En un hito sin precedentes, Arabia Saudí intervino en el conflicto regional desatado tras la guerra en Irán, con un ataque conjunto con Estados Unidos en Irak. Los bombardeos afectaron a varios puntos del país, incluidas dos ciudades del Kurdistán iraquí, y tenían como objetivo milicias proiraníes a las que Riad acusa de haber lanzado oleadas de drones contra sus instalaciones petroleras. El ataque causó la muerte de 20 militantes y dejó otros 30 heridos, todos miembros de las Fuerzas de Movilización Popular (PMF), una organización paraguas de grupos armados integrados en el aparato estatal, que incluye milicias alineadas con Irán.
Riad contraataca a Teherán con bombardeos a sus milicias en Irak. Trump asegura que van a «golpear con fuerza» a Irán dos días después de hablar de «negociaciones muy amistosas» sobre Ormuz
En un hito sin precedentes, Arabia Saudí intervino en el conflicto regional desatado tras la guerra en Irán, con un ataque conjunto con Estados Unidos en Irak. Los bombardeos afectaron a varios puntos del país, incluidas dos ciudades del Kurdistán iraquí, y tenían como objetivo milicias proiraníes a las que Riad acusa de haber lanzado oleadas de drones contra sus instalaciones petroleras. El ataque causó la muerte de 20 militantes y dejó otros 30 heridos, todos miembros de las Fuerzas de Movilización Popular (PMF), una organización paraguas de grupos armados integrados en el aparato estatal, que incluye milicias alineadas con Irán.
Se trata del primer ataque conjunto reivindicado por Washington y Riad, que supone una escalada significativa de las tensiones regionales, con el cerco vigente en el Estrecho de Ormuz, sin tregua en el conflicto entre Estados Unidos e Irán y con un foco en el mar Rojo que amenaza con convertirse en un nuevo frente.
El Gobierno saudí defendió su acción de «autodefensa» y calificó de «desafortunados» los ataques con drones de milicias proiraníes, ya que los países del Consejo de Cooperación del Golfo y Jordania se encuentran en este momento maximizando su diplomacia para que Washington y Teherán regresen a la mesa de negociaciones, después de que el proceso del Memorando de Entendimiento -para poner fin a la guerra- quedara en pausa por los choques cruzados en el Estrecho de Ormuz.
Irán condenó los ataques contra Irak calificándolos de «grave violación» del derecho internacional, aunque evitó mencionar a Riad y dirigió toda su condena contra Estados Unidos, a quien acusó de intentar «extender la guerra en Oriente Próximo». Horas antes, el régimen lanzó una oleada de misiles contra una base aérea estadounidense en Jordania, rompiendo la breve pausa de hostilidades que había generado esperanza en la región por un posible regreso a la mesa de negociaciones. La Guardia Revolucionaria también reivindicó ataques contra tres buques cisterna que intentaron cruzar el Estrecho de Ormuz.
Sobre el ataque contra Jordania, el presidente estadounidense, Donald Trump, renovó sus amenazas contra Teherán, asegurando que iban a «golpear con fuerza» al régimen. «Van a recibir una paliza», aseguró Trump a la emisora Fox News, dos días después de hablar sobre «negociaciones muy amistosas» con Teherán sobre el Estrecho de Ormuz.
Desde que se desató la guerra contra Irán a finales de febrero, Arabia Saudí ha luchado por no verse arrastrada a un conflicto directo contra Teherán, manteniendo una postura diplomática con el régimen pese a que su oleada de represalias afectó a la industria petrolera del país. Las represalias iraníes contra países del Golfo y el cierre de Ormuz golpearon la economía saudí, que registró su mayor déficit trimestral de los últimos ocho años, una situación que podría empeorar con la creciente inestabilidad en el mar Rojo, donde Riad había desviado el 60% de sus exportaciones de petróleo. Irán y Arabia Saudí, rivales regionales históricos, restauraron sus lazos diplomáticos en un acuerdo mediado por China en 2023, que se ha puesto a prueba de forma continua con los conflictos en Gaza, Yemen, Líbano, Irak e Irán.
El ataque coordinado contra Irak recibió el respaldo de países del Golfo y, aunque fue condenado por el Gobierno iraní, este anunció una serie de medidas de seguridad destinadas a evitar que el territorio se utilice para «amenazar a los países vecinos». Esta cuestión podría estar en la agenda de la visita del primer ministro iraquí, Ali al Zaidi, a Riad este jueves, un viaje que ya estaba previsto antes de los ataques, pero que podría tomar un nuevo giro tras la escalada de tensiones.
La agresión conjunta se produce tras días de tensiones entre la monarquía saudí y los hutíes en Yemen -también respaldados por Irán-, lo que ha provocado un bloqueo naval del grupo rebelde contra Arabia Saudí. Se trata de la mayor escalada de tensiones desde que se firmó una frágil tregua en Yemen en 2022, tras una década de guerra que ha llevado a Yemen al borde de la hambruna y ha dejado un país dividido, entre un Estado de facto hutí en el norte y otro reconocido internacionalmente que depende militarmente de Riad.
Los expertos apuntan que el grupo rebelde considera que las negociaciones de tregua se encuentran estancadas y ha lanzado la actual escalada militar en medio de la inestabilidad regional para conseguir más concesiones por parte de Riad. Los militantes quieren acceso a los ingresos generados por el petróleo yemení, así como mayor autoridad sobre el país, tal y como revelaron hace dos semanas al permitir que un avión iraní aterrizara en el aeropuerto de Saná sin informar a las autoridades yemeníes. La acción provocó un ataque saudí en la terminal aérea, que generó una respuesta del grupo rebelde, en una reacción en cadena que ha generado un foco de tensiones en el mar Rojo.
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