Las autoridades escolares en Mineápolis denuncian abusos del Gobierno tras la detención del pequeño Liam: «Nosotros tenemos silbatos y ellos tienen armas»

<p>La imagen estremece. El pequeño <strong>Liam Conejo Ramos</strong>, de cinco años, está a punto de subirse a un coche tras ser arrestado por los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en su barrio de <a href=»https://www.elmundo.es/internacional/2026/01/13/69668c00e4d4d81d428b45ba.html» target=»_blank»><strong>Mineápolis</strong></a>. Lleva puesto un gorrito azul con orejas de conejo y dos pompones, con su mochila de Spiderman a la espalda. Tiene cara de miedo, de no entender lo que está pasando. A él y a su padre, <strong>Adrián Conejo Arias</strong>, los acaban de detener en una de las redadas que están sacudiendo la principal urbe de Minnesota y avivando la ira de la población contra las políticas draconianas del presidente <a href=»https://www.elmundo.es/e/do/donald-trump.html» target=»_blank»><strong>Donald Trump</strong></a> en materia de inmigración. Sucedió el miércoles. Es una muestra más de cómo se las gasta el ICE tras la vuelta del republicano al poder. </p>

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 El niño, de cinco años, que fue retenido junto a su padre en la entrada de su casa nada más llegar del colegio, se encuentra ahora a 2.000 kilómetros, en un centro de detención en Texas  

La imagen estremece. El pequeño Liam Conejo Ramos, de cinco años, está a punto de subirse a un coche tras ser arrestado por los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en su barrio de Mineápolis. Lleva puesto un gorrito azul con orejas de conejo y dos pompones, con su mochila de Spiderman a la espalda. Tiene cara de miedo, de no entender lo que está pasando. A él y a su padre, Adrián Conejo Arias, los acaban de detener en una de las redadas que están sacudiendo la principal urbe de Minnesota y avivando la ira de la población contra las políticas draconianas del presidente Donald Trump en materia de inmigración. Sucedió el miércoles. Es una muestra más de cómo se las gasta el ICE tras la vuelta del republicano al poder.

El de Liam no es un caso aislado. Cuatro niños han sido detenidos por agentes federales en las dos semanas que llevan desplegado el operativo en Mineápolis. Liam y su padre acababan de llegar a su casa en Columbia Heights, un suburbio al norte de la ciudad, cuando se encontraron con los agentes del ICE en la rampa de acceso al garaje. Zena Stenvik, la superintendente del distrito escolar de Columbia Heights, explicó en una rueda de prensa el miércoles que uno de los agentes sacó al niño del coche y lo llevó hasta la puerta de la casa, donde le hicieron llamar para ver si había alguien más dentro que pudieran arrestar. «Básicamente, usaron a un niño de cinco años de cebo», indicó Stenvik.

Conejo Arias logró salir del coche y escapar a pie antes de ser arrestado por la Policía del ICE, de acuerdo al Departamento de Seguridad Nacional. «Para garantizar la seguridad del niño, uno de nuestros agentes de ICE permaneció con él mientras los demás agentes detuvieron a Conejo Arias», añadió.

Pese a que un adulto que vive en esa dirección rogó que le dejaran encargarse del pequeño, los agentes del ICE se negaron y se llevaron a Liam y a su padre. Ambos han sido trasladados a un centro de detención en San Antonio, Texas, a casi 2.000 kilómetros de Mineápolis. Cuando Stenvik llegó a la vivienda tras enterarse de lo sucedido, el coche de Ramos aún tenía el motor encendido. 20 minutos más tarde llegó del colegio el hermano mayor de Liam, que se encontró con la casa vacía.

El abogado de la familia ha explicado que Conejo tiene un caso de asilo pendiente y que no hay orden de deportación en su contra. «La familia hizo todo lo que debía hacer de acuerdo con las normas establecidas», declaró Marc Prokosch. «No entraron al país ilegalmente. No son delincuentes».

Mientras Stevnik se pregunta por qué han detenido a un niño de cinco años como si fuera un criminal, en Washington siguen defendiendo sus métodos. Tricia McLaughlin, portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, señaló que el arresto del padre era una «operación específica» contra un inmigrante «ilegal» y que en ningún caso pretendían ir a por el niño, al que dice que Conejo había abandonado al salir corriendo.

El martes, agentes armados y con pasamontañas detuvieron a un estudiante de 17 años que estaba solo. La semana anterior, otro joven de 17 años fue arrestado junto a su madre y, unos días antes, una niña de 10 años fue trasladada a Texas junto a su madre. Esta nueva oleada de redadas se está llevando por delante a muchas familias hispanas.

«He dedicado las últimas semanas a asegurarme de que nuestros estudiantes, el personal, las familias y todos en nuestra comunidad estén a salvo», decía Mary Granlund, presidenta de la junta escolar de Columbia Heights. «Pero al final nosotros tenemos silbatos y ellos tienen armas».

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