Cordial diálogo entre Trump y Petro por teléfono y próxima cita en la Casa Blanca

<p>Había convocado una manifestación este miércoles para lanzar diatribas contra <strong>Donald Trump</strong> por la captura de<strong> Nicolás Maduro</strong> y las amenazas de detenerle y de intervención militar en <strong>Colombia</strong>. Pero antes de subirse a la tarima en la Plaza Simón Bolívar de Bogotá, reducida a la mitad con vallas para disfrazar la escasez de asistentes, mantuvo una larga conversación telefónica con el presidente estadounidense.</p>

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 «Fue un gran honor hablar con el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien llamó para explicarnos la situación de las drogas y otros desacuerdos que hemos tenido», escribió Trump en sus redes  

Había convocado una manifestación este miércoles para lanzar diatribas contra Donald Trump por la captura de Nicolás Maduro y las amenazas de detenerle y de intervención militar en Colombia. Pero antes de subirse a la tarima en la Plaza Simón Bolívar de Bogotá, reducida a la mitad con vallas para disfrazar la escasez de asistentes, mantuvo una larga conversación telefónica con el presidente estadounidense.

Fue una charla tan tranquila y amistosa, con traducción simultánea, que no solo acordaron reunirse en la Casa Blanca con el fin de intercambiar ideas sobre Venezuela, narcotráfico y la guerrilla del ELN, sino que Petro moderó el tono de su discurso ante su menguada fanaticada. No se puede olvidar que Maduro ha sido en todas las encuestas colombianas el personaje más detestado con porcentajes superiores al 90%, solo equiparable a las Farc.

«Hoy traía un discurso y tengo que dar otro», explicó el mandatario socialista antes de dar detalles sobre el diálogo. De ahí que, en lugar de convertir a Trump en su diana y dedicarle un abanico de insultos, como en ocasiones anteriores, desvió los dardos hacia Álvaro Uribe y su partido. Les acusó de propiciar las malas relaciones entre ambos gobiernos, de tener vínculos con narcos, -señalamientos que sus rivales niegan-, así como de buscar «que me maten o me pongan preso».

La comunicación se logró después de meses de gestiones diplomáticas entre Bogotá y Washington.

«Hoy hablamos por teléfono por primera vez desde que es presidente. Duró como una hora, me dejó hablar y en la conversación toqué dos temas: que se restablezcan las conversaciones directas entre cancillerías y presidentes, si no se dialoga, hay guerra, nos matamos», comentó. «Y Venezuela y el narcotráfico». Recordó que con Biden mantuvo cuatro charlas e insistió en que «la incomunicación genera violencia real».

También Trump, que ha dedicado otro caudal de improperios a Petro y le ha llegado a tildar de narcotraficante, cambió de opinión sobre su interlocutor.

«Fue un gran honor hablar con el presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien llamó para explicarnos la situación de las drogas y otros desacuerdos que hemos tenido», escribió Trump, en idéntica amable sintonía. «Aprecié su llamada y tono, y espero conocerlo en un futuro cercano. Se están haciendo arreglos entre el Secretario de Estado, Marco Rubio, y el ministro de Relaciones Exteriores de Colombia (en realidad es una ministra, Villavicencio). La reunión tendrá lugar en la Casa Blanca en Washington DC».

A juzgar por su recuento, Petro pudo rebatir algunos de los datos de sembradíos de matas de coca y producción de cocaína de la Oficina de lucha contra las Drogas y el Delito de la ONU, con sede en Viena. Mientras el organismo internacional considera que bajo el gobierno petrista crecieron todos los rubros del negocio ilícito al punto de haber batido récords históricos, el presidente colombiano estima que no son reales y que nadie ha combatido tanto el negocio de las drogas como él mismo.

En cuanto a los grupos criminales que operan en el territorio fronterizo, Petro le explicó al norteamericano, según relató, que «la paz de Venezuela es la paz de Colombia y viceversa. Y el mayor factor de violencia entre los dos países es el Ejército de Liberación Nacional», afirmó.

Cabe anotar que Petro fue un defensor del ELN y en su campaña prometió que en el primer trimestre de su gobierno firmarían un acuerdo de paz que pondría punto final a dicha guerrilla. Convencido de su cercanía ideológica con el ELN tradicional, no tuvo reparos en llevar al Palacio de Nariño la sotana del cura Camilo Torres, un reconocido y joven religioso que cambió el sacerdocio por las armas para imponer ideas y murió en su primer combate con el Ejército. Ahora Petro exhibe la prenda en una vitrina en la sede presidencial.

«Hablé también hace dos días con la presidenta actual, Delcy, la conozco desde el principio de todos esto. La invité a Colombia», dijo, y agregó que sería bueno sostener «un diálogo tripartito y ojalá mundial para evitar que la sociedad venezolana -como podría ocurrir en Colombia- llegue a un punto de estallido interno». El presidente colombiano mantuvo cinco encuentros con Nicolás Maduro en sus tres años de mandato, pero nunca recibió a ningún miembro de la oposición al chavismo.

Mientras Petro intentaba hacer las paces con Trump, el candidato de su partido a la presidencia en los comicios de mayo próximo, Iván Cepeda, se despechaba contra el estadounidense en el único acto de campaña electoral que tuvo lugar en Madrid. En compañía de Juan Carlos Monedero y Irene Montero, el miembro del Pacto Histórico aseguró que «Trump quiere hace con América Latina lo que Hitler intentó Hitler en Europa».

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