Los dueños del bar de la tragedia de Crans-Montana, en la diana: «Algo falló y alguien cometió un error, estoy seguro»

<p><strong>Los fiscales suizos han abierto una investigación penal contra los dueños del bar que ardió en Nochevieja.</strong> Los investigadores creen que las bengalas colocadas en botellas de champán y sostenidas demasiado cerca del techo causaron el incendio mortal.</p>

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 La Fiscalía suiza abre una investigación penal contra Jacques y Jessica Moretti, la pareja francesa propietaria de ‘Le Constellation’  

Los fiscales suizos han abierto una investigación penal contra los dueños del bar que ardió en Nochevieja. Los investigadores creen que las bengalas colocadas en botellas de champán y sostenidas demasiado cerca del techo causaron el incendio mortal.

Los incriminan los testimonios y los vídeos que circulan en Internet, en los que se ve el techo del sótano donde se celebraba la fiesta, revestido con paneles de espuma, incendiándose mientras se sostenían las bengalas en alto. Las autoridades investigarán si ese material insonorizante del techo cumplía con la normativa y si estaba permitido el uso de velas en el bar. Así que los delitos serían homicidio, lesiones e incendio por negligencia.

Una pareja francesa –Jacques y Jessica Moretti– eran dueños y administradores del bar Le Constellation en Crans-Montana, que estaba abarrotado de jóvenes que celebraban el Año Nuevo cuando comenzó el incendio alrededor de la 1:30 de la madrugada.

Dos jóvenes suizas acudían ayer a dejar flores frente al bar Le Constellation. Igual que muchos otros vecinos, apuntan directamente a los propietarios del local como responsables de la tragedia por graves fallos de seguridad. Elisa, de 17 años y vecina de la localidad próxima de Sion, no se encontraba en el interior la noche del incendio, pero muchos de sus amigos sí frecuentaban el establecimiento. «Estoy aquí porque esto nos afecta a todos. Los dueños podrían haber hecho un esfuerzo mínimo: no había puerta de emergencia, no había seguridad y entraban menores de 13 o 14 años sin ningún control de identidad«, afirma a EL MUNDO. Para ella, el problema no fue solo la presencia de gente demasiado joven, sino la estructura del local. «El bar estaba en un sótano y el techo era de espuma. Me parece absurdo. Ese tipo de material no debería estar ahí», explica con lágrimas en los ojos. Según su relato, el lugar carecía de medidas básicas y de vigilancia efectiva: «No había control, cero. Eso es lo que me da rabia».

Nicolas Féraud, presidente del municipio de Crans-Montana, declaró a la radio RTS que está convencido de que los controles en el bar no habían sido laxos. Los dueños aseguran que habían pasado varios controles en los últimos 10 años.

Mientras Elisa deja un ramo de flores, a su lado está Lucy, de 18 años. Conoce a varias personas que debían haber estado en el local esa noche. Aún no tiene noticias de todos ellos. «Sé de gente que está en Lausana y en Zúrich, en coma… Otros están heridos. Mientras no sepamos dónde están todos, esto no se acaba«. Tanto Elisa como Lucy esperan que el bar no vuelva a abrir y que la investigación anunciada por la Justicia llegue hasta el final.

Cuatro víctimas han sido identificadas y sus cuerpos han sido devueltos a sus familias. Son ciudadanos suizos: dos chicas de 21 y 16 años y dos chicos de 18 y 16 años. Muchos cuerpos sufrieron quemaduras que los dejaron irreconocibles; la identificación llevará tiempo. Una unidad especial de 30 miembros está trabajando para poner nombre a los fallecidos.

Además de las más de 40 personas que murieron, 119 resultaron heridas. Algunos de los casos graves, además de quemaduras externas, inhalaron gases abrasadores, lo que probablemente les causó quemaduras internas. Anoche seguía el triste silencio a las puertas del bar Le Constellation, un local frecuentado por público muy joven. La mayoría de los heridos son adolescentes y jóvenes de hasta 25 años, según la Policía.

Los hospitales de todo el país están desbordados. Hay tantos heridos que incluso las víctimas suizas de quemaduras están siendo atendidas en hospitales extranjeros. Según el medio Tages-Anzeiger, están barajando recurrir hospitales en Bélgica, Francia, Alemania e Italia, pero también en otros países. 50 pacientes serán trasladados al extranjero hoy domingo. El tratamiento a largo plazo de estas personas durará meses. «Pero aún hay esperanza. Son jóvenes, lo que significa que aún les queda mucha vida», afirmó el director del Hospital Sion, Eric Bonvin a Associated Press. Su hospital está al límite: 80 heridos graves llegaron en pocas horas.

Las autoridades indicaron que «la presunción de inocencia se aplica hasta que se dicte una condena firme». También revisarán otras medidas de seguridad en las instalaciones, como extintores y rutas de escape.

El máximo responsable de seguridad de la región del Valais, Stéphane Ganzer, declaró a la radio pública SRF que «un accidente de tal magnitud con un incendio en Suiza significa que algo falló, quizá el material, quizá la organización en el lugar». Añadió: «Algo falló y alguien cometió un error, estoy seguro».

Según el recuento actual, el incendio se cobró la vida de un total de 40 personas. Otras 119 resultaron heridas. 71 de los heridos son de Suiza; 14, de Francia; 11, de Italia, y cuatro, de Serbia. Varios heridos provenían de Bosnia, Polonia, Bélgica, Luxemburgo y Portugal.

Anoche, los bomberos que participaron en las operaciones de rescate guardaron un minuto de silencio frente a la zona acordonada del bar en Crans-Montana. Entraron en la sala entre aplausos de los vecinos, sin hacer declaraciones, caminando con la mirada al frente, como mirando a las almas jóvenes que se marcharon delante de sus ojos. Uno de ellos, al llegar a la puerta del local, hizo una reverencia y desapareció por el fondo de la calle con los brazos entrelazados con los de sus compañeros.

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