¿Por qué un dólar barato también enciende las alarmas?

Más que un dólar barato, es la volatilidad. “Estos movimientos fuertes, con altibajos en la mitad, son los que terminan generando volatilidad y presentan incertidumbre para los empresarios”, explicó David Cubides, economista jefe del Banco de Occidente.

@cate_manchola

El peso colombiano ha mostrado una marcada fortaleza frente al dólar estadounidense y nuevamente está dando de qué hablar. Pero contrario a las alertas de finales del 2022, cuando la moneda estadounidense alcanzó su precio más alto en la historia (más de $5.000), ahora es por su gran descenso. ‘Todo depende del cristal con que se mira’ y de acuerdo con David Cubides, economista jefe del Banco de Occidente, esto tiene puntos tanto a favor como en contra, dependiendo del sector.

“Va a depender de qué actor estemos hablando. Si uno es un exportador, por supuesto, una tasa de cambio con un dólar mucho más fuerte termina conviniendo. Pero en este caso, una tasa de cambio que muestra una apreciación de nuestra moneda, termina siendo mucho más rentable para un importador”, le dijo el economista a LA NACIÓN.

Lo mismo ocurre desde el punto de vista de un consumidor. “De repente, al consumidor que quiere pensar en viajes al exterior o compras de este tipo, una tasa de cambio como esta, claramente le resulta más favorable. También es favorable para el gobierno de Colombia, “con una tasa de cambio un poco más abajo, a la hora de reexpresar sus intereses externos, termina siendo más barato a la hora de convertirlos en pesos”.

No obstante, el economista apuntó que hay un límite. “Lo que sí no es bueno es una volatilidad muy exacerbada. Recordemos que a inicios del año pasado el dólar estaba cerca de los $4.400 y hoy lo vemos cerca de los $3.700. Estos movimientos fuertes, con altibajos en la mitad, son los que terminan generando volatilidad y presentan incertidumbre para los empresarios”.

Los cafeteros

El sector cafetero es uno de los que se ve afectado con una tasa de cambio baja. Gustavo Gómez, presidente ejecutivo de la Asociación de Exportadores de Café (Asoexport), explicó que la caída de la tasa de cambio es un “desincentivo para los exportadores, pues se reciben menos ingresos por el café exportado; sin embargo, el precio en bolsa por encima de los 3,5 USD/libra ha llevado a que el precio de la carga (interno) no baje de los $2.600.000”.

Señaló el dirigente gremial otro punto a tener en cuenta, y es “el tema del aumento del salario mínimo”, pues “hace que se incrementen los costos tanto de producción como de comercialización y exportación, y eso hace que los márgenes sean mucho más estrechos para el productor y el exportador, en un panorama de alta volatilidad”.

En esa misma línea, el gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, Germán Bahamón explicó cómo la apreciación del peso colombiano cercana al 16,9%, al pasar de $4.409 por dólar a comienzos de enero de 2025, a alrededor de $3.663 el 13 de enero de 2026, “para muchos suena a una “buena noticia”; sin embargo, para un país que vive de producir y exportar, una revaluación tan rápida tiene un costo real: perdemos competitividad y se reducen los ingresos de quienes generan divisas y desarrollo económico”.

Para el gerente, en el café el impacto es “directo y fácil de entender”. Según sus cálculos, en el último año, la tasa de cambio “se apreció cerca de $746 por dólar. Eso ha significado que, solo por efecto cambiario, cada carga de café ha perdido del orden de $500.000 a $550.000 pesos por carga frente a lo que habría recibido el productor hace un año. En otras palabras: el mismo café, con la misma calidad y el mismo esfuerzo, hoy paga medio millón de pesos menos por carga únicamente por la revaluación del peso”.

Las razones de la revaluación

De acuerdo con David Cubides, economista jefe del Banco de Occidente, en esta coyuntura son varios los factores en juego. Por un lado, el contexto internacional ha impulsado una apreciación de las monedas frente al dólar estadounidense. En América Latina también se ha observado una valorización relevante, “puntualmente en países como Brasil y México, lo cual ha sido claramente positivo”.

Adicionalmente, en el ámbito estrictamente local, se han dado procesos en los que el Gobierno “ha venido endeudándose y ha conseguido unos recursos en el exterior, aumentando la cantidad de dólares disponibles en la economía”. Estos recursos han sido monetizados, reforzando la tendencia de apreciación del peso colombiano.

En su opinión, esos tres factores explican el comportamiento reciente. La caída más pronunciada, que nos desalineó en cierta medida frente a las monedas de la región, está directamente relacionada con estos procesos de “monetización, subastas directas y endeudamiento externo”, recalcó. Si bien esto ha resultado en una tasa de cambio más baja en el corto plazo, también conlleva implicaciones de mediano plazo: mayores niveles de endeudamiento y un aumento en las tasas de interés que enfrenta Colombia al momento de acceder a los mercados financieros internacionales.

Varios sectores exportadores representados en Analdex también expresaron su preocupación por los efectos que la política pública de endeudamiento desarrollada por el Gobierno Nacional, está teniendo sobre variables como la tasa de cambio. La variación en los últimos doce meses, cercana a $750 pesos por dólar, equivale a una apreciación aproximada de 17% en un año. “Esta situación está afectando directamente la competitividad de las empresas exportadoras, presionando márgenes, desincentivando inversiones y poniendo en riesgo el empleo formal, especialmente en sectores intensivos en mano de obra, que además enfrentan un incremento elevado en costos laborales y fiscales, en regiones donde la actividad exportadora es el principal motor económico”, alertaron.

