Tras un encuentro inusual en Egipto con el líder del grupo islamista Hamas, Jalil Al Haya, el emisario estadounidense Jared Kuhsner se reunió este lunes con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, para garantizar el paso a la segunda fase del plan de la Junta de Paz sobre la Franja de Gaza. O al menos evitar que la Hoja de Ruta para el «día después» en el enclave palestino se convierta en papel mojado.
El enviado de Trump se reunió ayer en Egipto con el liderazgo de Hamas y los mediadores.
Tras un encuentro inusual en Egipto con el líder del grupo islamista Hamas, Jalil Al Haya, el emisario estadounidense Jared Kuhsner se reúne este lunes con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, para garantizar el paso a la segunda fase del plan de la Junta de Paz sobre la Franja de Gaza. O al menos evitar que la Hoja de Ruta para el «día después» en el enclave palestino se convierta en papel mojado.
Acompañado en esta minigira por el director ejecutivo de la Junta de Paz, Nickolay Mladenov y el directivo de este ente, Tony Blair, el asesor y yerno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó a Jerusalén ocho días después de que Netanyahu declarara su rechazo al documento de 15 puntos. Se trata del mecanismo para poner en práctica los 20 puntos del plan de Trump, respaldado por la ONU, que puso fin a la guerra el pasado mes de octubre.
La citada Hoja de Ruta, anunciada por Mladenov tras negociar en los últimos meses con Hamas y los mediadores (Egipto, Qatar y Turquía) mientras la tregua con Israel se tambaleaba bajo acusaciones mutuas, incluye el desarme del grupo islamista que hoy controla el 40% de la Franja de Gaza, la retirada militar israelí del territorio (60% bajo su control), el despliegue de la llamada «Fuerza Internacional de Estabilización» (ISF, por sus siglas en inglés), la gestión de un Gobierno tecnócrata palestino (Comité Nacional para la Administración de Gaza) y la reconstrucción del devastado enclave palestino. A largo plazo, contempla la vía hacia la creación de un Estado palestino, un escenario que hoy, en las circunstancias actuales, parece utópico.
Netanyahu advirtió hace una semana que «Israel no llevará a cabo ninguna retirada hasta que Hamas sea desarmado de forma real «. El liderazgo israelí avisa de que el grupo integrista pretende engañar con un desarme «ficticio» mientras gana tiempo, evita ataques contra sus efectivos y puede así planificar otro ataque como el del 7 de octubre del 2023. Asímismo no ve con buenos ojos que entre los que deben verificar su desarme se encuentran Turquía y Qatar, vinculados al movimiento islamista.
Aunque en la Administración Trump restaron importancia al anuncio de rechazo de Netanyahu al interpretarlo en clave interna política israelí, la llegada de Mladenov, Blair y sobre todo Kushner busca asegurar que el frente gazatí no estalle de nuevo. Y para ello también necesita que Netanyahu no tome medidas que pongan en peligro el plan y sí acepte avanzar en el acuerdo sin renunciar a su exigencia del desarme. Kushner es consciente de que el Gobierno de Netanyahu tiene puestos gran parte de sus pensamientos, declaraciones y medidas en las elecciones en octubre en Israel mientras la oposición le cuestiona su promesa de «victoria total» ante Hamas durante la masiva ofensiva lanzada tras el 7-0.
La «misión» de Kushner para la implementación del plan que apuntale el alto el fuego y garantice la reconstrucción y una nueva administración en Gaza empezó el domingo en Egipto con su reunión con el presidente Abdel Fatah al Sisi. En el encuentro con representantes de Catar, Turquía y Egipto, participaron varios dirigentes de Hamas. Kushner quiso conocer de primera mano su compromiso para el desarme. El asesor de Trump les exigió pasos concretos para que Israel asuma los suyos contemplados en el plan según una fuente citada por Axios.
Los islamistas agradecieron los esfuerzos de la Junta de Paz y la Administración Trump para mejorar la situación humanitaria en la Franja de Gaza. Kushner, por su parte, agradeció a Hamas por su compromiso sobre el desarme pero solicitó «esfuerzos reales y no solo palabras».
Hamas exige el cese de los ataques israelíes y un repliegue denunciando «violaciones sistemáticas» del alto el fuego y el rechazo de Netanyahu al documento de 15 puntos.
En un comunicado conjunto, los ministros de Exteriores de Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Pakistán, Turquía, Arabia Saudita, Qatar y Egipto condenaron anoche «el rechazo declarado por Israel de la Hoja de Ruta para completar la aplicación del Plan Integral del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para poner fin al conflicto en Gaza, respaldado por la Resolución 2803 del Consejo de Seguridad de la ONU y el rechazo israelí a un Estado palestino».
Estas posiciones, prosigue este grupo de países musulmanes, «socavan fundamentalmente los esfuerzos colectivos emprendidos para lograr una paz justa y duradera».
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