Raúl Castro sale de su escondite para celebrar sus 95 años

Raúl Castro reapareció ayer viernes en La Habana para que le celebraran sus 95 años en una «gala hermosísima en el teatro Karl Marx», tal y como recogió el diario Granma, boletín oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC). El General de Ejército permanecía a buen recaudo desde que, a mediados de mayo, Estados Unidos le imputara por los cuatro asesinatos cometidos hace tres décadas, cuando sus fuerzas aéreas derribaron dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate, que auxiliaba a los cubanos que huían de la isla durante la Crisis de los Balseros.

 La desaparición del General del Ejército de la agenda pública tras su imputación por parte de EEUU se interpretó como una medida de seguridad  

Raúl Castro reapareció ayer viernes en La Habana para que le celebraran sus 95 años en una «gala hermosísima en el teatro Karl Marx», tal y como recogió el diario Granma, boletín oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC). El General de Ejército permanecía a buen recaudo desde que, a mediados de mayo, Estados Unidos le imputara por los cuatro asesinatos cometidos hace tres décadas, cuando sus fuerzas aéreas derribaron dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate, que auxiliaba a los cubanos que huían de la isla durante la Crisis de los Balseros.

Su desaparición de la agenda pública, tras encabezar la marcha del Primero de Mayo y en medio de la máxima presión que Estados Unidos impone contra el régimen comunista, se interpretó como una medida de seguridad tras la imputación estadounidense y con la extracción de Nicolás Maduro como principal referente.

«Las canallescas calumnias y las insensatas e ilegales acciones [contra Raúl] sólo nos han unido más, porque Raúl es Raúl y, al igual que Fidel, es insustituible«, predicó el presidente Miguel Díaz-Canel en un acto que también sirvió para rendir homenaje a «los hombres y mujeres del Ministerio del Interior, garantes de la soberanía, la tranquilidad ciudadana y la seguridad del Estado», recogió Granma.

Tanto Raúl como Díaz-Canel y el siempre invisible Alejandro Castro, hijo mayor del líder revolucionario y jefe de la Inteligencia y Contrainteligencia castrista, han sido imputados o sancionados por Washington en las últimas semanas. Todo lo contrario que el nieto favorito del General de Ejército, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, quien acudió al acto y se mantuvo siempre cerca de su abuelo, por algo es su jefe de escoltas.

De momento la estrategia de Washington pasa por negociar con el famoso Cangrejo mientras exige la salida de los demás para iniciar una serie de reformas ante el «colapso» en el que se ha sumido la isla. Los dos últimos encuentros sucedidos en La Habana entre Rodríguez Castro y el empresario y candidato republicano, Vic Mellor, han ahondado esta tesis. El estadounidense ha declarado que cenó en dos ocasiones con el Cangrejo y que se llevó la certeza de que está dispuesto a «actualizar y llevar a Cuba al siglo XXI en lo empresarial y lo político».

Mellor corroboró que el nieto de Raúl está «totalmente abierto» a continuar como interlocutor de Washington y «dejar que Trump lidere el camino».

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