Paul Thomas Anderson que estás en los cielos

<p>Si uno se molestara en hacer una encuesta a la salida de una eventual reunión plenaria de cinéfilos, aficionados ocasionales y académicos de cualquier academia del cine universal sobre cuál es el director vivo unánimemente respetado y hasta adorado,<strong> probablemente entre los más votados, si no el más, saldría </strong><a href=»https://www.elmundo.es/cultura/cine/2025/09/25/68d535f3e9cf4a6f5a8b4589.html»><strong>Paul Thomas Anderson</strong></a><strong>. </strong>Si el sondeo se limitara por edad y solo se admitieran candidatos de la llamada generación X y posteriores (es decir, nada de omnipresentes <i>boomers</i>), entonces habría serias posibilidades de que PTA, según sus iniciales que coinciden con las del Partido del Trabajo de Albania, disputara el podio con Tarantino, Fincher o, quizá y por abrir el abanico y la caja de Pandora, Shyamalan, Kelly Reichardt o Nolan. Hablamos de gente con la suficiente filmografía para no ser cuestionada por considerarse «en formación» y, a la vez, cineastas que aún no han entrado en la categoría de clásicos como sus inmediatos predecesores capitaneados con Coppola, Eastwood, Scorsese o Spielberg. Hablamos, como habrán notado, de todo (o casi) hombres, todo estadounidenses y todos blancos a la espera del siguiente turno, con nombres como Ryan Coogler, Chloé Zhao, Bong Joon-ho, Nia DaCosta o Andrea Arnold, mucho más plural, más mujer, más internacional, menos imperialista, digamos. Los imbéciles añadirán más <i>woke</i>, pero son imbéciles.</p>

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 Los Globos de Oro confirman la beatificación del eterno gran olvidado, Paul Thomas Anderson, con los cuatro Globos de Oro a Una batalla tras otra  

<p>Si uno se molestara en hacer una encuesta a la salida de una eventual reunión plenaria de cinéfilos, aficionados ocasionales y académicos de cualquier academia del cine universal sobre cuál es el director vivo unánimemente respetado y hasta adorado,<strong> probablemente entre los más votados, si no el más, saldría </strong><a href=»https://www.elmundo.es/cultura/cine/2025/09/25/68d535f3e9cf4a6f5a8b4589.html»><strong>Paul Thomas Anderson</strong></a><strong>. </strong>Si el sondeo se limitara por edad y solo se admitieran candidatos de la llamada generación X y posteriores (es decir, nada de omnipresentes <i>boomers</i>), entonces habría serias posibilidades de que PTA, según sus iniciales que coinciden con las del Partido del Trabajo de Albania, disputara el podio con Tarantino, Fincher o, quizá y por abrir el abanico y la caja de Pandora, Shyamalan, Kelly Reichardt o Nolan. Hablamos de gente con la suficiente filmografía para no ser cuestionada por considerarse «en formación» y, a la vez, cineastas que aún no han entrado en la categoría de clásicos como sus inmediatos predecesores capitaneados con Coppola, Eastwood, Scorsese o Spielberg. Hablamos, como habrán notado, de todo (o casi) hombres, todo estadounidenses y todos blancos a la espera del siguiente turno, con nombres como Ryan Coogler, Chloé Zhao, Bong Joon-ho, Nia DaCosta o Andrea Arnold, mucho más plural, más mujer, más internacional, menos imperialista, digamos. Los imbéciles añadirán más <i>woke</i>, pero son imbéciles.</p>

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