<p>El presidente <a href=»https://www.elmundo.es/e/do/donald-trump.html»><strong>Donald Trump</strong></a> ha recibido este jueves a la líder opositora venezolana, <a href=»https://www.elmundo.es/internacional/maria-corina-machado.html»><strong>María Corina Machado</strong></a>, en la Casa Blanca. No era la primera vez de ella en el emblemático edificio, pues George W. Bush la invitó hace más de 20 años, pero sí su cita política más importante y el primer cara a cara con el líder MAGA. Ha sido <strong>un encuentro discreto</strong>, sin el recibimiento que se le da a los jefes de Estado o de Gobierno. Y sin la presencia de la prensa, como acostumbra a hacer Trump con sus invitados más destacados. Hay ocasiones en las que opta por algo más privado, con alguna foto nada más, tal y como ocurrió a finales del año pasado con el nuevo presidente sirio. Sin embargo, a la salida del almuerzo, María Corina Machado sí ha hablado, una frase, dirigida a los que la esperaban para saludarla:<strong> «Contamos con el presidente para la libertad de Venezuela».</strong></p>
El mandatario estadounidense recibe discretamente a la líder opositora en Washington, mientras su equipo elogia a Delcy Rodríguez: «Ha cumplido todas nuestra demandas»
El presidente Donald Trump ha recibido este jueves a la líder opositora venezolana, María Corina Machado, en la Casa Blanca. No era la primera vez de ella en el emblemático edificio, pues George W. Bush la invitó hace más de 20 años, pero sí su cita política más importante y el primer cara a cara con el líder MAGA. Ha sido un encuentro discreto, sin el recibimiento que se le da a los jefes de Estado o de Gobierno. Y sin la presencia de la prensa, como acostumbra a hacer Trump con sus invitados más destacados.
El equipo del presidente ha hecho todo lo posible por dejar claro que se trataba de poco más que una visita de cortesía y que la administración no tiene intención de cambiar de rumbo, al menos a corto plazo. Sin embargo, Machado, que ha entregado al presidente estadounidense su medalla del Premio Nobel «en reconocimiento de su compromiso único con nuestras libertades», ha dado una versión mucho más optimista. «Contamos con el presidente para la libertad de Venezuela», ha asegurado, diciendo que ha llevado un mensaje crítico: «Venezuela tiene un presidente electo» y ella, junto a Edmundo González, seguirá trabajando para que hay «libertad, estado de derecho y elecciones» pronto.
La situación no es nada cómoda. El equipo de Machado ha buscado la oportunidad lo antes posible para intentar convencer al Gobierno estadounidense de que lo mejor para los intereses de todos es que fuercen un cambio de régimen y que no conviertan a Delcy Rodríguez en su interlocutora definitiva para el futuro de Venezuela y sus reservas petroleas. O al menos, si eso no lo consigue, hacer lobby para que Washington multiplique la presión para lograr la liberación de miles de presos políticos. «Acabo de tener una reunión extraordinaria con el presidente Trump. Sé que existen preocupaciones sobre lo que ha ocurrido en Venezuela. El 3 de enero cambió la historia de nuestro país para siempre, y para bien (…) Esta administración entiende que, si queremos que los venezolanos regresen, debemos reconstruir las instituciones, respetar los derechos humanos, garantizar la libertad de expresión, el Estado de derecho y un nuevo proceso electoral auténtico», ha afirmado poco después en un encuentro con senadores de ambos partidos en el Capitolio «He insistido —y seguiré insistiendo— en que Venezuela tiene un presidente electo, y me siento muy orgullosa de trabajar junto a él».
Del otro lado, mucho menos entusiasmo. «El presidente esperaba con interés esta reunión y esperaba que fuera una conversación positiva con la señora Machado, quien representa una voz destacada y valiente para gran parte del pueblo venezolano. El presidente esperaba con interés hablar con ella sobre la realidad del país y lo que está sucediendo», ha dicho la portavoz Karoline Leavitt en una comparecencia una vez que el almuerzo entre ambos había comenzado. «Está comprometido con una transición y espera que haya elecciones algún día, pero no podemos ofrecer un calendario«, ha añadido la portavoz cuando le han preguntado los periodistas si estaba desligándose del proceso. «El presidente nos dijo que le importaba el sufrimiento de Venezuela«, afirmó Machado al concluir sus reuniones en el Capitolio. «Pueden estar seguros de que él está comprometido con la libertad de los presos políticos», garantizó.
