse sobre las actividades de esparcimiento a las que se dedicaban en su tiempo libre los niños, niñas y jóvenes del departamento. El interés fue creciendo y, fruto de un comentario de su hijo, decidió que un parque de diversiones sería una gran oportunidad para la región.
Esperanzado en que sería pionero con la apuesta, en 2023 optó por emprender el complejo camino de sacar adelante Huilaland, el primer proyecto de su tipo en el departamento. Los cálculos iniciales le mostraban cómo en tres meses ya estaría recibiendo a sus primeros visitantes, también intuía un gran respaldo local, tanto de la ciudadanía como de las autoridades. Poco de eso se cumplió.
En su diagnóstico del departamento, encontró que para llevar a cabo actividades similares a lo que tenía en mente, los huilenses se desplazaban hasta Piscilago o Bogotá, es decir, había una oportunidad para edificar algo local. “Yo conozco a una persona del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo y me dice que el sur del Huila murió en turismo, primero, porque había una sobredemanda de miradores (más de 90), y, segundo, que realmente no había una inversión grande para la diversión de los niños. Yo tengo un hijo de siete años: le pregunté qué hacemos para que los niños no estén aburridos y él me dice que su sueño es que haga un parque de diversión”.
¿Por qué Altamira?
Decidido, comenzó con la búsqueda de un terreno para llevar a cabo su cometido. “Hablo con Industria y Turismo y me dice que no lo coloque en Neiva, porque hay que descentralizar el departamento y había que revivir el corredor del sur del Huila, que estaba muriendo por las variantes, y que la gente de Neiva debía acostumbrarse a compartir en familia”. Por eso, optó por Altamira, donde se une este departamento con Caquetá y Putumayo.
En más de 10.100 metros cuadrados y con una inversión final de dos millones de dólares, su ilusión pasó de castaño a oscuro.
“Inicio todo el proceso buscando las empresas de insumos, materiales y permisos. Y empieza mi viacrucis. El proyecto estaba estimado para seis meses y se demoró tres años. El principal problema fue la electricidad y cumplir los requisitos de seguridad que se requieren para que el parque sea certificado y miembro de la Asociación Colombiana de Parques de Diversiones”, dijo.
Caso Los Valentinos
También critica que la Alcaldía de Neiva haya autorizado la instalación del Parque de Diversiones y Circo Los Valentinos, que realiza giras itinerantes por diferentes países. “Ellos no le dejan nada a la ciudad porque son un parque de México. Ni impuestos ni empleo”. Se estima que estén en la capital opita durante dos meses.
Y es que entre los documentos que debió tramitar para su parque Huilaland están: el “uso del suelo, Cámara de Comercio, registro ante la Dian, estudios estructurales y de vulnerabilidad, estudios de descargas atmosféricas y pararrayos, registro de instalaciones eléctricas RETIE. Nos tocó comprar cables en Tesla, fueron inspectores y revisaron; pero el parque Los Valentinos simplemente se cuelga de un poste”, rechazó.
“Es más, a nosotros nos piden que ingenieros eléctricos vayan y hagan el diseño, que el diseño pase por unos planos para ser autorizados por Electrohuila, venga una empresa certificada y certifique desde los materiales, para que no haya riesgo de una descarga eléctrica ni riesgo de incendio”, agregó.
Lo más engorroso
Según el empresario, el aspecto eléctrico “fue lo que más se nos dificultó”, resaltó.
“Inicialmente, porque el requisito era que fuera una empresa del Huila. Yo iba a llevar una empresa de Bogotá y ellos dijeron que tenía que ser del Huila. Yo no tuve ningún inconveniente y la contraté. También nos pidieron el permiso de Bomberos y tiene bastantes requisitos de seguridad. Nos piden el concepto de la Secretaría de Salud. Y Sayco y Acinpro”.
En medio del extenso proceso, resalta el papel de la Alcaldía de Altamira: “si no hubiera sido por su apoyo, nunca hubiéramos abierto”.
Caso contrario con otras entidades. “Mi problema ha sido con la falta de apoyo al empresario. En general, el departamento no tiene identidad”.
Más de 50 empleados
Habiendo logrado superar todos los tropiezos, hoy este parque está abierto al público, cuya entrada cuesta $10 mil.
“Hacemos nuestra apertura el 6 de junio de este año con una buena acogida y empezamos a trabajar todo el tema de sensibilización de las personas. En este momento somos un parque legal, certificado y con pólizas”.
Hoy cuentan con más de 50 empleados.
Harold Fabián Cruz es otro de los empresarios que ha criticado las grandes dificultades del Huila para invertir, así como lo hizo en días pasados Steven Salme quien cerró Obsesión Vallenata y reabrió el debate sobre qué tan fácil es invertir y hacer empresa en la región. Para el empresario, “el Huila no avanza y no se desarrolla, precisamente, por la misma gente”.
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