Tigo asume el control de Movistar

Los usuarios no deben realizar ningún trámite ni esperar cambios inmediatos como consecuencia de la toma de control. Esto es lo que impacta.

El sector de las telecomunicaciones en Colombia entra en una fase clave del proceso de integración entre Tigo y Movistar: Tigo asumirá el control operativo de Movistar, un paso decisivo que marca el inicio de la transición real entre ambas compañías. Aunque el anuncio ha generado inquietudes entre millones de usuarios, la operación no implica un cambio inmediato para los clientes, ni en sus contratos ni en la prestación de los servicios.

Ya está en marcha la toma de control administrativo y operativo, la cual no se traduce en una fusión total ni una migración automática de usuarios. De acuerdo con Noticias Caracol, Movistar continúa operando comercialmente bajo su marca, mientras Tigo empieza a dirigir decisiones estratégicas, técnicas y administrativas. En otras palabras, Movistar deja de actuar como una empresa autónoma, pero sigue existiendo hacia el público, con su portafolio de servicios intacto.

¿Qué pasará con los clientes de Movistar? Este es el punto central del anuncio: los usuarios no deben realizar ningún trámite ni esperar cambios inmediatos como consecuencia de la toma de control. Desde el 4 de febrero, la transición se concentra en el ámbito operativo y administrativo, sin impacto directo en los servicios que reciben los clientes.

En ese sentido, los usuarios continuarán siendo clientes de Movistar y mantendrán exactamente las mismas condiciones que tenían antes del inicio del proceso. Los planes, precios y contratos vigentes no sufrirán modificaciones, ni se aplicarán cambios unilaterales derivados de la integración.
De igual forma, la facturación, los métodos de pago y los canales de atención seguirán operando con normalidad, mientras que los servicios móviles, de internet fijo y de televisión se prestarán sin interrupciones y bajo los mismos estándares. Cualquier ajuste que se llegue a plantear en el futuro deberá realizarse de forma gradual, con información previa a los usuarios y en cumplimiento de la regulación vigente, garantizando la protección de los derechos de los consumidores. El impacto inmediato del nuevo control será principalmente interno.

La integración contempla ajustes profundos en la estructura de las compañías, entre ellos: unificación de áreas administrativas y técnicas.
Integración de plataformas operativas y de redes. Reorganización de sedes físicas en distintas ciudades. Y eliminación de duplicidades en cargos y procesos.

Estos cambios buscan reducir costos, mejorar eficiencia y fortalecer la capacidad de inversión del nuevo operador integrado. En medio de todo este proceso empresarial, el único paso que aún está pendiente es la venta de la participación que mantiene el Gobierno Nacional en la compañía. Esa operación es clave para cerrar por completo el capítulo societario de la integración.

El proceso

Cabe recordar que el pasado 14 de noviembre, la Superintendencia de Industria y Comercio anunció la autorización, con condicionamientos, de la operación de integración empresarial propuesta por Tigo y Movistar. Esa decisión, según la entidad, busca equilibrar los beneficio potenciales para el mercado y los usuarios con la protección de la competencia y la prevención de riesgos que podrían afectar a los consumidores.

La operación consiste en que el accionista de Tigo, la empresa Millicom, adquirirá las acciones de Movistar, formando parte del mismo grupo empresarial y, en la práctica, dejando de ser competidores directos en varios mercados.

Explicó la entidad que la integración impactará en 19 mercados, incluyendo servicios móviles (telefonía celular e internet móvil), servicios fijos (telefonía, internet y televisión residencial) y acceso mayorista a redes e infraestructura.

Tras un análisis técnico y en colaboración con la Comisión de Regulación de Comunicaciones y el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, la Superintendencia determinó que la operación podría traer beneficios significativos, como mejoras en cobertura, calidad y precios, siempre y cuando se adopten medidas para mitigar los riesgos de competencia.

La integración permitirá consolidar infraestructura, reducir costos y optimizar recursos, lo que podría traducirse en mejores condiciones para los usuarios, fomentando una mayor inversión en tecnologías como la 5G y reduciendo brechas de conectividad.

También se identificaron riesgos en mercados móviles y fijos, incluyendo potencial bloqueo a rivales y coordinación entre los principales operadores. Para controlarlos, se impusieron varios condicionamientos, tales como:

-Tarifas razonables en acceso y originación de RAN y OMV, con descuentos entre 12.5% y 46%.

-Prohibiciones para campañas específicas dirigidas a operadores pequeños.

-Transparencia en oferta de servicios empaquetados.

-Restricciones en la participación de Movistar en la empresa ONNET, para evitar uso indebido de información y bloqueo de competencia.

-Mecanismos de vigilancia y auditorías independientes para garantizar el cumplimiento de estas medidas por un período de 4 años.

Los condicionamientos estarán vigentes durante cuatro años o hasta que la Comisión de Regulación de Comunicaciones establezca la regulación correspondiente para las nuevas condiciones del mercado.