La visita de hoy venía precedida de señales muy negativas para Machado. En una entrevista con Fox News el 5 de enero ella admitió que su última conversación con Trump había sido el 10 de octubre, día del anuncio del Nobel de la Paz. Trump repitió entonces que Machado fue «muy amable» y aunque su Administración la ayudó a salir del país y viajar a Noruega coincidiendo con la ceremonia de entrega del Nobel, los vínculos no son fuertes con el líder republicano. Por eso ha acudido esta vez a Washington con una medalla y una placa conmemorativa del Premio Nobel, intentando congraciarse con un Trump que dijo hace sólo unos días que aceptaría encantado el premio si ella se lo diera, pues considera una de las mayores injusticias imaginables que se lo concedieran a ella y no él. «Hace 200 años, el general Lafayette entregó a Simón Bolívar una medalla con la cara del presidente George Washington. Desde entonces, Simón Bolívar nunca la dejó. Siempre la conservó. 200 años después, el pueblo de Bolívar, sus herederos, le entrega en retribución al presidente de Estados Unidos, heredero de Washington, la medalla del Nobel como un reconocimiento por su compromiso con nuestra libertad».
Desde la operación para la captura de Nicolás Maduro, Trump sólo ha tenido buenas palabras para Delcy Rodríguez. El 3 de enero dijo que ya estaban en contacto y que ella y su equipo «se estaban comportando de forma muy diferente al pasado», tendiéndole la mano y explicando por qué cree que para EEUU es mejor trabajar con los herederos del régimen anterior. Pero es que ayer fue todavía más allá: «Acabamos de tener una gran conversación, y es una persona estupenda. Es alguien con quien hemos trabajado muy bien. Marco Rubio está tratando con ella. Yo traté con ella esta mañana. Tuvimos una llamada, una larga llamada (…) es una mujer fantástica», se deshizo en elogio con la número 1 del régimen, quitando importancia a la falta de transición democrática.
«El presidente habló directamente con ella esta semana, como saben. El secretario Rubio y la administración han estado en constante comunicación con Delcy Rodríguez y otros miembros del Gobierno interino de Venezuela. Han sido extremadamente cooperativos. Hasta la fecha, han cumplido con todas las demandas y solicitudes«, se ha limitado a decir Leavitt al ser preguntada por lo que parecía un trato más amistoso con el liderazgo interino que con la oposición.
Trump parece tener claras sus prioridades y enfoque completamente pragmático, centrado en la estabilidad y el acceso a los recursos naturales y no la democracia. El mismo día en que dijo que trabajaba bien con los herederos del chavismo, Trump descartó sin contemplaciones a Machado como posible líder nacional: «Es una mujer muy amable pero que no tiene ni el respeto ni al apoyo de la gente».
La vez anterior que habló de ella fue tras la concesión del premio Nobel de la Paz, mostrando su malestar por no haber sido él el ganador. Y en una entrevista con Reuters ayer, Trump reiteró su fría postura, diciendo que Machado es una «mujer muy agradable». «La he visto en televisión. Creo que solo vamos a hablar de lo básico«, dijo en referencia a la reunión de este jueves. «La evaluación del presidente [sobre Machado no teniendo el apoyo y respeto necesarios] fue una evaluación realista, basada en lo que estaba leyendo y escuchando de sus asesores y su equipo de seguridad nacional. En este momento, su opinión sobre ese asunto no ha cambiado», ha recalcado la portavoz de la Casa Blanca en su rueda de prensa.
Desde la Casa Blanca y el Departamento de Estado, así como desde el Congreso (Machado se verá con senadores y congresistas en la noche de este jueves) se ha reconocido el trabajo en el pasado de María Corina y Edmundo González, entre otros. Pero la visión parece ser que las últimas elecciones, las que Maduro y su Gobierno robaron, no son legítimas. Y eso no sólo incluye a los bolivarianos, sino a la oposición que aspiraba a reemplazar inmediatamente al régimen destronado.
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