 Más que un dólar barato, es la volatilidad. “Estos movimientos fuertes, con altibajos en la mitad, son los que terminan generando volatilidad y presentan incertidumbre para los empresarios”, explicó David Cubides, economista jefe del Banco de Occidente. @cate_manchola El peso colombiano ha mostrado una marcada fortaleza frente al dólar estadounidense y nuevamente está dando de  

Más que un dólar barato, es la volatilidad. “Estos movimientos fuertes, con altibajos en la mitad, son los que terminan generando volatilidad y presentan incertidumbre para los empresarios”, explicó David Cubides, economista jefe del Banco de Occidente.

@cate_manchola

El peso colombiano ha mostrado una marcada fortaleza frente al dólar estadounidense y nuevamente está dando de qué hablar. Pero contrario a las alertas de finales del 2022, cuando la moneda estadounidense alcanzó su precio más alto en la historia (más de $5.000), ahora es por su gran descenso. ‘Todo depende del cristal con que se mira’ y de acuerdo con David Cubides, economista jefe del Banco de Occidente, esto tiene puntos tanto a favor como en contra, dependiendo del sector.

“Va a depender de qué actor estemos hablando. Si uno es un exportador, por supuesto, una tasa de cambio con un dólar mucho más fuerte termina conviniendo. Pero en este caso, una tasa de cambio que muestra una apreciación de nuestra moneda, termina siendo mucho más rentable para un importador”, le dijo el economista a LA NACIÓN.

Lo mismo ocurre desde el punto de vista de un consumidor. “De repente, al consumidor que quiere pensar en viajes al exterior o compras de este tipo, una tasa de cambio como esta, claramente le resulta más favorable. También es favorable para el gobierno de Colombia, “con una tasa de cambio un poco más abajo, a la hora de reexpresar sus intereses externos, termina siendo más barato a la hora de convertirlos en pesos”.

No obstante, el economista apuntó que hay un límite. “Lo que sí no es bueno es una volatilidad muy exacerbada. Recordemos que a inicios del año pasado el dólar estaba cerca de los $4.400 y hoy lo vemos cerca de los $3.700. Estos movimientos fuertes, con altibajos en la mitad, son los que terminan generando volatilidad y presentan incertidumbre para los empresarios”.

Los cafeteros

El sector cafetero es uno de los que se ve afectado con una tasa de cambio baja. Gustavo Gómez, presidente ejecutivo de la Asociación de Exportadores de Café (Asoexport), explicó que la caída de la tasa de cambio es un “desincentivo para los exportadores, pues se reciben menos ingresos por el café exportado; sin embargo, el precio en bolsa por encima de los 3,5 USD/libra ha llevado a que el precio de la carga (interno) no baje de los $2.600.000”.

Señaló el dirigente gremial otro punto a tener en cuenta, y es “el tema del aumento del salario mínimo”, pues “hace que se incrementen los costos tanto de producción como de comercialización y exportación, y eso hace que los márgenes sean mucho más estrechos para el productor y el exportador, en un panorama de alta volatilidad”.

En esa misma línea, el gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, Germán Bahamón explicó cómo la apreciación del peso colombiano cercana al 16,9%, al pasar de $4.409 por dólar a comienzos de enero de 2025, a alrededor de $3.663 el 13 de enero de 2026, “para muchos suena a una “buena noticia”; sin embargo, para un país que vive de producir y exportar, una revaluación tan rápida tiene un costo real: perdemos competitividad y se reducen los ingresos de quienes generan divisas y desarrollo económico”.

Para el gerente, en el café el impacto es “directo y fácil de entender”. Según sus cálculos, en el último año, la tasa de cambio “se apreció cerca de $746 por dólar. Eso ha significado que, solo por efecto cambiario, cada carga de café ha perdido del orden de $500.000 a $550.000 pesos por carga frente a lo que habría recibido el productor hace un año. En otras palabras: el mismo café, con la misma calidad y el mismo esfuerzo, hoy paga medio millón de pesos menos por carga únicamente por la revaluación del peso”.

Las razones de la revaluación

De acuerdo con David Cubides, economista jefe del Banco de Occidente, en esta coyuntura son varios los factores en juego. Por un lado, el contexto internacional ha impulsado una apreciación de las monedas frente al dólar estadounidense. En América Latina también se ha observado una valorización relevante, “puntualmente en países como Brasil y México, lo cual ha sido claramente positivo”.

Adicionalmente, en el ámbito estrictamente local, se han dado procesos en los que el Gobierno “ha venido endeudándose y ha conseguido unos recursos en el exterior, aumentando la cantidad de dólares disponibles en la economía”. Estos recursos han sido monetizados, reforzando la tendencia de apreciación del peso colombiano.

En su opinión, esos tres factores explican el comportamiento reciente. La caída más pronunciada, que nos desalineó en cierta medida frente a las monedas de la región, está directamente relacionada con estos procesos de “monetización, subastas directas y endeudamiento externo”, recalcó. Si bien esto ha resultado en una tasa de cambio más baja en el corto plazo, también conlleva implicaciones de mediano plazo: mayores niveles de endeudamiento y un aumento en las tasas de interés que enfrenta Colombia al momento de acceder a los mercados financieros internacionales.

Varios sectores exportadores representados en Analdex también expresaron su preocupación por los efectos que la política pública de endeudamiento desarrollada por el Gobierno Nacional, está teniendo sobre variables como la tasa de cambio. La variación en los últimos doce meses, cercana a $750 pesos por dólar, equivale a una apreciación aproximada de 17% en un año. “Esta situación está afectando directamente la competitividad de las empresas exportadoras, presionando márgenes, desincentivando inversiones y poniendo en riesgo el empleo formal, especialmente en sectores intensivos en mano de obra, que además enfrentan un incremento elevado en costos laborales y fiscales, en regiones donde la actividad exportadora es el principal motor económico”, alertaron.

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