 Los usuarios no deben realizar ningún trámite ni esperar cambios inmediatos como consecuencia de la toma de control. Esto es lo que impacta. El sector de las telecomunicaciones en Colombia entra en una fase clave del proceso de integración entre Tigo y Movistar: Tigo asumirá el control operativo de Movistar, un paso decisivo que marca  

Los usuarios no deben realizar ningún trámite ni esperar cambios inmediatos como consecuencia de la toma de control. Esto es lo que impacta.

El sector de las telecomunicaciones en Colombia entra en una fase clave del proceso de integración entre Tigo y Movistar: Tigo asumirá el control operativo de Movistar, un paso decisivo que marca el inicio de la transición real entre ambas compañías. Aunque el anuncio ha generado inquietudes entre millones de usuarios, la operación no implica un cambio inmediato para los clientes, ni en sus contratos ni en la prestación de los servicios.

Ya está en marcha la toma de control administrativo y operativo, la cual no se traduce en una fusión total ni una migración automática de usuarios. De acuerdo con Noticias Caracol, Movistar continúa operando comercialmente bajo su marca, mientras Tigo empieza a dirigir decisiones estratégicas, técnicas y administrativas. En otras palabras, Movistar deja de actuar como una empresa autónoma, pero sigue existiendo hacia el público, con su portafolio de servicios intacto.

¿Qué pasará con los clientes de Movistar? Este es el punto central del anuncio: los usuarios no deben realizar ningún trámite ni esperar cambios inmediatos como consecuencia de la toma de control. Desde el 4 de febrero, la transición se concentra en el ámbito operativo y administrativo, sin impacto directo en los servicios que reciben los clientes.

En ese sentido, los usuarios continuarán siendo clientes de Movistar y mantendrán exactamente las mismas condiciones que tenían antes del inicio del proceso. Los planes, precios y contratos vigentes no sufrirán modificaciones, ni se aplicarán cambios unilaterales derivados de la integración.
De igual forma, la facturación, los métodos de pago y los canales de atención seguirán operando con normalidad, mientras que los servicios móviles, de internet fijo y de televisión se prestarán sin interrupciones y bajo los mismos estándares. Cualquier ajuste que se llegue a plantear en el futuro deberá realizarse de forma gradual, con información previa a los usuarios y en cumplimiento de la regulación vigente, garantizando la protección de los derechos de los consumidores. El impacto inmediato del nuevo control será principalmente interno.

La integración contempla ajustes profundos en la estructura de las compañías, entre ellos: unificación de áreas administrativas y técnicas.
Integración de plataformas operativas y de redes. Reorganización de sedes físicas en distintas ciudades. Y eliminación de duplicidades en cargos y procesos.

Estos cambios buscan reducir costos, mejorar eficiencia y fortalecer la capacidad de inversión del nuevo operador integrado. En medio de todo este proceso empresarial, el único paso que aún está pendiente es la venta de la participación que mantiene el Gobierno Nacional en la compañía. Esa operación es clave para cerrar por completo el capítulo societario de la integración.

El proceso

Cabe recordar que el pasado 14 de noviembre, la Superintendencia de Industria y Comercio anunció la autorización, con condicionamientos, de la operación de integración empresarial propuesta por Tigo y Movistar. Esa decisión, según la entidad, busca equilibrar los beneficio potenciales para el mercado y los usuarios con la protección de la competencia y la prevención de riesgos que podrían afectar a los consumidores.

La operación consiste en que el accionista de Tigo, la empresa Millicom, adquirirá las acciones de Movistar, formando parte del mismo grupo empresarial y, en la práctica, dejando de ser competidores directos en varios mercados.

Explicó la entidad que la integración impactará en 19 mercados, incluyendo servicios móviles (telefonía celular e internet móvil), servicios fijos (telefonía, internet y televisión residencial) y acceso mayorista a redes e infraestructura.

Tras un análisis técnico y en colaboración con la Comisión de Regulación de Comunicaciones y el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, la Superintendencia determinó que la operación podría traer beneficios significativos, como mejoras en cobertura, calidad y precios, siempre y cuando se adopten medidas para mitigar los riesgos de competencia.

La integración permitirá consolidar infraestructura, reducir costos y optimizar recursos, lo que podría traducirse en mejores condiciones para los usuarios, fomentando una mayor inversión en tecnologías como la 5G y reduciendo brechas de conectividad.

También se identificaron riesgos en mercados móviles y fijos, incluyendo potencial bloqueo a rivales y coordinación entre los principales operadores. Para controlarlos, se impusieron varios condicionamientos, tales como:

-Tarifas razonables en acceso y originación de RAN y OMV, con descuentos entre 12.5% y 46%.

-Prohibiciones para campañas específicas dirigidas a operadores pequeños.

-Transparencia en oferta de servicios empaquetados.

-Restricciones en la participación de Movistar en la empresa ONNET, para evitar uso indebido de información y bloqueo de competencia.

-Mecanismos de vigilancia y auditorías independientes para garantizar el cumplimiento de estas medidas por un período de 4 años.

Los condicionamientos estarán vigentes durante cuatro años o hasta que la Comisión de Regulación de Comunicaciones establezca la regulación correspondiente para las nuevas condiciones del mercado.

 ECONOMÍA – lanacion