<p>La tentativa regional para un acercamiento diplomático entre Washington y Teherán ha caído en un saco roto tras la amenaza del presidente estadounidense, Donald Trump, de devolver «a la Edad de Piedra» al país persa <strong>si no acata su propuesta de tregua</strong> y<strong> reabre por completo el Estrecho de Ormuz</strong>. El ultimátum del republicano expira el martes por la noche (tras un nuevo cambio), bajo la amenaza reiterada de nuevo ayer por el inquilino de la Casa Blanca de golpear las infraestructuras energéticas y civiles más críticas del país. «El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo en uno, en Irán», declaró Trump en sus redes sociales. <strong>»¡No habrá nada igual! Abran el maldito estrecho, locos cabrones, o vivirán en el infierno, ya verán, ¡alabado sea Alá!</strong>», advirtió. </p>
El presidente estadounidense promete atacar centrales eléctricas, instalaciones críticas de transporte y plantas desalinizadoras de agua, que paralizará un país de 90 millones de habitantes
La tentativa regional para un acercamiento diplomático entre Washington y Teherán ha caído en un saco roto tras la amenaza del presidente estadounidense, Donald Trump, de devolver «a la Edad de Piedra» al país persa si no acata su propuesta de tregua y reabre por completo el Estrecho de Ormuz. El ultimátum del republicano expira el martes por la noche (tras un nuevo cambio), bajo la amenaza reiterada de nuevo ayer por el inquilino de la Casa Blanca de golpear las infraestructuras energéticas y civiles más críticas del país. «El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo en uno, en Irán», declaró Trump en sus redes sociales. «¡No habrá nada igual! Abran el maldito estrecho, locos cabrones, o vivirán en el infierno, ya verán, ¡alabado sea Alá!«, advirtió.
Si no se alcanza un pacto, el presidente estadounidense promete traspasar de nuevo los objetivos militares y atacar centrales eléctricas, instalaciones críticas de transporte y plantas desalinizadoras de agua, que paralizará un país de 90 millones de habitantes y dificultará en gran medida su recuperación económica después de la guerra. En las últimas horas ha bombardeado el puente más grande de Irán, que conecta la ciudad de Karaj con la capital, un objetivo civil que, según funcionarios estadounidenses, se utilizaba para transportar misiles.
Trump renovó sus amenazas en declaraciones a Fox News: «Si no llegan a un acuerdo, y rápido, estoy considerando volar todo por los aires y apoderarme del petróleo». Sin embargo, poco después aseguró que algunos funcionarios iraníes «están negociando ahora» y cree que hay una «buena posibilidad» de lograr una postura común. Poco después, extendió el plazo al martes a las 20h, hora de Washington (ya madrugada del miércoles en España). Irán por su parte, advirtió que abrirá «las puertas del infierno» si Estados Unidos e Israel intensifican sus ataques contra infraestructuras críticas.
Los gobiernos regionales que mediaron las últimas semanas en el conflicto -Pakistán, Egipto y Turquía- llevaron a cabo una nueva ronda de conversaciones telefónicas para frenar la escalada bélica, al tiempo que se mostraron muy preocupados por el inminente golpe de Trump. El Ministerio de Exteriores egipcio confirmó que su ministro, Badr Abdelatty, conversó con el enviado especial de EEUU, Steve Witkoff, así como el jefe de la diplomacia iraní, Abbas Araghchi, para abordar «ideas y propuestas para lograr la calma necesaria». Abdelatty alertó sobre una «explosión sin precedentes» en Oriente Próximo, sin dar más detalles.
Por su parte, Mohamed El Baradei, quien dirigió la agencia atómica de Naciones Unidas (OIEA) hasta 2009, llamó al organismo, a la Unión Europea, a China y a Rusia, para evitar que se crucen estas líneas rojas, con ataques contra infraestructuras críticas en Irán que provoquen represalias al mismo nivel en toda la región. «¿Es que no se puede hacer nada para detener esta locura?», señaló desde sus redes sociales.
Irán advirtió a Washington de que no va a ceder ante sus amenazas y lanzó un mensaje con ataques continuos contra Kuwait, que dejaron fuera de servicio dos centrales eléctricas, dañó una central petroquímica y una planta desalinizadora. Un ataque anterior causó daños en un complejo de oficinas gubernamentales del mismo país, mientras que la Guardia Revolucionaria, el cuerpo de élite del régimen iraní, aseguró haber golpeado plantas petroquímicas en Bahréin y Emiratos Árabes Unidos.
Estados Unidos e Israel también intensificaron los ataques contra varias plantas petroquímicas en la región sureña de Juzestán, donde se encuentra gran parte de la producción energética de Irán. Uno de los peores bombardeos tuvo lugar en el complejo petroquímico estatal de Bandar Imam, que produce productos químicos, gas licuado de petróleo y otros productos, según informó la agencia semiestatal Mehr.
Los ataques contra infraestructuras críticas se ampliaron durante el fin de semana a otros sectores, golpeando acerías, farmacéuticas, aeropuertos, así como la central nuclear de Bushehr. Ubicada en la costa del Golfo y equipada con un reactor de 1.000 megavatios, se trata de la única instalación nuclear civil operativa en Irán, que forma parte de uno de los nodos industriales y energéticos más importantes de Irán.
Ubicada en la costa del Golfo y equipada con un reactor de 1.000 megavatios, se trata de la única instalación nuclear civil operativa en Irán, que forma parte de uno de los nodos industriales y energéticos más importantes de Irán.
Desde el inicio de la guerra el pasado 28 de febrero, la central ha sido atacada en cuatro ocasiones, la última la madrugada del domingo, causando la muerte de uno de los trabajadores de la instalación, según informó la agencia atómica de Irán, que culpó a Estados Unidos e Israel del ataque. La agencia de Naciones Unidas OIEA señaló que no se ha detectado un aumento de los niveles de radiación en la planta o sus alrededores tras los ataques, pero mostró una «profunda preocupación» por el «incidente reportado» y aseguró que las instalaciones nucleares «nunca deben ser atacadas».
Tras el ataque, la empresa nuclear estatal rusa Rosatom, que contribuye en la operativa de la central iraní desde los años 80, declaró que 198 empleados rusos de la planta habían sido evacuados. «Tal como estaba previsto, hoy comenzamos la principal oleada de evacuaciones, unos veinte minutos después del desafortunado ataque. Los autobuses partieron de la estación de Bushehr hacia la frontera entre Irán y Armenia», declaró el director de Rosatom, Alexei Likhachev.
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